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miércoles, 9 de mayo de 2012

Europa tiene nombre de mujer


Hoy día 9 de mayo es el Día de Europa. No corren tiempos de celebración en el viejo continente, territorio referente de conquistas sociales y espacio garante de libertades y derechos que fue.

Europa tiene nombre de mujer, pero lejos queda la bella y dulce muchacha fenicia que recogía flores cuando un Zeus, conquistador y embrutecido a la vez, se enamoró de ella y acabó raptándola convertido en toro bravo. Lejos queda como digo, el mito griego que dio nombre a Europa. Y no es que sea yo precisamente muy partidaria de hablar de este rol de mujer conquistada y delicada, pero es que hay un abismo entre la hija de Agènor y Telefasa y la nueva fémina protagonista en Europa. Han cambiado las cosas y una Merkel invasora, en forma de animal político, condiciona, secuestra y somete a sus vecinos a su antojo y capricho. Menudo contrasentido que el país que dio nombre al continente, Grecia, cuna de la cultura clasica, de históricos pensadores, políticos y filósofos sea hoy el país más represaliado y castigado de la Unión Europea.

Si no fuera porque mi condición feminista me hace evitar ciertos planteamientos, casi me atrevería a pensar que Hera, la famosa esposa de Zeus, se ha reencarnado en forma de Merkel para vengar las infidelidades de su marido.

Europa se ha masculinizado, priorizando unos valores que nada tienen que ver con las necesidades de su población en general y de las mujeres que  la habitamos en particular. Los "ritmos monetarios", el FMI, los mercados, la prima de riesgo, y todo eso que tan oscuro suena ha terminado empobreciendo unas tierras, que competían a nivel mundial en color, paisajes, cultura, armonía y alegría. Y sobre todo era líder en derechos sociales y bienestar para sus ciudades y para sus personas  sin tener en cuenta de dónde venían ni cuánto traían en el bolsillo.

Europa, maltratada y secuestrada se ha vuelto de un gris tan metálico como sus nuevos valores.

Expectantes permanecemos, casi con la respiración entrecortada y con la mirada puesta en el país vecino. La esperanza: que Hollande haya venido a correr las cortinas y dejar pasar de nuevo la luz.

Artículo publicado en la revista Mujer Emprendedora  de junio de 2012 

APL

miércoles, 25 de abril de 2012

Madre Tierra

Imagen de Eneko González. Recomiendo enlace http://www.ekilikua.com/

El pasado domingo celebramos el día internacional de la Madre Tierra. Son muchas las culturas que han adorado a la tierra en forma de deidad femenina, las culturas sumeria, mesopotámica, celta, nórdica, romana, incluso la mitología vasca en la figura de Amalur. Casi siempre ha estado vinculada a la fertilidad, a la vida que en ella crecía.
Tengo especial predilección por la mitología griega, a pesar de que con los años fui descubriendo el choque frontal que supone en numerosas ocasiones con el feminismo.

En este caso Gea representa a la Madre Tierra:

(…) “en el principio era el Caos, una masa no claramente definida, sin forma. Del Caos surgió la Madre Tierra, y su hijo Urano, la modeló tal y como hoy la conocemos nosotros, con las flores, los árboles, los animales y los pájaros. De la Madre Tierra y de Urano nacieron los tres Cíclopes, con un solo ojo, y los doce gigantescos Titanes, seis varones y seis hembras. Urano miraba con horror a estos hijos suyos, y a medida que nacían los iba relegando a las más lejanas profundidades de la tierra. La madre los amaba y se lamentaba de su suerte. Convenció a Crono, el más pequeño de los Titanes, de que se vengara. Un día mientras Urano estaba durmiendo, Crono lo hirió con una hoz dentada. Tres gotas de sangre de Urano cayeron sobre la Madre Tierra y dieron origen a las terribles Herines o Furias”(...)- de, “Monstruos, Dioses y Hombres de la Mitología Griega”, Editorial Anaya-

La tierra representa el continente que envuelve y acoge a ese contenido que conformamos todos y todas. Seres más o menos vivos, pero que sin remedio estamos condenados a entendernos y a cuidar todo aquello que nos proporciona vida y subsistencia. Se trata de un equilibrio vital, en la medida en que prolonguemos la vida de la Madre Tierra, estaremos prolongando nuestra estancia, bienestar y permanencia en ella.

Sin embargo no parecen correr buenos tiempos para sus habitantes, la universalidad, la convivencia, la solidaridad, la empatía, el sentimiento de grupo andan en crisis

Las “Furias” de antaño, campan a sus anchas estos días, promoviendo otro modelo más cercano al individualismo, a la exclusión,  a la división de clases, a la xenofobia, la misoginia, la polarización de posturas políticas, la violencia, etc.

Ni debemos ni podemos permitirlo. 

APL