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lunes, 19 de marzo de 2012

Injustamente visibles

Foto del artículo "¿Quién hundió las cajas?" publicado por "El País" en fecha 18 de marzo de 2012

Abrir ayer “El País”, pasar las páginas y encontrarse de repente con el titular “¿Quién hundió a las cajas?” con la foto de dos mujeres ocupando casi media página es, cuanto menos, para ponerse de mal  humor.

El artículo promociona la lectura del libro “Las Dos Próximas Recesiones” de Juan Ignacio Crespo. Una publicación, que pinta muy bien: el hundimiento de las cajas como la pérdida de riqueza colectiva, la entrada en su capital de inversores públicos o privados, el carácter social de estas entidades, la imagen que la ciudadanía percibe de ellas, el dilema de si responsabilidad política o responsabilidad de gestión interna… etc.

Pero, a simple vista, y a juzgar por “lo visible” pudiera parecer que las personas responsables del hundimiento de las cajas de ahorro españolas tuvieran cara de mujer. La reflexión me resulta inevitable.

Que yo sepa, las mujeres hemos pintado poco, muy poco, en las decisiones macroeconómicas y globales. Sin embargo, si alguna hace una nefasta gestión, más o menos como el resto de sus colegas, ¡cuidado! porque saldrá en la foto y, además, a toda página.

Que yo sepa las mujeres NO dirigimos entidades financieras, bueno si…en un 15%. Es decir, se escoge la foto de una mujer que representa al 15% frente al 85% de directivos varones. Justo el criterio contrario que se utiliza, entre otros, para el lenguaje donde el masculino refiere lo genérico y el femenino lo concreto. De hecho, el artículo utiliza en todo momento al referirse a los políticos o a los directivos (de las cajas) el masculino. (Eso sí, en la foto, dos mujeres).


Visto lo visto, está claro que "los famosos mercados",
a quienes nadie consigue ponerles cara,
deben pertenecer al sexo masculino.


Porcentajes de la representatividad por género en los Consejos de Administración de las Cajas de Ahorro más significativas a fecha de 2009:

Cajastur                                8 mujeres (27%)    22 hombres (73%)
Caixa Cataluña                    5 mujeres (24%)   15 hombres (76%)
Cajasur                                 5 mujeres (24%)   16 hombres (76%)
C.A. Castilla La Mancha      2 mujeres (13%)   13 hombres (87%)
Caja Madrid                         2 mujeres (9%)     20 hombres (91%)


APL

miércoles, 8 de febrero de 2012

Cuéntame otro cuento


Entrar ayer en google y encontrarme con el 200 aniversario del escritor Charles Dickens me ha transportado años atrás, a esos cuentos de la infancia, historias llevadas a la pantalla y tan socorridas las tarde-noches invernales. ¿Quién no se ha acurrucado en la “mesa camilla”, con los mantecados por delante para disfrutar de inolvidables personajes como Oliver Twist o Ebenezer Scrooge en Cuento de Navidad, por enésima vez? Eso sí, siempre como si fuese la primera.

Después de disfrutar unos minutos de este entrañable recuerdo, irremediablemente también llego a una reflexión “¡cómo cambia el cuento!” a medida que una va adquiriendo perspectiva, conocimientos y ¿por qué no?, también cumpliendo años.

En este caso, los conocimientos adquiridos y mi trabajo diario me hacen muy sensible hacia la incomprendida y vilipendiada reivindicación de la igualdad entre géneros.

Precisamente los cuentos tienen mucho que ver con la desigualdad que impregna nuestra sociedad. Son  reproductores de conductas, de  roles, de estereotipos de género, de asignación de tareas en virtud del sexo. Bombardean de manera sutil la mente de esas pequeñitas personas que mañana serán la sociedad de cada momento. Introducen una imagen que se convierte en fantasía y un deseo de futura felicidad a partir de ciertos comportamientos. Eso por no mencionar la desesperante frustración que para algunas supuso esa eterna búsqueda del “príncipe azul” que no sólo no existió, sino que además, visto lo visto, más le vale ni aparecer.
Todo un “tongo”, sí señor: La Bella Durmiente, La Cenicienta, Blancanieves, La Bella y la Bestia, Sirenita….monísimas todas, dulces, impecables, recatadas y sobre todo, calladitas, como debe ser una buena hija, esposa, prometida, princesa…

UGT, sindicato del que formo parte desde hace algo más de diez años, lleva trabajado la coeducación y la educación en valores mucho tiempo. Se trata de uno de los descubrimientos más gratos para mí como mujer sindicalista y feminista: la campaña "Educando en Igualdad". La citada campaña  viene desarrollando distintos temas relacionados y , también abordó, en colaboración con el desaparecido Ministerio de Igualdad, la publicación de una guía para secundaria, no exenta de gran polémica, sobre el sexismo en los cuentos clásicos.

Muy acertadamente, UGT considera la educación en igualdad, la solución imprescindible para avanzar hacia una sociedad más libre, donde mujeres y hombres seamos iguales en derechos y oportunidades.
Durante la infancia y la adolescencia es imprescindible que, desde casa y desde los centros escolares, se inculquen  valores como el respeto hacia las otras personas independientemente de su sexo, su físico, su origen, su cultura, sus creencias, su religión, su condición sexual....Asimismo debe educarse a los niños y niñas en un entorno de no violencia, empatía, tolerancia, etcétera.




Desde aquí quiero felicitar a los compañeros y compañeras del sector de enseñanza de UGT por su trabajo y por, además compartirlo en la red, para que todos y todas podamos beneficiarnos de él. Muy especialmente, por su constante compromiso con la igualdad al Secretario General Estatal, Carlos López y a la Secretaria de Politicas Sociales, Luz Martínez Ten.
APL