Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sindicatos. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de junio de 2014

¿Dónde meten “los aparatos” a las mujeres?.

Nuevas complicaciones en la empresa cuyo comité presido, y que probablemente terminen otra vez en conflicto, me han impedido estas semanas mantener mi blog todo lo actualizado que me gustaría. Pero leer ayer la reflexión de mi amigo Pablo, “Machos Socialistas”, me animó a buscar hoy un rato para aportar mi modesto análisis sobre todo esto que está pasando y que nos devuelve a un modelo estéticamente distinto, pero que podría contar con las mismas carencias.
140530_pedro_sanchez_psoe
Queremos cambios pero, la verdad, no sabemos ni cómo hacerlo. Y no sabemos porque, entre otras cosas, desde “el poder” se lleva años trabajando en el sentido contrario, es decir, para que estos cambios no se produzcan. El sistema de funcionamiento interno de esas instituciones que son los partidos políticos y los sindicatos, hacen que éstos no sean hoy motores de cambio, ni mucho menos. Porque para serlo hace mucho tiempo que, por ejemplo, deberían haber promovido la participación interna, muy importante la de los jóvenes, y evitar el envejecimiento y el estancamiento de las organizaciones. Claro que esto, hubiera tenido como consecuencia que “los estancados” en sus sillones, de manera ineludible, se viesen obligados a dejar hueco. Y he aquí el principal motivo para resistirse a ello, a la regeneración.
A los jóvenes se les ha utilizado como un producto de marketing externo. Mientras, otro, se eternizaban en sus puestos, a ver si la cosa daba para jubilarse. La juventud, una estrategia comercial de cara a la galería, a la que se le restringe la participación, con la excusa de encontrarse aún en periodo de formación y adaptación al aparato. Una marca joven a la que se le promete que un día llegará. Lo que no se le dice es que no llegará al sillón, sino a viejo, esperando y trabajando por el cambio, si es que la jubilación da para ello.
17894327--644x362
Y en estas ha pillado la crisis global a los grandes partidos y a los no tan grandes, también a los grandes sindicatos, y a los no tan grandes. Lleva todo esto años en ebullición, sin que “el aparato” haya querido reaccionar, los que lo manejan prefirieron mirar a otro lado, ganar tiempo y esperar a que el temporal amainase.
Recuerdo los primeros albores del 15M, de la Primavera Árabe…aquello sorprendió -sobre todo preocupó- a los “popes del liderazgo”, tanto esfuerzo en controlar a sus cachorros y de repente aparecen otros ahí fuera. Recuerdo a algún líder de aparato preguntando a su responsable del área de juventud dónde estaban los jóvenes, “los nuestros”. Los “suyos”, los que de verdad tenían madera, con toda probabilidad se fueron, cansados de que les cerrasen las puertas en las narices y los tratasen, treinta y tantos tacos, como chiquillos inmaduros a los que había que entretener con actividades varias.
Se fueron sintiéndose incomprendidos en un medio obsoleto y anacrónico. Como también terminan yéndose de un país enfermo y sin oportunidades. Un país viejo donde los viejos todavía no han terminado de encontrar su lugar, que no es la primera fila.
Sin embargo, y por no ser del todo pesimista, de vez en cuando se nos cuela alguno. Sí, hay días que, de repente aparece una cara nueva surgida de algún aparato que no responde a ese perfil gris marengo. Entonces, de repente albergamos alguna esperanza hasta que nos terminamos percatando de que era un espejismo. Se trata de los jóvenes (varones en el 99% de los casos) que no se fueron del aparato, o sea, los que no tenían madera o agallas y prefirieron quedarse a la sombra del líder, aprendiendo, mimetizándose con el medio, ganándose día a día la simpatía del aparato y esperando su momento. No llega a ser la cosa como la del príncipe, que durante todos estos años ha sido público, notorio y consentido, el hecho de que estaba siendo preparado, formado y aleccionado para sustituir a su padre, pero sí algo parecido. Se trata de esos cachorros elegidos por “papá líder” para no sacar demasiado los pies del plato y hacer una sucesión controlada, sin aspavientos. Me vienen a la memoria un par caras, tanto del PSOE como de IU, por poner algún ejemplo.
Estamos en uno de esos momentos. Parece que “los expulsados” de los aparatos, los  descontentos con el sistema, los parados y los explotados, que como se veía venir, no son pocos, empiezan a aglutinarse en torno a nuevos liderazgos. La palma se la ha llevado el nuevo Pablo Iglesias. He de reconocer que, por distintos motivos y detalles que observo, no me gusta Pablo Iglesias (el nuevo). Pero me gusta, y mucho, lo que ha conseguido. Hasta el mismo Rey ha tenido que entregar la cuchara, así de claro. Y los aparatos, a quienes de nuevo les pilla con el pie cambiado y los deberes sin hacer, andan como locos tirando de agenda, ahora sí valen los “semipreparados” y las nuevas caras, sobre todo perfiles que desde “las bases” puedan competir con el líder de Podemos…alguien quedará por ahí, ¿no?.
1389958919968pablo-detallec4
No me queda demasiado claro quién ha debido resistirse más, el Rey, Rubalcaba, Cayo Lara… O quizás, quién lo sabe, sea el propio Pablo Iglesias quien, finalmente contagiado también del sistema, termine por echarles la pata y se eternice en el poder de Podemos.
Y luego están las mujeres. Siempre luego, al final y rapidito…
Como muy bien apuntaba mi amigo ayer, efectivamente, llama la atención que sólo haya candidatos varones a la Secretaría General de PSOE en el proceso abierto estos días.
Pero no sólo  Antonio Gutiérrez, Manuel Pérez García, José Antonio Pérez Tapias, Aurelio Belando Martínez, Alberto Sotillos Villalobos, Pedro Sánchez Pérez-Castejón y Eduardo Madina Muñoz, son varones. También lo son Alberto Garzón o Antonio Maíllo… Si hasta el nuevo rey es rey, y no reina.
Son las mujeres las grandes maltratadas del sistema y de los aparatos. Mucho he escrito sobre ello en este blog, y a medida que el tiempo pasa, cada día me reafirmo más en mi teoría. La violencia en los aparatos se ejerce contra las mujeres, una violencia institucional, pero en definitiva violencia. Que le pregunten si no a Carme Chacón o a Beatriz Talegón, por poner un ejemplo. Tampoco destacan muchas lideresas en Izquierda ni Unida, ni Abierta, ni Plural… 
La propia Presidenta de la Junta de Andalucía (la única mujer junto con Rosa Díez que hoy por hoy podemos decir que tienen verdadero “poder” en los aparatos), fue cuestionada, hasta públicamente, por el patriarcado socialista antes de hacerse con las riendas de Andalucía.
En esto no ha estado muy hábil el nuevo Pablo Iglesias por mucha coleta que luzca. Y es que no veo que “Podemos” soporte mucho mejor la visibilidad de mujeres carismáticas a su alrededor.
Lo que hacen los aparatos con las mujeres lo analizaba ya en mi artículo de febrero “Mujeres de poder prestado” es algo parecido a lo que ocurre con los jóvenes pero con mayor virulencia y ensañamiento, si cabe.
En definitiva, parece que el futuro del país va a seguir estando en manos de “ellos”.
…Volveremos a rasgarnos las vestiduras al oír noticias como ésta, que tengan que ver con cualquier otra parte del mundo: Los yihadistas ordenan a las mujeres que se vistan “decentemente, con ropa ancha” y salgan a la calle “solo cuando reciban permiso para ello” 

APL.
15 de junio, 2014.

viernes, 27 de julio de 2012

La flexibilidad empresarial "desconcilia" la vida



Orquestar dónde acaban mis derechos y empiezan los tuyos no sería una tarea tan difícil si no fuera porque cada vez interesan menos tanto los unos como los otros. Organizar los tiempos de trabajo en las empresas acorde con una vida digna en lo personal y familiar de las personas trabajadoras debería ser una ocupación principal de los recursos humanos de las empresas y su gestión.
 
La Reforma Laboral impuesta por el gobierno de la nación refuerza el contrato a tiempo parcial como modelo para la conciliación de la vida de las mujeres, principales adjudicatarias de esta modalidad contractual, lo cual conlleva la percepción de menores cotizaciones y prestaciones, menores salarios, y pocas posibilidades de promoción, etc. Ahora si, se añade una trampa más que es la obligación de realizar horas extras no cotizables para el desempleo, requiriéndose del personal una disponibilidad total que impide cualquier planificación personal del resto de horas no contratadas.

Asimismo la modificación sustancial de las condiciones de trabajo por razones técnicas y económicas ataca directamente a la jornada de trabajo, pudiendo ser objeto de modificación en un 10%, y afectando también al horario, a la distribución del tiempo de trabajo, a los turnos, a la remuneración y a las funciones.

Otro recorte en materia de conciliación viene dado por las modificaciones en relación a la reducción de jornada, que ya no podrá hacerse ni en cómputo anual, ni mensual, ni semanal, ésta última la más demandada. Tan sólo podrá ejercerse a modo de reducción de la jornada diaria, sin solventarse así, en la mayoría de los casos, el objeto problemático que hubiera llevado a la trabajadora o al trabajador a querer hacer uso de la misma. Y pongo por caso la no prestación por ley de la posibilidad de reducir la jornada semanal de lunes a viernes, para hacerme cargo de mi hijo el sábado. La jornada debe reducirse diariamente, debiendo acudir al trabajo el sábado y percibiendo menor salario, y sin quedar resuelto el problema de conciliación. Cualquier mejora ha de ser objeto de negociación con la empresa.

Este claro empeoramiento del panorama laboral ha venido a escena cuando estábamos aún sin resolver cómo hacer factible los derechos de conciliación de unas personas sin restar estos mismos derechos en las otras. Y me sirve de ejemplo el sector que concierne al turismo, al comercio y a la hostelería, con mayoría de turnos rotatorios. Los derechos de conciliación deben ejercerse forzosamente resolviendo cuestiones de prioridad, a través de una baremación adecuada a la situación concreta de la empresa en relación a las demandas de conciliación, situación que debe ser revisable en todo momento. La liberalización de los horarios comerciales que pone en marcha el gobierno acentuará aún más los problemas de conciliación de la vida laboral, familiar y personal.

La doble jornada laboral que asumen tantísimas mujeres constituye un lastre para su desarrollo profesional. Los usos del tiempo diferenciados por sexo, la ausencia de un compromiso social por parte del empresariado, y la falta de una red adecuada de servicios públicos que garanticen la compatibilización de la esfera pública y privada, prevalecen como grandes obstáculos para hacer efectiva la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en el mercado de trabajo.

El gobierno y las organizaciones empresariales que mandan no debieran olvidar que los derechos conseguidos por la clase trabajadora son fruto de una larga e intensa lucha sindical y no milagros de la buena economía, y sobre todo que esta clase trabajadora está mejor formada que nunca.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Las gamberras no están en la calle



1º de mayo, día emblemático donde los haya para cualquier persona sindicalista, comprometida y de izquierdas.

El Día del Trabajo, casi nada, un derecho fundamental que, cada día más, alguno “se pasa por el forro” y eso gobernando…Sin gobernar, ya sabemos de qué les sirvió, como arma arrojadiza para tirársela a la cara al anterior gobierno, tan sólo para eso tuvieron en cuenta los datos de la EPA.

Y es que corren días difíciles para las palabras. Las palabras en el buen sentido que tuvieron un día. Las palabras con su significado más honesto: el compromiso. Cuando alguien te daba su palabra solía no hacer falta nada más, era una garantía más que suficiente, era un pacto sellado entre personas. Por eso las palabras generaban ese sentimiento tan necesario, la confianza. Esa que el señor Rajoy tanto pedía al ex presidente del Gobierno y de la que hoy, siendo él mismo Presidente del mismo país, se ha olvidado.
Las palabras  en boca de algunos, sólo generan desconfianza, indignación, impotencia, y una desproporción absolutamente anacrónica.

Vergüenza debiera darles a algunos y a algunas -si es que la tuvieran- salir a la calle, ese espacio que todavía es público. La vía pública, espacio que es icono de libertad y que pueblos enteros invaden y ocupan para mostrar su desacuerdo. Es en la calle donde la sociedad civil habla a gritos cuando son sus palabras las que no se quieren oír.

La sociedad civil, la ciudadanía, esa que estáis intentando desprestigiar, acorralar, someter y hasta penalizar, salimos ayer, 1º de Mayo, a manifestarnos un año más. Este año con muchísimos motivos. Las calles se llenaron, muy a pesar de la derecha y de sus voceros mediáticos, que hoy pretenden llamar a engaño con titulares “maqueados”. Lo que simplemente demuestra que el tema no les pasa por alto.

Soy sindicalista y liberada, y ayer como otras tantas veces salí a la calle con mis compañeros y compañeras, con asociaciones, con otros sindicatos, con partidos políticos de izquierda, con personas anónimas, con amigos y familia… sí, lo hicimos, todos juntos. Por eso, esta mañana al escuchar en la Cadena Ser a Esperanza Aguirre decir las "burradas" que ha dicho, me ha parecido simplemente una chabacanería impropia a la altura de su cargo: Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. No puedo evitar imaginar la que se hubiera liado si el Secretario General de la organización en la que milito, UGT, hubiera llamado a esta señora “gamberra”. La modificación del código penal se habría quedado corta, probablemente hubiéramos vuelto a la hogueras. Nos llama también “anticuados” que caeremos como el muro de Berlín, y me pregunto si no mira a sus compañeros de partido o a sus amigos de la CEOE, porque, si hay una “antigualla” por antonomasia, ese es don Arturo Fernández, pero claro, esos no salen a la calle, simplemente mueven los hilos desde sus despachos. Todavía estoy acordándome de las manifestaciones de este señor diciendo “esto empieza a oler bien” en referencia a las reformas del PP…, como ya no sale a hacer declaraciones, no sé si sigue pensando lo mismo después de los datos de la EPA.
El caso es que a la señora Aguirre parecen quitarle el sueño los sindicatos por pedir empleo y no los empresarios por destruirlo. Para anticuado el capitalismo salvaje que usted lleva por bandera.

Señora Aguirre, las gamberras no están en la calle. Como los chorizos tampoco están en las cárceles.

La calle no nos es ajena. No es exclusiva de aquellos que la paseaban a caballo para imponer su autoridad o “mostrar su altura de miras”.  Mientras a su partido no le dé por privatizarla, la calle es eso: vía pública. Un lugar para compartir y no para marcar diferencias, que sólo sirven para evidenciar los complejos trasnochados.

Estamos condenados a CONVIVIR y hasta que algunos no lo entiendan estarán perdiendo tiempo y haciendo esfuerzos baldíos.  

Las personas de izquierdas tenemos señas de identidad que tienen mucho que ver con el diálogo, con la paz, con la igualdad, con la sostenibilidad, con la democracia, con los derechos sociales, con el sentimiento colectivo y con COMPARTIR. No pasa nada señora Aguirre por compartir espacio, vivencias, educación, sanidad, sociedad, etc…. ¿Es que no sois España? Nosotros también…una España universal y diversa donde tienen cabida personas de todo tipo y color.

Qué difícil nos estáis poniendo esas señas de identidad con vuestras provocaciones diarias y con vuestros insultos.

¿Se es más por insultar? ¿Se es más por pisar más fuerte? ¿Se es más por explotar? ¿Se es más por tener acceso a privilegios?…Sí, es cierto. Se es más. Se es más inútil, ridículo e intransigente.

La democracia solo puede ser participativa. Si no, no lo es.

Y aquí, en España, nos dijeron que el trabajo era un derecho…eso nos dijeron…hasta por escrito. Cuando salimos a la calle estamos exigiendo ese derecho ¿tan grave le parece?

APL

lunes, 17 de octubre de 2011

En la calle una vez más (I)


Ayer, una más, como tantas otras veces, salí a la calle a manifestarme. Es algo que llevo haciendo toda la vida. Forma parte del trabajo diario en el sindicato. Entre otras muchas cosas como denunciar (verbal, formal y literalmente), montar “pollos” en las puertas de las empresas, convocar huelgas...también está salir a la calle.

No podía faltar al #15O, si como digo, es lo que me enseñaron a hacer y lo que llevo haciendo toda la vida, si me dedico a militar en un sindicato
¿Cómo iba a faltar a esta convocatoria?
Un movimiento donde la ciudadanía se tira a la calle de esa manera.
Una movilización donde se denuncia lo mismo que denunciamos desde #UGT#Andalucia todos y cada uno de los días.
¿es que no soy una ciudadana?
¿es que no estoy indignada?
¿es que no tengo los mismos problemas que el resto de personas de este mundo?
Por eso estuve donde considero que tenía que estar el sábado a las 18.00.

Allí nos encontramos gente de UGT, a medida que avanzamos coincidimos con gente de la Universidad, del partido, del movimiento asociativo, feministas, todos y todas con algo en común: estábamos allí como personas anónimas y como personas indignadas. Las pequeñas y “rudimentarias” pancartas, a cual más creativa, los slogans, los canturreos, los gritos, todo valía para sacar la rabia y la impotencia que tanta gente llevamos dentro sin que nadie haga nada por explicar qué está pasando y por qué nos están llevando al caos.

Este movimiento es un “zarandeo” en toda regla a la clase política y a los poderes económicos (quizás eché en falta una mayor crítica al poder empresarial). Lo que está claro es que quienes deciden en nombre de la ciudadanía lo están haciendo fatal. Van en la dirección contraria a la que queremos y necesitamos las personas que un día depositamos nuestra confianza (voto) en ellos y delegamos el poder de dirigir el país (países en este caso). Ya no pueden seguir mirando hacia otro lado.

En ningún momento durante la manifestación, oí ni leí nada en contra de los sindicatos, no sé si fue pura coincidencia. Lo que sí es cierto es que, en los medios digitales que publican la noticia, sigue habiendo comentarios de personas, que con bastante acritud, pretenden culparnos de todos los males del mundo. Y tengo que decir que no son tiempos de exclusión, ni de ver quien es mas. Si las organizaciones, asociaciones o movimientos que defendemos y denunciamos lo mismo nos “tiramos los trastos a la cabeza” mal lo llevamos.
Si un movimiento como este excluyese a los sindicatos, estaría excluyendo a muchas de esas personas anónimas que marcharon el 15O en todas las ciudades y que, como yo, dieron difusión al acto por todos los medios a su alcance. Somos personas que, además de sentirnos indignadas, tenemos la condición de sindicalistas y una sensibilidad importante con las injusticias sociales. Personas que en todo caso sumamos y no restamos.

Participar en el 15O ha sido una experiencia muy grata pero no puedo negar que las múltiples manifestaciones que en estos días también organizamos desde el sindicato, me ponen cada vez más, los vellos como escarpias. Será por aquello del vínculo emocional de los años en UGT, será por aquello de participar directamente en las decisiones de la organización, será porque conozco de primera mano el trabajo tan duro que se hace todos los días, será por la empatía con el drama de cada compañero en cada empresa, será …

De cualquier manera yo también aporté mi granito de indignación el 15O lo seguiré aportando en cada movilización que convoquemos y sobre todo lo seguiré aportando en el trabajo del día a día.

El 15O en las setas con Rosario Valpuesta, Alicia Vañó, Santiago Navas y el fotógrafo “Anonymus”
APL