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lunes, 24 de junio de 2013

La última estocada de Mariano, la reforma de la administración pública

Fotografía de Huffington Post

La última estocada mariana contiene ni más ni menos que 217 medidas para “RECORTAR” la administración pública, nada de “REFORMAR”. A estas alturas a pocos se les escapa ya que cuando Mariano y su equipo dicen “reforma” lo que no quieren decir es “recorte”. No quieren decirlo sino hacerlo y además “a saco”.

Podríamos estar ante uno de mayores ataques del gobierno del Partido Popular hacia la ciudadanía de este país, si no el que acabe de una vez con todo. Esta “reforma” es mucho más grave de lo que puede parecer a simple vista. Supone un paso más en esa “hoja de ruta” que el partido en el gobierno ha marcado para este país. Y quiero insistir en la idea de la “hoja de ruta” porque es importante que a medida que nos obligan a avanzar entre tanto caos por esta senda de difícil retorno a corto o medio plazo, no podemos permitirnos -por muy noqueados que nos encontremos- perder esa perspectiva que nos lleve a analizar la fotografía completa al volver la vista atrás.

Como digo, la “medida” es especialmente grave no sólo por lo que supone en sí misma sino por el resto de “medidas” que la han precedido. Entre otras, hay dos consecuencias importantes que de manera irremediable se derivarán de ella.

Por un lado la pérdida de empleo y el deterioro de las condiciones laborales de las personas que trabajan en el sector público.

Desde que se impusiese la reforma laboral hace más de año y medio, conviene recordar que los sindicatos no hemos dejado de rebelarnos contra lo que consideramos una verdadera agresión hacia los derechos de cualquier persona que aún conserve el empleo o que en el futuro pueda acceder a él. En el sector privado claramente, pero ¡OJO! también en el público. Y es justo el momento de recordar que la citada reforma, entre otras bondades, abrió la puerta al despido y a la modificación de las condiciones laborales en el sector público. ¿Nos acordamos de aquello? Pues ya está aquí, llamando a la puerta nuevamente en este preciso momento en el que difícilmente este país puede ya soportar  el peso creciente de las colas del paro.

Por otro lado está ese irrefrenable deseo que muestra el Partido Popular hacia todo lo caro. Esa manía por tender a privatizarlo todo, una auténtica canallada si tenemos en cuenta que podemos estar hablando, como es el caso, de la sanidad o la educación. Es tremenda la obsesión por hacer inaccesibles unos derechos básicos para un sector la población cada vez mayor y de paso dificultar la protección que el Estado debe proporcionar a la ciudadanía entera independientemente de las circunstancias personales de cada cual.

Nos espera a la vuelta de la esquina el retorno a las dos Españas, la de los ricos explotadores y la de los pobres explotados. Ese país sin término medio que sus antecesores (los del Partido Popular) impulsaron por todo el territorio y que afortunadamente terminó cayendo tras largos y duros esfuerzos por la construcción del Estado del Bienestar.

Todo esto ocurre bajo el populista grito de guerra ¡muerte a los políticos!. Y vuelvo a la idea de la “hoja de ruta” porque ¿cuánto tiempo se llevan alimentando ideas, más desde unos sectores que desde otros, como la de que los políticos son todos unos corruptos y unos estómagos agradecidos, o la de de que los funcionarios son unos vagos inútiles, o la de que la sanidad pública es una “mierda” como he oído en más de una ocasión?

¿Qué ocurrirá cuando no haya políticos, cuando no haya trabajadores garantizando al ciudadano unos servicios básicos, cuando no haya sindicatos que defiendan los derechos laborales, cuando no haya instituciones a las que acudir ante una situación de emergencia? Sálvese quien pueda, quien pueda pagarse la salvación, claro.

Estando muy de acuerdo con que hace falta una revisión de la administración pública para modernizarla y hacerla más ágil y eficaz, lo siento pero esta moto tampoco se la compro al Partido Popular.

Ni es el momento, ni es el PP el partido más indicado para llevarla a cabo. Así que espero que apretón de manos que presenciamos toda España hace unos días entre Rubalcaba y Rajoy no se estrene metiéndole mano a la administración pública.

Este país espera y desea el consenso, siempre y cuando éste venga desde el respeto a la diferencia de opiniones y no desde la imposición de unas ideas sobre otras.

APL

jueves, 17 de mayo de 2012

Violencia de Género. El gobierno se hace el sueco.


Estos días varios medios de comunicación se han hecho eco de la noticia sobre la “sorpresa” que provoca al gobierno que ninguna de las dieciocho (ya dicinueve) víctimas de la violencia de género hubiera denunciado.


Me pregunto sinceramente si nos toma el pelo o se está haciendo el sueco. Porque que algunos se quedaron en el modelo de la Sección Femenina de la etapa franquista, eso ya lo sabemos.

Justo ese preciso momento, cuando se toma la decisión de denunciar, es el de mayor riesgo para la víctima. No es fácil para una mujer tomar una decisión que desencadena toda una vorágine. Tu vida pasa a estar tutelada, institucionalizada y todo en tu entorno cambia de manera brutal. Mientras ese hombre, con el que un día decidiste compartir hasta la más íntima nimiedad, esa persona que conoce hasta el más mínimo detalle de tu ser, se ha convertido en un monstruo desatado, agresivo y descontrolado que, encendido en ira, te vigila, te persigue y te la tiene literalmente sentenciada.

Ese ser humano, llamado marido, pareja, novio, y hasta rollete, después de haber acabado contigo, anulándote y destruyéndote, después de haberte forzado, insultado y/o pegado día a día, semana a semana, mes a mes y año tras año, si no puede seguir haciéndolo porque tú lo has decidido, entonces, tiene claro su nuevo objetivo  acabar contigo biológicamente, matarte. Todo por no asumir su fracaso como persona.

Saber que no hay lugar donde puedas esconderte, saber que no podrás pasar sola ni un minuto, confirmar que no sólo corre riesgo tu vida sino la de tus hijos también, saber que toda tu familia y tu entorno va a sufrir en alguna medida las consecuencias de algo que hasta el momento quedaba en casa en el ámbito de lo privado, como mucho entre el psicólogo o el médico y tú…. Eso, es ser muy valiente.

Por mucho que sepamos que para que todos los mecanismos de protección y atención se pongan en marcha es encesario denunciar denunciar, también hay que ponerse en la piel de esa mujer. Y hay que saber que detrás de la violencia de género hay una relación de poder, de sometimiento y de dependencia. Que hay un primer paso emocional y afectivo que la mujer maltratada, con suerte, resuelve consigo misma y después quizás, tan sólo quizás, decida denunciar.

Tiene que sentirse muy segura y muy protegida
una mujer para dar ese paso.

¿De verdad cree el Partido Popular,
sí, esos,  “los sorprendidos”,
que lo ponen fácil?

¿Qué creen que están haciendo cargándose
la asignatura de educación para la ciudadanía, donde entre otras muchas cosas, se toca la violencia de género?

¿Qué creen que están haciendo precarizando
la educación y la sanidad?

¿Qué creen que están haciendo
cerrando casas de acogida para víctimas?

¿Qué creen que están haciendo recortando en medidas
para la atención a mujeres maltratadas?

¿Qué creen que están haciendo envolviendo esta sociedad
de un olor a polilla que ni en los mejores tiempos de la posguerra?

¿Qué creen que están haciendo pretendiendo políticas restrictivas como la del aborto que tan sólo sirven para poner limites a la libertad de las mujeres?

¿Qué creen que ocurrirá ejerciendo una vertiginosa violencia estructural,
donde las desigualdades entre mujeres y hombres se van a incrementar
gracias los recortes?

¿Qué creen que hacen imponiendo
 una reforma laboral que nos devuelve a casa,
a la dependencia económica?

¿Qué esperan cuando el sector más rancio
de la judicatura de este país criminaliza a las víctimas
bajo el nombre de síndrome de alienación parental (SAP)?


Alienígenas parecen ustedes.
Y sorprendida no, estupefacta me quedo yo.

APL
 

jueves, 10 de mayo de 2012

La "mala educación" del gobierno


Desde bien temprano, empezaron papá y mamá a insistirnos en aquello de “cuando las personas hablan se les escucha” “es de mala educación no poner atención cuando alguien se dirige a ti”. Años después nos topamos con un gobierno que, o bien tiene los oídos taponados, o bien lleva demasiado a rajatabla aquello del orden de intervenciones, tanto, tanto, que nos van a poner hasta horario y como nos descuidemos llegaremos incluso a tener que fichar entrada y salida, de 10.00 a 11.00 los sindicatos, de 11.00 a 12.00 el 15M, de 12.00 a 13.00 los enfermos sin atención, amas de casa, desahuciados…..Solo porque son muy ordenaditos ellos, que no por otra cosa.

Luego está aquello de “la realidad paralela”, eso que traía a algunos padres por la calle de la amargura. Nos enseñaron a discernir de pequeños entre la realidad y la fantasía, más de uno tenía hasta amigos invisibles. En este caso el PP parece tener “enemigos invisibles”. Ya ves… ¿cómo que cientos de miles de personas en la calle? Si había dos o tres “descarriados” con un par de banderitas...de esas de los sindicatos anticuados que “van a caer como el muro de Berlín” (Dña. Aguirre). Y es que Urdaci aunque nos pese, parece “haber creado escuela”.

Cuando alguno de nuestros diminutos compañeros de pupitre tenía una apariencia distinta y nos asustábamos, lo evitábamos incluso alguno de los más crueles se mofaba de él o ella, al preguntar, nuestros padres nos explicaban que debíamos ser amigos y jugar también con ellos porque eran  iguales que nosotros en todo, salvo en que venían de un lugar que está muy lejos, fuera de España.

En el futuro, si nuestros hijos tienen la suerte de coincidir con algún compañero extranjero en clase, tendremos que explicarles que no lo son, que no son personas iguales en derechos, gracias a un gobierno intolerante que se lo pone cada día más difícil.

Al contar en casa que ese día “la seño” o “el profe” había tenido que reñir o castigar porque se rieron de Óscar “y es que viene sucio, y … bueno, es que además es muy raro y no habla nunca” nuestros progenitores nos explicaban que sus papás tenían dificultades “de dinero”, o que se habían enfadado (divorcio) y que Óscar lo estaba pasando mal, que NO había que reírse de él o nos castigaban "que no me entere yo", añadían. Probablemente hoy Óscar tendría que aprovechar muy bien las clases porque no llegará a la universidad, sus padres no podrían permitírselo, gracias a las políticas un gobierno insolidario.

En las escuelas y en el entorno familiar mientras crecimos en este país nos impregnamos de valores enormes, como la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la empatía, la igualdad, la justicia, etc.

¿Qué salida se nos está dando a las personas de este país? sin trabajo, sin dinero, sin poder acceder a la educación, sin una sanidad universal… ¿Qué futuro nos espera?

¿Qué podemos esperar de semejante gobierno?
¿Qué podemos esperar de un gobierno que no escucha?
¿Podemos esperar políticas que incentiven estos valores?
La educación no es una prioridad para el gobierno del PP,
no lo es por encima de los banqueros.

Pues hay cuestiones señores y señoras del gobierno en las que NO SE PUEDE RECORTAR. Llevamos meses diciéndolo y ustedes mirando hacia otro lado. Las sociedades, los países, necesitan personas lo más formadas posible no sólo intelectual sino emocionalmente. Y me refiero a todas las personas no aquellas que tengan el privilegio de poder pagárselo porque entonces probablemente estaremos creando “monstruos” que se sientan por encima del resto, pues tienen acceso a unos “privilegios elitistas” que hasta hoy han sido “derechos para todos y todas”. Estaremos creando seres humanos  egoístas e intolerantes.

¿Qué nos queda?
Creo que ustedes lo llaman ALGARADAS.

Esta tarde a las 19.00 horas estaremos por todo el territorio español, en concentración, formando parte de una nueva “algarada” defendiendo una educación pública universal y de calidad, y ¿ustedes? ¿seguirán en sus despachos con los tapones puestos?

APL

martes, 10 de abril de 2012

Enfermar un mal universal, curarse ¿un derecho privado?


No sé cómo va a acabar esto, pero desde luego cada vez pinta peor.

Lo de que el presidente del gobierno no de la cara, no es de extrañar, en tan sólo 100 días nos ha acostumbrado a ello. Pero lo de que sus “secuaces” empiecen también a recular, comienza a ser preocupante.

Hoy nos habíamos levantado con De Guindos haciéndonos el cuerpo con su “Particular Progresividad” pero es que más tarde nos hemos merendado con la “concreción mariana” en forma de nota de prensa que, ya sí, ha centrado el tiro: 10.000 millones de euros en recortes para la sanidad y la educación.

La veda está abierta, sólo queda ir ahondando en la herida. Y ahí es donde ha entrado la sanidad privada sin perder puntada y saliendo públicamente a proponer que su uso desgrave.

Llevamos tiempo advirtiéndolo desde los sindicatos de clase. Las insinuaciones, comentarios, intenciones de este gobierno, empiezan a materializarse en actuaciones, recortes e imposiciones. No es que seamos más listos y listas que nadie, es simplemente que se trata de un gobierno de derechas, que cree en unas políticas concretas: poco para muchos y mucho para unos pocos, justo los que más tienen y menos necesitan. 

Nunca creyeron en los derechos, apostaron por la caridad.
Nunca gobernaron para universalizar sino para privatizar.
Han comenzado el camino y por lo visto no piensan parar. 

La prioridad está clara, se hace necesario contraargumentar cada medida populista que este gobierno decide, unilateralmente, poner en marcha. Porque encima te encuentras con quien, quedándose en la superficie, piensa que es algo que va con los mas ricos y que ya era hora de que alguien les tocara el bolsillo.

Es la primera pieza de dominó en caer, detrás vamos el resto de fichas. Porque tener que pagar supone, efectivamente, elegir a quien pagar, a lo público o a lo privado. Supone dejar de ingresar en la saca común (la pública).

Y como no todo el mundo puede elegir, sigamos apostando por aportar todos y todas a la saca común y dejarnos de inventos que ya sabemos dónde nos conducen, a perder derechos que se conquistaron con muchísimos esfuerzos.

Ojala no esté en lo cierto, pero si todo esto nos lleva a la temida privatización de la sanidad, la educación y lo que venga detrás, la ciudadanía completa pierde, y lo hace por enfrentarse a una nueva sociedad más injusta, con clases sociales más diferenciadas, si cabe.

Quiero seguir viviendo en un país donde ese mal universal llamado enfermedad, siga teniendo una cura solidaria y justa llamada sanidad pública.

Quiero seguir estando segura de que si el cáncer, la anorexia, la depresión, la alergia, y hasta la insufrible pulmonía asoman por la puerta, pueda acceder a un tratamiento, gane lo que gane,  trabaje o esté en paro, sea mujer u hombre, autóctona o inmigrante ...

APL