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lunes, 3 de junio de 2013

Javier Marías (I) "La marca España y las ratas"

Hablar claro y usar la palabra como denuncia tiene un “valor” incalculable.  Sobre todo en un momento como el actual, en el que el sistema, en plena decadencia y soportado sobre unos tambaleantes cimientos llamados instituciones, pretende taparnos la boca y ahogar cualquier atisbo de crítica.
En los tiempos que corren la “valentía” de la denuncia, la irreverencia y del descaro son todo un riesgo. Simple y llanamente porque el sistema lleva demasiados años tejiendo una tela de araña para bloquear opiniones discordantes y en caso de no conseguirlo, para hacer pagar al denunciante una factura muy cara.

Opinar distinto es interpretado por el poder establecido como una “deslealtad” al sistema. Un sistema que, por otro lado, se pudre entre sus propias aguas estancadas.
Siempre me gustaron las personas valientes. Siempre pensé que por ellas crecemos, se producen los cambios necesarios y se descubren otras formas de ver la misma realidad.

En tiempos convulsos como los que vivimos la censura, disfrazada de formas distintas a las de antaño, vuelve a asomarme y a enseñar sus garras hasta en los medios “más progres y novedosos”. Pero también proliferan artículos de opinión contundentes y con agrias denuncias. Eso me pareció el pasado domingo el artículo “La Marca España y las Ratas” por Javier Marías en El País Semanal y quiero compartirlo con vosotros.

APL
Ilustración de Sonia Pulido
 "A través de Yolanda Cortés, encargada de prensa de la Editorial Alfaguara, me llega una aparente petición (luego se verá que no lo es tanto) cuyo remite tiene el pomposo y ridículo nombre de “Alto Comisionado para la Marca España”. Ya la mera idea de considerar España una “marca” (como también se hace con Cataluña, Andalucía y demás) habla del carácter venal y propagandístico de ese “ente”, auspiciado por el actual Gobierno, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y amparado al parecer por la Corona. A su frente está Carlos Espinosa de los Monteros, que ha sido Presidente, “entre otras compañías”, de Iberia, Mercedes-Benz, Daimler-Chrysler y González-Byass, para que no quepa duda de cuáles son los propósitos (más bien quiméricos, como comentaré el próximo domingo) de dicha Marca.
Este Alto Comisionado ni siquiera sabe cómo tratar a las personas en su petición, relacionada con un inminente acto de presentación de la Marca en el Parlamento Europeo en Bruselas, en el que se mostrará un vídeo al final del cual “habrá una parte dedicada a aquellos ‘rostros que nos representan allá donde vayan”. Así que están contactando “con gente destacada de varios sectores”. “La imagen”, dicen, “se proyectaría junto con el nombre y el oficio durante un breve periodo de unos tres segundos (dependerá de cómo encaje todo)”, para lo que piden la autorización de los elegidos.
La Marca España, entre otras cosas, son las RATAS correteando como conejos por entre las mesas de las terrazas de la Plaza Mayor de Madrid"
 Ya es bastante preocupante, e incluso amenazante, descubrir que uno, sin comerlo ni beberlo, y según este Alto, “representa” a algo más que a uno mismo “allá donde vaya”. Es decir, no tiene escapatoria. Si uno es español de nacimiento y pasaporte (cosa accidental en gran medida), y ha hecho alguna cosa “destacada” en su “oficio”, está representando a España le guste o no, tenga la opinión que tenga de este país y de sus Gobiernos, y haya o no intentado, a lo largo de su vida, apartarse y luchar contra lo que se ha considerado más típica o genuinamente español. En mi caso particular, durante al menos treinta y cinco de los cuarenta y dos años que llevo publicando, gran parte de los críticos, colegas, funcionarios literarios y prensa poco menos que me negaron la nacionalidad, pese a haber escrito siempre en español. “Es un inglés que se traduce a sí mismo, y su castellano está lleno de extranjerismos e incorrecciones”, vendría a ser, en resumen, el veredicto que recibí de muchos durante mucho tiempo. Ahora resulta, sin embargo, que “represento” a España –santo cielo– “allá donde vaya”. Da lo mismo si viajo a un país u otro o si me quedo aquí sin moverme: en la frente llevo un cartel que no pone mi nombre –lo único de lo cual respondo y que “represento”, otra aspiración me parecería megalómana–, sino “Marca España”. Lo que me vienen a comunicar es esto: “Usted es español y se lo conoce algo por ahí fuera, así que se jode”.
Pero ya he dicho que la petición no es tal del todo. Me imagino que esa autorización para el uso de la imagen y el nombre se la habrán solicitado a muchísimas personas más famosas y notables que yo, y que lo habrán hecho en parecidos términos: “Este vídeo”, sigue la carta, “va a utilizarse también como vídeo promocional de la Marca España, así que se pretende tenga una gran proyección nacional e internacional. Si estuviera interesado en aparecer le agradecería” la mencionada autorización, “y si quisiera podría enviarnos también alguna imagen o vídeo suyo”. No sé si se dan cuenta, pero de pronto la petición se ha convertido sibilinamente en un favor que el Alto le va a hacer a uno. “Si estuviera interesado en aparecer”, se permiten añadir de repente, como si la iniciativa no partiera de ellos. No “Si tuviera a bien aparecer” ni “Si aceptara …” ni “Si no tuviera inconveniente en …”, nada de eso. Bueno, pase que a mí me tomen por un piernas, probablemente lo sea. Pero supongo que habrán recibido una carta similar celebridades como Nadal, Montserrat Caballé, Savater, Fernando Alonso, Casillas, Penélope Cruz, Adrià, Plácido Domingo, Pérez-Reverte, Almodóvar, los Gasol, Barceló, Amancio Ortega, Banderas, Mendoza, Alejandro Sanz, Ruiz Zafón, Iniesta o Bardem. El Alto debe de creer, por lo visto, que todas estas personalidades enloquecerán (iba a escribir “perderán el culo”, pero es algo grosero) por que su rostro y su nombre aparezcan durante tres segundos –con suerte– en una promoción de la Marca España. Será que andan necesitadas de “proyección nacional e internacional”, y ese vídeo va a proporcionársela.
El domingo que viene contaré cuál fue mi respuesta, y también en qué consiste hoy la Marca España, en mi opinión propia de un piernas. Pero les adelantaré ahora una escena reveladora y reciente, que jamás había contemplado en mi ciudad, ni siquiera en los años cincuenta en que nací. La Marca España, entre otras cosas, son las RATAS que ya he visto varias noches correteando como conejos por entre las mesas de las terrazas de la Plaza Mayor de Madrid, una de las más turísticas y emblemáticas del país (como para sentarse a esas mesas). El Madrid deteriorado de la alcaldesa Botella de Aznar. El Madrid controlado por el PP desde hace más de veinte años. Peligrosas, insalubres, transmisoras de enfermedades, campando a sus anchas en pleno centro de la capital del Reino. Esa es una de las imágenes actuales que debería meter en su vídeo ese Alto Comisionado".

martes, 4 de diciembre de 2012

La marca "España"



Ayer conocimos la noticia de que España es el tercer país con mayor riesgo de pobreza en la Unión Europea. También ayer detuvieron al que fuera empresario de empresarios, Gerardo Díaz Ferrán, patrono de patronos, donde los hubiere. Ni más ni menos que el Presidente de los empresarios de España desde el año  2007 hasta el pasado diciembre de 2010, cuando casi hubo que “echarlo con agua caliente”.

Los motivos de la detención, blanqueo de capitales y ocultación de bienes. Eso, entre otras lindezas como el kilo de oro y los 150.000 euros en metálico que, en el registro practicado en la casa de Díaz Ferrán,  encontró la Policía. Además el juez Velasco investiga si trató de ocultar a través de una sociedad interpuesta la propiedad de dos pisos de lujo en Nueva York, un chalet en Calviá (Mallorca) y un yate.

Y, aunque pudiera parecer que la primera noticia sobre la pobreza en España no tenga que ver con la de la detención de Don Gerardo, creo que nada más lejos de la realidad. La vergonzosa crisis y la tremenda pobreza de este país la estamos soportando sobre nuestras espaldas las personas humildes y trabajadoras. Mientras otros “se lo llevaron calentito”, o al menos eso parece.

Pero como dicen que el hombre es el único animal que se tropieza dos veces con la misma piedra, seguimos en las mismas. La CEOE, los empresarios "modelo" de este país, siguen igual, obligándonos a los mismos de siempre a seguir haciendo esfuerzos por y para la patria. Ahora con una pequeña diferencia: un partido en el gobierno llamado PP que les facilita todo, que se dedica a regalarle legislación laboral a la altura de sus añoranzas.

Y mientras el sucesor de Díaz Ferrán, Juan Rosell, sigue pidiendo “flexibilidad” en las relaciones laborales, yo, sinceramente me pregunto, ¿Cómo se lo hubiera montado el “empresario de empresarios” con todavía mayor flexibilidad?
  
A todo esto…preocupado andaba Mariano Rajoy y su equipo del Gobierno por la “marca España” y la imagen que podemos estar proyectando a nivel europeo y mundial del país. Pues "si éramos pocos, parió la abuela” debe estar pensando (espero) el Presidente del Gobierno. Por supuesto se refiere a  los paros, las manifestaciones y las huelgas generales que estamos viviendo.  

Es así, corren tiempos convulsos en este país. No hay día en que una salga a la calle sin toparse con alguna manifestación en la esquina, sea cual sea la ciudad donde se resida. Eso por no hablar de la cantidad de movilizaciones que convocamos desde los sindicatos y en las que participo directamente. 

...Las personas con discapacidad que reclaman el pago de las ayudas a la dependencia. Los trabajadores contra el cierre de las empresas de las que depende su supervivencia, los jubilados por sus pensiones, los desahuciados por sus viviendas…y un largo etcétera. Así está España. Por mucho que el Partido Popular se empeñe en mentir sobre los datos de seguimiento de las manifestaciones y en manipular la información emitida por los medios de comunicación.

Debiera el señor Mariano preocuparse menos por la imagen de España en el exterior y atar bien corto a “los suyos”, que de seguir así, no va existir persona capaz de levantar la “marca España”

APL