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viernes, 6 de febrero de 2015

Tania Sánchez, crónica de una víctima anunciada


Hay una realidad que constantemente nos negamos a ver, la de la mujer y su papel en el espacio político. Al margen del entramado que se genera en torno a los partidos que, además, se retroalimenta en determinados “ecosistemas” que rezuman testosterona por los cuatro costados, insisto, al margen de esto, hay una latente discriminación por razón de sexo.

El caso de Tania Sánchez es un ejemplo de ello. Es, simplemente, uno más de tantos otros. Otra mujer que apareció y desaparecerá del escenario político, en ese eterno rotar al que nos someten, mientras ellos se consolidan en el poder, como grandes líderes. De nuevo una triste realidad, mientras nuestros compañeros tienen décadas por delante de éxito y proyección en sus carreras políticas, la mujer que consigue llegar a un puesto relevante político-institucional, tiene los días contados.

Mantengo que “nos someten a una eterna rotación” con toda la intención, porque eran, son, y siguen siendo ellos, quienes eligen, quienes deciden cómo, cuándo y dónde "nos ponen" o "nos quitan" de “su espacio”, ése en el que se deciden las cosas importantes. Un ejemplo más que claro de lo que sostengo lo hemos presenciado estos días en Grecia. Mucho y acertado se ha escrito y denunciado desde significadas voces del mundo feminista sobre este asunto. Pero la realidad es la que es, el gobierno griego se ha conformado excluyendo a las mujeres, eso sí, gracias a ellas y a su voto; el históricamente conquistado voto femenino.

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Para hacer un análisis de género, que es lo que estrictamente quiero hacer en este artículo, es imprescindible tomar distancia del embrollo político en cuestión, abrir bien los ojos, mirar a la cara de la realidad y contrastar los insolentes datos sobre la presencia de mujeres en el poder político. Esto debería llevarnos a una reflexión, porque sólo así podremos combatir las vergonzosas, aplastantes y discriminatorias cifras.

Si nos quedamos en la superficie, en el lío de los partidos, no pasaremos de los “argumentos oficiales”, elaborados y cocinados por los que mandan, ellos. Nos toparemos entonces con el argumento estrella de la “deslealtad”, de las “oscuras intenciones” que pretenden llevar a IU al precipicio de la desaparición (mira tú por dónde… que los de antes no han hecho nada por ello), que esta mujer está siendo manipulada por su pareja, su dudosa ética que rozará la corruptela, y un sinfín de argumentos que sus impolutos compañeros parecen obviar en el reflejo que les devuelve su propio espejo.

Hay una diferencia cuando en el seno de cualquier “aparato” surge la discrepancia y/o la crítica, y es, si la ejerce una mujer o un “barón”Para ellos está la condescendencia, siempre hay un hueco, un “pacto de caballeros”, una salida y hasta una “puerta giratoria” que se abre. Ellos son “los colegas” y sus críticas son simples discrepancias políticas en etapas puntuales. Lo de ellos es crítica constructiva. Pero la condescendencia llega a su fin cuando una mujer entra en escena. Entonces volvemos a la bruja que fuimos, y lo nuestro, eso sí es pura deslealtad, profunda y maquiavélica traición ante la que sólo queda poner en marcha el colosal aparato, y que éste y su peso caiga sobre nosotras hasta aplastarnos, invisibilizarnos del todo y escupirnos de su sistema.

no pasa nada, alcanzado este punto, se nos sustituye, para eso está la maravillosa cuota y la perversa utilización que de ella ha hecho el patriarcado: se respeta el porcentaje numérico, pero se coloca a la que interese en cada momento. Consecuencia: ninguna se consolida en el poder, siguen mandando ellos y, de nuevo, vuelta a empezar Es más, estoy convencida de que si llegase a calar en la opinión pública (que esa es otra…), que este caso esconde detrás una lectura de género poco favorable para la formación, Izquierda Unida “colocaría” en el lugar de Tania Sánchez a otra mujer en versión dócil y leal. Es evidente, al menos con las gafas violetas puestas, que hay un choque frontal entre las actuales estructuras de poder en todos los ámbitos y la manera en que nosotras entendemos y gestionamos éste.

Y luego estamos las feministas, con multitud de luchas y conquistas a nuestras espaldas, pero que, por hache o por be, vemos pasar por nuestras narices todos estos casos, una víctima del machismo institucional detrás de otra, pero como hay detrás una “organización organizada”, pues no nos atrevemos con ella. Como si volviéramos años atrás cuando la violencia de género era entendida como algo "particular" en el domicilio "privado" del vecino. Por más que los gritos fuesen insoportables, era una cosa del ámbito privado, donde “mejor no meterse”.

Los aparatos, las estructuras, los partidos, los sindicatos, las instituciones se han resistido a adaptarse a los cambios necesarios para su supervivencia, y sobre todo, para su utilidad. Afortunadamente, y después de inauditas collejas, empiezan a abrir los ojos y parecen estar dispuestos a asumir un “cambio generacional”, pero ¿“de género”? Ni de coña…

Me gustaría insistir en que este análisis es estrictamente “de género”, no estoy de acuerdo con muchas de las cuestiones planteadas por Tania Sánchez y no soy de Izquierda Unida. Tampoco quiero que se entienda esta reflexión como un cuestionamiento a este partido, al que, como todos los partidos de la izquierda, respeto profundamente. He hecho distintas reflexiones en este blog sobre estas mismas actitudes en otros partidos e instituciones como el PSOE o el incipiente Podemos (que para ser nuevo y “vendernos la moto del cambio”, ya les vale…), sindicatos como UGT, donde llevo militando catorce años. También he denunciado la brecha de género en profesiones como las relacionadas con los medios de comunicación, el servicio doméstico, etc. He reflexionado sobre actitudes machistas en torno a mujeres como Carme Chacón o la propia Presidenta de la Junta de Andalucía antes de serlo. Por eso insisto, no es un ataque a Izquierda Unida, lo es hacia una actitud que hoy tiene lugar en el seno de esta formación y mañana en cualquier otro lugar. Por eso estoy convencida de que el feminismo, si de verdad quiere avanzar, debe estar por encima de siglas y partidos.

PD: Alberto Garzón, prometedor varón que, como Tania Sánchez, ha mantenido una posición crítica con respecto a su partido, sigue en su mismo lugar. ¿Ha sido menor la presión ejercida sobre él? ¿Será el futuro salvador de la formación? ¿Servirá esta crisis para cerrar filas en torno al incipiente líder varón? ¿Pasará a la historia como el reformador de IU? ¿O acabará fuera, como su compañera? Observemos y tomemos nota.

APL.
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domingo, 15 de junio de 2014

¿Dónde meten “los aparatos” a las mujeres?.

Nuevas complicaciones en la empresa cuyo comité presido, y que probablemente terminen otra vez en conflicto, me han impedido estas semanas mantener mi blog todo lo actualizado que me gustaría. Pero leer ayer la reflexión de mi amigo Pablo, “Machos Socialistas”, me animó a buscar hoy un rato para aportar mi modesto análisis sobre todo esto que está pasando y que nos devuelve a un modelo estéticamente distinto, pero que podría contar con las mismas carencias.
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Queremos cambios pero, la verdad, no sabemos ni cómo hacerlo. Y no sabemos porque, entre otras cosas, desde “el poder” se lleva años trabajando en el sentido contrario, es decir, para que estos cambios no se produzcan. El sistema de funcionamiento interno de esas instituciones que son los partidos políticos y los sindicatos, hacen que éstos no sean hoy motores de cambio, ni mucho menos. Porque para serlo hace mucho tiempo que, por ejemplo, deberían haber promovido la participación interna, muy importante la de los jóvenes, y evitar el envejecimiento y el estancamiento de las organizaciones. Claro que esto, hubiera tenido como consecuencia que “los estancados” en sus sillones, de manera ineludible, se viesen obligados a dejar hueco. Y he aquí el principal motivo para resistirse a ello, a la regeneración.
A los jóvenes se les ha utilizado como un producto de marketing externo. Mientras, otro, se eternizaban en sus puestos, a ver si la cosa daba para jubilarse. La juventud, una estrategia comercial de cara a la galería, a la que se le restringe la participación, con la excusa de encontrarse aún en periodo de formación y adaptación al aparato. Una marca joven a la que se le promete que un día llegará. Lo que no se le dice es que no llegará al sillón, sino a viejo, esperando y trabajando por el cambio, si es que la jubilación da para ello.
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Y en estas ha pillado la crisis global a los grandes partidos y a los no tan grandes, también a los grandes sindicatos, y a los no tan grandes. Lleva todo esto años en ebullición, sin que “el aparato” haya querido reaccionar, los que lo manejan prefirieron mirar a otro lado, ganar tiempo y esperar a que el temporal amainase.
Recuerdo los primeros albores del 15M, de la Primavera Árabe…aquello sorprendió -sobre todo preocupó- a los “popes del liderazgo”, tanto esfuerzo en controlar a sus cachorros y de repente aparecen otros ahí fuera. Recuerdo a algún líder de aparato preguntando a su responsable del área de juventud dónde estaban los jóvenes, “los nuestros”. Los “suyos”, los que de verdad tenían madera, con toda probabilidad se fueron, cansados de que les cerrasen las puertas en las narices y los tratasen, treinta y tantos tacos, como chiquillos inmaduros a los que había que entretener con actividades varias.
Se fueron sintiéndose incomprendidos en un medio obsoleto y anacrónico. Como también terminan yéndose de un país enfermo y sin oportunidades. Un país viejo donde los viejos todavía no han terminado de encontrar su lugar, que no es la primera fila.
Sin embargo, y por no ser del todo pesimista, de vez en cuando se nos cuela alguno. Sí, hay días que, de repente aparece una cara nueva surgida de algún aparato que no responde a ese perfil gris marengo. Entonces, de repente albergamos alguna esperanza hasta que nos terminamos percatando de que era un espejismo. Se trata de los jóvenes (varones en el 99% de los casos) que no se fueron del aparato, o sea, los que no tenían madera o agallas y prefirieron quedarse a la sombra del líder, aprendiendo, mimetizándose con el medio, ganándose día a día la simpatía del aparato y esperando su momento. No llega a ser la cosa como la del príncipe, que durante todos estos años ha sido público, notorio y consentido, el hecho de que estaba siendo preparado, formado y aleccionado para sustituir a su padre, pero sí algo parecido. Se trata de esos cachorros elegidos por “papá líder” para no sacar demasiado los pies del plato y hacer una sucesión controlada, sin aspavientos. Me vienen a la memoria un par caras, tanto del PSOE como de IU, por poner algún ejemplo.
Estamos en uno de esos momentos. Parece que “los expulsados” de los aparatos, los  descontentos con el sistema, los parados y los explotados, que como se veía venir, no son pocos, empiezan a aglutinarse en torno a nuevos liderazgos. La palma se la ha llevado el nuevo Pablo Iglesias. He de reconocer que, por distintos motivos y detalles que observo, no me gusta Pablo Iglesias (el nuevo). Pero me gusta, y mucho, lo que ha conseguido. Hasta el mismo Rey ha tenido que entregar la cuchara, así de claro. Y los aparatos, a quienes de nuevo les pilla con el pie cambiado y los deberes sin hacer, andan como locos tirando de agenda, ahora sí valen los “semipreparados” y las nuevas caras, sobre todo perfiles que desde “las bases” puedan competir con el líder de Podemos…alguien quedará por ahí, ¿no?.
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No me queda demasiado claro quién ha debido resistirse más, el Rey, Rubalcaba, Cayo Lara… O quizás, quién lo sabe, sea el propio Pablo Iglesias quien, finalmente contagiado también del sistema, termine por echarles la pata y se eternice en el poder de Podemos.
Y luego están las mujeres. Siempre luego, al final y rapidito…
Como muy bien apuntaba mi amigo ayer, efectivamente, llama la atención que sólo haya candidatos varones a la Secretaría General de PSOE en el proceso abierto estos días.
Pero no sólo  Antonio Gutiérrez, Manuel Pérez García, José Antonio Pérez Tapias, Aurelio Belando Martínez, Alberto Sotillos Villalobos, Pedro Sánchez Pérez-Castejón y Eduardo Madina Muñoz, son varones. También lo son Alberto Garzón o Antonio Maíllo… Si hasta el nuevo rey es rey, y no reina.
Son las mujeres las grandes maltratadas del sistema y de los aparatos. Mucho he escrito sobre ello en este blog, y a medida que el tiempo pasa, cada día me reafirmo más en mi teoría. La violencia en los aparatos se ejerce contra las mujeres, una violencia institucional, pero en definitiva violencia. Que le pregunten si no a Carme Chacón o a Beatriz Talegón, por poner un ejemplo. Tampoco destacan muchas lideresas en Izquierda ni Unida, ni Abierta, ni Plural… 
La propia Presidenta de la Junta de Andalucía (la única mujer junto con Rosa Díez que hoy por hoy podemos decir que tienen verdadero “poder” en los aparatos), fue cuestionada, hasta públicamente, por el patriarcado socialista antes de hacerse con las riendas de Andalucía.
En esto no ha estado muy hábil el nuevo Pablo Iglesias por mucha coleta que luzca. Y es que no veo que “Podemos” soporte mucho mejor la visibilidad de mujeres carismáticas a su alrededor.
Lo que hacen los aparatos con las mujeres lo analizaba ya en mi artículo de febrero “Mujeres de poder prestado” es algo parecido a lo que ocurre con los jóvenes pero con mayor virulencia y ensañamiento, si cabe.
En definitiva, parece que el futuro del país va a seguir estando en manos de “ellos”.
…Volveremos a rasgarnos las vestiduras al oír noticias como ésta, que tengan que ver con cualquier otra parte del mundo: Los yihadistas ordenan a las mujeres que se vistan “decentemente, con ropa ancha” y salgan a la calle “solo cuando reciban permiso para ello” 

APL.
15 de junio, 2014.

domingo, 6 de mayo de 2012

Un gobierno de izquierdas para Andalucía.


Cuando  redacté el post Veintiocho de febrero de dos mil doce en un rincón de Andalucía”, la emotividad, el desconcierto y la inquietud, impregnaban el ambiente que aquel día compartimos un grupo de amigos y amigas con motivo del día de Andalucía.


Se acercaban las elecciones andaluzas y la preocupación por el resultado no era en vano. Aunque nadie esperaba el implacable ritmo que Mariano Rajoy le iba a imprimir a su “particular gobierno”, sí que conocíamos de buena tinta el modelo por el que apostaban y su incompatibilidad con las necesidades y derechos  de la ciudadanía de a pie.


Hace apenas  unas horas, Griñán (PSOE) ha tomado posesión del Gobierno Andaluz, lo que significa que los cimientos y las bases de la izquierda andaluza son sólidas y no han permitido que finalmente "el vaivén de la gélida marea azul derribase el muro de contención llamado Despeñaperros".


En Andalucía gobierna la izquierda y eso me produce muchísima satisfacción, tanta, que pienso disimularla casi de la misma manera que la CEOE (los empresarios) cuando el PP, con Rajoy a la cabeza, ganó las generales. A alguno le faltó sacar a la ministra Báñez bajo palio. Y es que, cada signo político tiene sus señas de identidad, nada que ver unos planteamientos con otros, nada que ver el progreso con el conservadurismo, y lamentablemente, nada tienen que ver hoy los intereses salvajes y estrictamente económicos con las necesidades del pueblo, que dicho sea de paso -y de una manera muy básica-, son quienes convierten la materia prima en  economía con su fuerza de trabajo. 


Hay veces que precisamente las personas que representamos los intereses de izquierdas y progresistas, tendemos a evitar opinar, por aquello de que se nos vincula a partidos políticos, por aquello de la agresividad con la que nos atacan y sobre todo, por aquello de no tensar y romper la cuerda del equilibrio social.

 

¿Y qué pasa si se nos vincula con partidos políticos que comparten ideología?
¿Es que hay que esconderse?
¿Es que tiene una que renunciar a sus principios?
¿Cuándo además apenas que esos mismos partidos al gobernar “se columpian” y flaquean perjudicando los intereses de aquellas personas a las que representamos, no dudamos en salir a la calle y llegado el caso, incluso convocar una huelga general?

Lo que sí es cierto, y sobre eso debiéramos reflexionar, es que a la CEOE (los empresarios) no les pasa factura representar y ser brazo ejecutor -en los centros de trabajo y en la sociedad en general- de las directrices del conservadurismo más rancio y anticuado: las del PP.
 


¿Por qué disimular a estas alturas?

¿Para qué si se ha perdido el respeto y se ha llegado a la agresión 

y al saqueo de derechos básicos y fundamentales?

 

 

Me viene a la cabeza aquel famoso eslogan "No nos representan”: estos sí que no nos representan.


Andalucía tendrá gobierno de izquierdas, por más que pese a Arenas, que ni siquiera estuvo ayer el acto de toma de posesión. Eso sí, se dedicó, una vez más, a marcar las diferencias y a seguir sembrando la discordia. Calificó al "aún no estrenado gobierno" como el más radical que ha tenido Andalucía. No se entera este señor que sus estrategias de oposición no le han funcionado, que hay que “renovarse o morir”.


No puedo disimularlo, estoy realmente encantada a nivel personal, por mis propias convicciones y, a nivel profesional, por los intereses que represento como sindicalista  en UGT. Especialmente ilusionada también con la entrada en el gobierno andaluz de Izquierda Unida (IU). Ese contrapeso fuerte que no debe permitir ciertas inercias dificiles de sortear a veces tras años de gobierno.  Espero que la entrada de una izquierda más de base sirva para añadir ese punto de espontaneidad y naturalidad. Se hace necesario aligerar una institucionalidad que, si bien ha sido necesaria y eficaz todos estos años, hoy, desde mi punto de vista, sería excesiva  y no acorde a las necesidades sociales.


Que los partidos políticos y los gobiernos en la actualidad no gobiernan ya lo sabemos, pero que la izquierda tiene que estar en un mismo barco, también debiéramos saberlo, admitirlo y favorecerlo, más allá de algún "Gordillo" de turno. La senda la marcan otros, y si la marcan para el gobierno de España, el gobierno de  comunidades autónomas y de ayuntamientos locales “desgobernados” por el PP, para Andalucía no va a ser distinto. La hoja de ruta es la misma, los caminos son distintos y en el estado de salud en que lleguemos unos y otros también lo es. No va a ser fácil, está claro. Hará falta creatividad para esquivar las dificultades venidas o por venir, y para mostrar que hay distintas alternativas. Pero sobre todo hay que COMUNICAR, con mayúsculas, explicar al pueblo,  hacia dónde nos llevan y por qué. En qué se traducen los recortes en el día a día. 

 

Es imprescindible explicar y opinar lo que significa priorizar unos derechos sobre otros privilegios, lo que supone priorizar unas necesidades básicas sobre otros lujos elitistas. Debemos opinar sobre política …  ¿cómo que no? Nuestras ideas, nuestra lucha no es nada si no hay un partido político que las convierta en normativa, que exija su cumplimiento y que apueste por un modelo distinto. ALLÁ DONDE LA REIVINDICACIÓN SEA LEY, estará la POLÍTICA.



Enhorabuena a Pepe Griñán,

a Diego Valderas

y también a Susana Díaz

(mujer, joven y ejecutora de una excelente campaña)


FELICIDADES A LA IZQUIERDA ANDALUZA


espero en breve felicitar también a Hollande.

APL