No será por noticias. Vivimos días inciertos, apenas encendemos la radio, la televisión, repasamos algún periódico o entramos en la red nos topamos con un nuevo sobresalto. Es más, si una se lleva alguna que otra hora desconectada, sabe con certeza que, al conectar, algo nuevo y nada grato habrá ocurrido.
El tinte de las noticias: catastrófico, desastroso y devastador. Pero sobre todo gris, de un gris metalizado. Porque las noticias económicas, se visten de chaqueta oscura hasta en sus versiones femeninas, de despachos hieráticos y de reuniones con aire masculinizado.
Ayer las noticias se humanizaron, se tiñeron de color piel, mirada inocente y de tristeza precoz. La pobreza infantil en España superó su record histórico. Más de dos millones de niños y niñas viven bajo el umbral de la pobreza.
La niñez, esa etapa de la vida que la mayoría de las personas debiéramos recordar impregnada de color, risas, ilusiones y sensaciones positivas, se convertirá en un recuerdo oscuro.
Esos pequeños seres del hoy que serán la sociedad del mañana son los herederos de un mundo mal gestionado, víctimas de la irresponsabilidad, administradores de una sociedad desigual y clasista donde no todas las personas tendrán los mismos derechos.
Los niños y niñas de hoy inician la carrera de la vida partiendo de unos metros atrás en la línea de salida.
¿Qué harías si tuvieras una niña de 5 años, le pidieras a tu empresa reducir la jornada y poder elegir horario para cuidar de ella pero se negaran a atender tu solicitud?
Tienes dos opciones: o aguantarte o denunciar. En ese dilema se encuentran muchas trabajadoras que deciden denunciar amparándose en la ley de igualdad por ahora vigente. Eso es lo que le ha pasado a una trabajadora de Almería de uno de los sectores donde la conciliación de la vida familiar y laboral resulta más complicado, el sector del comercio.
Pero ¿qué harías si, encima una vez que denuncias, la jueza entre otros argumentos transcribe éste en la sentencia: “la actora no ha acreditado que sea viuda o que no haya un padre que se pueda hacer cargo de la niña, asimismo pueden existir familiares o jóvenes adolescentes que por un bajo coste se presten a realizar funciones de canguro”?
Si lo primero es para indignarse, esto segundo es para “cortarse las venas o directamente dejárselas largas”.
En UGT Andalucía no nos lo podíamos creer nadie, desde el abogado que defendió el caso, pasando por Juan, el compañero responsable del sector de comercio que nos remitió la sentencia, hasta la Secretaría de la Mujer al completo.
Una vez que la vía jurídica se agota (la sentencia es firme y no cabe recurso) queda la denuncia pública. Así que hemos difundido esta sentencia, de la que se han hecho eco muchos medios de comunicación. También el catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, Eduardo Rojo la ha comentado, con un análisis muy interesante en su blog.
No es para menos. Cuando una cree que está siendo víctima de una injusticia, pues pone el asunto en manos precisamente de “eso”: la justicia. Siempre se va con el riesgo de ganar o perder, pero ¿esto no es demasiado?
¿Qué se quiere decir cuando se habla de que jóvenes adolescentes por un bajo coste se presten a realizar funciones de canguro?
Primero, creyendo en un estado social y de derechos para todas las personas que conforman la ciudadanía, independientemente del poder adquisitivo, mi apuesta es que haya servicios públicos que cubran necesidades como ésta.
Segundo, pongamos que se apuesta por el sector privado (para quienes puedan permitírselo) ¿Lo de “cangurear” no debería ser un trabajo digno, por ejemplo llamado "servicio doméstico"? Por cierto, que este es un derecho que los sindicatos hemos conseguido a base de mucha pelea.
Tercero, la adolescencia creo, igual me equivoco, como mucho llega hasta los 17 años. A partir de los 18 se es "mayor de edad"… ¿no está prohibido el trabajo de menores salvo excepciones y con permiso de sus tutores a partir de los 16?
En cualquier caso, incluso hasta los 19, que en algunos consideran aún adolescencia… lo del bajo precio me cuesta creerlo. Supongo que está referido a un contrato de trabajo regular con seguros sociales, cotizaciones, convenio colectivo... Porque lo contrario sería economía sumergida, ¿no? eso que pretendemos evitar y sacar a la luz en tiempos de crisis ¿verdad?
Me pregunto sinceramente si nos toma el pelo o se está haciendo el sueco. Porque que algunos se quedaron en el modelo de la Sección Femenina de la etapa franquista, eso ya lo sabemos.
Justo ese preciso momento, cuando se toma la decisión de denunciar, es el de mayor riesgo para la víctima. No es fácil para una mujer tomar una decisión que desencadena toda una vorágine. Tu vida pasa a estar tutelada, institucionalizada y todo en tu entorno cambia de manera brutal. Mientras ese hombre, con el que un día decidiste compartir hasta la más íntima nimiedad, esa persona que conoce hasta el más mínimo detalle de tu ser, se ha convertido en un monstruo desatado, agresivo y descontrolado que, encendido en ira, te vigila, te persigue y te la tiene literalmente sentenciada.
Ese ser humano, llamado marido, pareja, novio, y hasta rollete, después de haber acabado contigo, anulándote y destruyéndote, después de haberte forzado, insultado y/o pegado día a día, semana a semana, mes a mes y año tras año, si no puede seguir haciéndolo porque tú lo has decidido, entonces, tiene claro su nuevo objetivo acabar contigo biológicamente, matarte. Todo por no asumir su fracaso como persona.
Saber que no hay lugar donde puedas esconderte, saber que no podrás pasar sola ni un minuto, confirmar que no sólo corre riesgo tu vida sino la de tus hijos también, saber que toda tu familia y tu entorno va a sufrir en alguna medida las consecuencias de algo que hasta el momento quedaba en casa en el ámbito de lo privado, como mucho entre el psicólogo o el médico y tú…. Eso, es ser muy valiente.
Por mucho que sepamos que para que todos los mecanismos de protección y atención se pongan en marcha es encesario denunciar denunciar, también hay que ponerse en la piel de esa mujer. Y hay que saber que detrás de la violencia de género hay una relación de poder, de sometimiento y de dependencia. Que hay un primer paso emocional y afectivo que la mujer maltratada, con suerte, resuelve consigo misma y después quizás, tan sólo quizás, decida denunciar.
Tiene que sentirse muy segura y muy protegida una mujer para dar ese paso.
¿De verdad cree el Partido Popular,
sí, esos, “los sorprendidos”,
que lo ponen fácil?
¿Qué creen que están haciendo cargándose la asignatura de educación para la ciudadanía, donde entre otras muchas cosas, se toca la violencia de género?
¿Qué creen que están haciendo precarizando la educación y la sanidad?
¿Qué creen que están haciendo cerrando casas de acogida para víctimas?
¿Qué creen que están haciendo recortando en medidas para la atención a mujeres maltratadas? ¿Qué creen que están haciendo envolviendo esta sociedad
de un olor a polilla que ni en los mejores tiempos de la posguerra?
¿Qué creen que están haciendo pretendiendo políticas restrictivas como la del aborto que tan sólo sirven para poner limites a la libertad de las mujeres?
¿Qué creen que ocurrirá ejerciendo una vertiginosa violencia estructural, donde las desigualdades entre mujeres y hombres se van a incrementar gracias los recortes? ¿Qué creen que hacen imponiendo una reforma laboral que nos devuelve a casa, a la dependencia económica?
¿Qué esperan cuando el sector más rancio de la judicatura de este país criminaliza a las víctimas bajo el nombre de síndrome de alienación parental (SAP)?
Desde bien temprano, empezaron papá y mamá a insistirnos en aquello de “cuando las personas hablan se les escucha” “es de mala educación no poner atención cuando alguien se dirige a ti”. Años después nos topamos con un gobierno que, o bien tiene los oídos taponados, o bien lleva demasiado a rajatabla aquello del orden de intervenciones, tanto, tanto, que nos van a poner hasta horario y como nos descuidemos llegaremos incluso a tener que fichar entrada y salida, de 10.00 a 11.00 los sindicatos, de 11.00 a 12.00 el 15M, de 12.00 a 13.00 los enfermos sin atención, amas de casa, desahuciados…..Solo porque son muy ordenaditos ellos, que no por otra cosa.
Luego está aquello de “la realidad paralela”, eso que traía a algunos padres por la calle de la amargura. Nos enseñaron a discernir de pequeños entre la realidad y la fantasía, más de uno tenía hasta amigos invisibles. En este caso el PP parece tener “enemigos invisibles”. Ya ves… ¿cómo que cientos de miles de personas en la calle? Si había dos o tres “descarriados” con un par de banderitas...de esas de los sindicatos anticuados que “van a caer como el muro de Berlín” (Dña. Aguirre). Y es que Urdaci aunque nos pese, parece “haber creado escuela”.
Cuando alguno de nuestros diminutos compañeros de pupitre tenía una apariencia distinta y nos asustábamos, lo evitábamos incluso alguno de los más crueles se mofaba de él o ella, al preguntar, nuestros padres nos explicaban que debíamos ser amigos y jugar también con ellos porque eran iguales que nosotros en todo, salvo en que venían de un lugar que está muy lejos, fuera de España.
En el futuro, si nuestros hijos tienen la suerte de coincidir con algún compañero extranjero en clase, tendremos que explicarles que no lo son, que no son personas iguales en derechos, gracias a un gobierno intolerante que se lo pone cada día más difícil.
Al contar en casa que ese día “la seño” o “el profe” había tenido que reñir o castigar porque se rieron de Óscar “y es que viene sucio, y … bueno, es que además es muy raro y no habla nunca” nuestros progenitores nos explicaban que sus papás tenían dificultades “de dinero”, o que se habían enfadado (divorcio) y que Óscar lo estaba pasando mal, que NO había que reírse de él o nos castigaban "que no me entere yo", añadían. Probablemente hoy Óscar tendría que aprovechar muy bien las clases porque no llegará a la universidad, sus padres no podrían permitírselo, gracias a las políticas un gobierno insolidario.
En las escuelas y en el entorno familiar mientras crecimos en este país nos impregnamos de valores enormes, como la solidaridad, la responsabilidad, la tolerancia, la empatía, la igualdad, la justicia, etc.
¿Qué salida se nos está dando a las personas de este país? sin trabajo, sin dinero, sin poder acceder a la educación, sin una sanidad universal… ¿Qué futuro nos espera?
¿Qué podemos esperar de semejante gobierno?
¿Qué podemos esperar de un gobierno que no escucha?
¿Podemos esperar políticas que incentiven estos valores?
La educación no es una prioridad para el gobierno del PP,
no lo es por encima de los banqueros.
Pues hay cuestiones señores y señoras del gobierno en las que NO SE PUEDE RECORTAR. Llevamos meses diciéndolo y ustedes mirando hacia otro lado. Las sociedades, los países, necesitan personas lo más formadas posible no sólo intelectual sino emocionalmente. Y me refiero a todas las personas no aquellas que tengan el privilegio de poder pagárselo porque entonces probablemente estaremos creando “monstruos” que se sientan por encima del resto, pues tienen acceso a unos “privilegios elitistas” que hasta hoy han sido “derechos para todos y todas”. Estaremos creando seres humanos egoístas e intolerantes.
¿Qué nos queda?
Creo que ustedes lo llaman ALGARADAS.
Esta tarde a las 19.00 horas estaremos por todo el territorio español, en concentración, formando parte de una nueva “algarada” defendiendo una educación pública universal y de calidad, y ¿ustedes? ¿seguirán en sus despachos con los tapones puestos?
Hoy día 9 de mayo es el Día de Europa. No corren tiempos de celebración en el viejo continente, territorio referente de conquistas sociales y espacio garante de libertades y derechos que fue.
Europa tiene nombre de mujer, pero lejos queda la bella y dulce muchacha fenicia que recogía flores cuando un Zeus, conquistador y embrutecido a la vez, se enamoró de ella y acabó raptándola convertido en toro bravo. Lejos queda como digo, el mito griego que dio nombre a Europa. Y no es que sea yo precisamente muy partidaria de hablar de este rol de mujer conquistada y delicada, pero es que hay un abismo entre la hija de Agènor y Telefasa y la nueva fémina protagonista en Europa. Han cambiado las cosas y una Merkel invasora, en forma de animal político, condiciona, secuestra y somete a sus vecinos a su antojo y capricho. Menudo contrasentido que el país que dio nombre al continente, Grecia, cuna de la cultura clasica, de históricos pensadores, políticos y filósofos sea hoy el país más represaliado y castigado de la Unión Europea.
Si no fuera porque mi condición feminista me hace evitar ciertos planteamientos, casi me atrevería a pensar que Hera, la famosa esposa de Zeus, se ha reencarnado en forma de Merkel para vengar las infidelidades de su marido.
Europa se ha masculinizado, priorizando unos valores que nada tienen que ver con las necesidades de su población en general y de las mujeres que la habitamos en particular. Los "ritmos monetarios", el FMI, los mercados, la prima de riesgo, y todo eso que tan oscuro suena ha terminado empobreciendo unas tierras, que competían a nivel mundial en color, paisajes, cultura, armonía y alegría. Y sobre todo era líder en derechos sociales y bienestar para sus ciudades y para sus personas sin tener en cuenta de dónde venían ni cuánto traían en el bolsillo.
Europa, maltratada y secuestrada se ha vuelto de un gris tan metálico como sus nuevos valores.
Expectantes permanecemos, casi con la respiración entrecortada y con la mirada puesta en el país vecino. La esperanza: que Hollande haya venido a correr las cortinas y dejar pasar de nuevo la luz. Artículo publicado en la revista Mujer Emprendedora de junio de 2012
Que las mujeres somos más de la mitad de la población y que seguimos estando infrarrepresentadas en los cargos de responsabilidad es una realidad indecente. Las decisiones políticas, económicas, sociales y demás, siguen estando, en última instancia, en manos de varones: presidentes de gobiernos, directivos de la banca, empresarios…y un largo etcétera. Es una rémora que venimos arrastrandodurante demasiado tiempo y que tiene que ver con esa incorporación aún incompleta, en desigualdad de condiciones de la mujer al espacio público, aquí, donde se desarrollan todas esas actividades que nada tienen que ver con las del mundo privado, la casa, la familia y el hogar. Afortunadamente desde muchos flancos continuamos en la lucha y en la denuncia de esta situación.
Ahora bien, no es menos cierto que a la hora de ejercer el poder hay formas y maneras. Las mujeres nos sentimos más o menos identificadas con los líderes dependiendo de la política que hagan, me refiero a las decisiones políticas que tomen y a la forma en que esa política se lleve a cabo, y me refiero también al modelo de liderazgo que éstos ejerzan.
He insistido en anteriores entradas a este blog sobre las consecuencias de los recortes en lo público y en cómo esto nos afecta principalmente a nosotras. Es a ello a lo que me refiero cuando digo que no es lo mismo hacer una política que otra. Un ejemplo claro es el actual presidente del gobierno, por mucho que Mariano Rajoy se rodee de mujeres con una importante cuota de poder, éstas, en la línea de su partido, ejercen políticas que nos perjudican y dificultan nuestra incorporación a ese mundo de lo público. No todas tenemos estatus de condesa o ministra del PP, por ejemplo. No todas tenemos la posibilidad de que otra mujer nos lleve las tareas domésticas y familiares. La gran mayoría de mujeres necesitamos de una red de servicios públicos que atiendan esas tareas (guarderías, comedores escolares, atención a la dependencia, sanidad etc.), además de unas políticas que vayan fomentando un sistema que propicie la educación en valores y una mayor corresponsabilidad cada día. La incorporación del varón al espacio privado de una manera activa es fundamental. Como digo, no todas tenemos ese estatus, necesitamos esa red pública, y eso, para trabajar simplemente en un supermercado. Así que no, no es lo mismo una política que otra.
Por otro lado, otra cuestión mucho más compleja de analizar es el tipo de liderazgo. Cada época tiene su momento y si miramos atrás podremos observar cambios que merecen un análisis profundo. Los tiempos han cambiado, y los líderes progresistas también están haciéndolo. Frente a líderes dictatoriales, agresivos, dominantes, impositores, estáticos, con posturas intolerantes y excesivamente piramidales, surgen nuevos modelos de dirección, nuevas formas de hacer política que favorecen mucho más la integración y participación de la mujer en estos espacios.
Es fundamental destacar que las mujeres nos sentimos mucho más cómodas y podemos aportar mucho más en entornos de trabajo distintos.
Espero no equivocarme, pero el liderazgo representado por Hollande y Griñán, que fácilmente, y a juzgar por la edad, podría ser conservador, me parece, a priori, justo lo contrario. Parecen estar más cercanos a un “ecosistema” diferente y moderno. El talante conciliador, el aire innovador, el tono humilde, el discurso integrador y cercano…todo ello junto conforma un panorama distinto y una forma de trabajo donde el poder es un poder compartido y no prestado, donde el líder delega en su equipo y el reparto de tareas y funciones a desarrollar confiere un papel fundamental a cada persona que forma parte de él, también de las mujeres. Sólo así, entiendo se optimiza el trabajo y se proyecta en el pueblo confianza. Hace mucha falta que la sociedad se identifique con sus líderes y que las mujeres y jóvenes nos sintamos representados en la política.
Al menos en el caso de Griñán es incuestionable, y no hace falta detallar demasiado su apuesta por dar un papel relevante a mujeres. Sin conocer muy de cerca la situación o entramado político, visto desde fuera y con las “gafas violetas” puestas, es muy obvio que su apuesta por las mujeres y la juventud se ha materializado en el nuevo gobierno, donde, entre otras cosas, el Instituto Andaluz de la Mujer y el Instituto Andaluz de la Juventud pasan a depender de la consejera más joven, la de Presidencia.
Recomiendo la lectura del libro “Los nuevos hombres nuevos” una publicación de Miguel Lorente que describe el “posmachismo” casi como una trampa para aparentar cambios pero prolongar los mismos roles machistas de siempre. Aunque es un análisis crítico: “el mensaje del presente libro es esperanzador: el fin de la desigualdad es inevitable y será irreversible. Lo importante, lo decisivo, es llegar a ese momento después de una revisión de raíz de los papeles masculinos. Para encontrar a los “nuevos hombres nuevos”. Sólo de este modo, más que cambiar para que todo siga igual será posible, y de una vez por todas, alcanzar la “igualdad para seguir cambiando”.
Viejos mitos, errores reiterados, nuevas actitudes. Un diagnóstico lúcido y progresista sobre los obstáculos que aún hoy dificultan el camino hacia la igualdad entre sexos”.
Merece también la pena oír los discursos de ambos líderes socialistas.
Se acercaban las elecciones andaluzas y la preocupación por el resultado no era en vano. Aunque nadie esperaba el implacable ritmo que Mariano Rajoy le iba a imprimir a su “particular gobierno”, sí que conocíamos de buena tinta el modelo por el que apostaban y su incompatibilidad con las necesidades y derechosde la ciudadanía de a pie.
Hace apenas unas horas, Griñán (PSOE) ha tomado posesión del Gobierno Andaluz, lo que significa que los cimientos y las bases de la izquierda andaluza son sólidas y no han permitido que finalmente "el vaivén de la gélida marea azul derribase el muro de contención llamado Despeñaperros".
En Andalucía gobierna la izquierda y eso me produce muchísima satisfacción, tanta, que pienso disimularla casi de la misma manera que la CEOE (los empresarios) cuando el PP, con Rajoy a la cabeza, ganó las generales. A alguno le faltó sacar a la ministra Báñez bajo palio. Y es que, cada signo político tiene sus señas de identidad, nada que ver unos planteamientos con otros, nada que ver el progreso con el conservadurismo, y lamentablemente, nada tienen que ver hoy los intereses salvajes y estrictamente económicos con las necesidades del pueblo, que dicho sea de paso -y de una manera muy básica-, son quienes convierten la materia prima eneconomía con su fuerza de trabajo.
Hay veces que precisamente las personas que representamos los intereses de izquierdas y progresistas, tendemos a evitar opinar, por aquello de que se nos vincula a partidos políticos, por aquello de la agresividad con la que nos atacan y sobre todo, por aquello de no tensar y romper la cuerda del equilibrio social.
¿Y qué pasa si se nos vincula con partidos políticos que comparten ideología?
¿Es que hay que esconderse?
¿Es que tiene una que renunciar a sus principios?
¿Cuándo además apenas que esos mismos partidos al gobernar “se columpian” y flaquean perjudicando los intereses de aquellas personas a las que representamos, no dudamos en salir a la calle y llegado el caso, incluso convocar una huelga general?
Lo que sí es cierto, y sobre eso debiéramos reflexionar, es que a la CEOE (los empresarios) no les pasa factura representar y ser brazo ejecutor -en los centros de trabajo y en la sociedad en general- de las directrices del conservadurismo más rancio y anticuado: las del PP.
¿Por qué disimular a estas alturas?
¿Para qué si se ha perdido el respeto y se ha llegado a la agresión
y al saqueo de derechos básicos y fundamentales?
Me viene a la cabeza aquel famoso eslogan "No nos representan”: estos sí que no nos representan.
Andalucía tendrá gobierno de izquierdas, por más que pese a Arenas, que ni siquiera estuvo ayer el acto de toma de posesión. Eso sí, se dedicó, una vez más, a marcar las diferencias y a seguir sembrando la discordia. Calificó al "aún no estrenado gobierno" como el más radical que ha tenido Andalucía. No se entera este señor que sus estrategias de oposición no le han funcionado, que hay que “renovarse o morir”.
No puedo disimularlo, estoy realmente encantada a nivel personal, por mis propias convicciones y, a nivel profesional, por los intereses que represento como sindicalistaen UGT. Especialmente ilusionada también con la entrada en el gobierno andaluz de Izquierda Unida (IU). Ese contrapeso fuerte que no debe permitir ciertas inercias dificiles de sortear a veces tras años de gobierno. Espero que la entrada de una izquierda más de base sirva para añadir ese punto de espontaneidad y naturalidad. Se hace necesario aligerar una institucionalidad que, si bien ha sido necesaria y eficaz todos estos años, hoy, desde mi punto de vista, sería excesiva y no acorde a las necesidades sociales.
Que los partidos políticos y los gobiernos en la actualidad no gobiernan ya lo sabemos, pero que la izquierda tiene que estar en un mismo barco, también debiéramos saberlo, admitirlo y favorecerlo, más allá de algún "Gordillo" de turno. La senda la marcan otros, y si la marcan para el gobierno de España, el gobierno de comunidades autónomas y de ayuntamientos locales “desgobernados” por el PP, para Andalucía no va a ser distinto. La hoja de ruta es la misma, los caminos son distintos y en el estado de salud en que lleguemos unos y otros también lo es. No va a ser fácil, está claro. Hará falta creatividad para esquivar las dificultades venidas o por venir, y para mostrar que hay distintas alternativas. Pero sobre todo hay que COMUNICAR, con mayúsculas, explicar al pueblo,hacia dónde nos llevan y por qué. En qué se traducen los recortes en el día a día.
Es imprescindible explicar y opinar lo que significa priorizar unos derechos sobre otros privilegios, lo que supone priorizar unas necesidades básicas sobre otros lujos elitistas. Debemos opinar sobre política … ¿cómo que no? Nuestras ideas, nuestra lucha no es nada si no hay un partido político que las convierta en normativa, que exija su cumplimiento y que apueste por un modelo distinto. ALLÁ DONDE LA REIVINDICACIÓN SEA LEY, estará la POLÍTICA.
Enhorabuena a Pepe Griñán,
a Diego Valderas
y también a Susana Díaz
(mujer, joven y ejecutora de una excelente campaña)
1º de mayo, día emblemático donde los haya para cualquier persona sindicalista, comprometida y de izquierdas.
El Día del Trabajo, casi nada, un derecho fundamental que, cada día más, alguno “se pasa por el forro” y eso gobernando…Sin gobernar, ya sabemos de qué les sirvió, como arma arrojadiza para tirársela a la cara al anterior gobierno, tan sólo para eso tuvieron en cuenta los datos de la EPA.
Y es que corren días difíciles para las palabras. Las palabras en el buen sentido que tuvieron un día. Las palabras con su significado más honesto: el compromiso. Cuando alguien te daba su palabra solía no hacer falta nada más, era una garantía más que suficiente, era un pacto sellado entre personas. Por eso las palabras generaban ese sentimiento tan necesario, la confianza. Esa que el señor Rajoy tanto pedía al ex presidente del Gobierno y de la que hoy, siendo él mismo Presidente del mismo país, se ha olvidado.
Las palabrasen boca de algunos, sólo generan desconfianza, indignación, impotencia, y una desproporción absolutamente anacrónica.
Vergüenza debiera darles a algunos y a algunas -si es que la tuvieran- salir a la calle, ese espacio que todavía es público. La vía pública, espacio que es icono de libertad y que pueblos enteros invaden y ocupan para mostrar su desacuerdo. Es en la calle donde la sociedad civil habla a gritos cuando son sus palabras las que no se quieren oír.
La sociedad civil, la ciudadanía, esa que estáis intentando desprestigiar, acorralar, someter y hasta penalizar, salimos ayer, 1º de Mayo, a manifestarnos un año más. Este año con muchísimos motivos. Las calles se llenaron, muy a pesar de la derecha y de sus voceros mediáticos, que hoy pretenden llamar a engaño con titulares “maqueados”. Lo que simplemente demuestra que el tema no les pasa por alto.
Soy sindicalista y liberada, y ayer como otras tantas veces salí a la calle con mis compañeros y compañeras, con asociaciones, con otros sindicatos, con partidos políticos de izquierda, con personas anónimas, con amigos y familia… sí, lo hicimos, todos juntos. Por eso, esta mañana al escuchar en la Cadena Ser a Esperanza Aguirre decir las "burradas" que ha dicho, me ha parecido simplemente una chabacanería impropia a la altura de su cargo: Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. No puedo evitar imaginar la que se hubiera liado si el Secretario General de la organización en la que milito, UGT, hubiera llamado a esta señora “gamberra”. La modificación del código penal se habría quedado corta, probablemente hubiéramos vuelto a la hogueras. Nos llama también “anticuados” que caeremos como el muro de Berlín, y me pregunto si no mira a sus compañeros de partido o a sus amigos de la CEOE, porque, si hay una “antigualla” por antonomasia, ese es don Arturo Fernández, pero claro, esos no salen a la calle, simplemente mueven los hilos desde sus despachos. Todavía estoy acordándome de las manifestaciones de este señor diciendo “esto empieza a oler bien” en referencia a las reformas del PP…, como ya no sale a hacer declaraciones, no sé si sigue pensando lo mismo después de los datos de la EPA.
El caso es que a la señora Aguirre parecen quitarle el sueño los sindicatos por pedir empleo y no los empresarios por destruirlo. Para anticuado el capitalismo salvaje que usted lleva por bandera.
Señora Aguirre, las gamberras no están en la calle. Como los chorizos tampoco están en las cárceles.
La calle no nos es ajena. No es exclusiva de aquellos que la paseaban a caballo para imponer su autoridad o “mostrar su altura de miras”.Mientras a su partido no le dé por privatizarla, la calle es eso: vía pública. Un lugar para compartir y no para marcar diferencias, que sólo sirven para evidenciar los complejos trasnochados.
Estamos condenados a CONVIVIR y hasta que algunos no lo entiendan estarán perdiendo tiempo y haciendo esfuerzos baldíos.
Las personas de izquierdas tenemos señas de identidad que tienen mucho que ver con el diálogo, con la paz, con la igualdad, con la sostenibilidad, con la democracia, con los derechos sociales, con el sentimiento colectivo y con COMPARTIR. No pasa nada señora Aguirre por compartir espacio, vivencias, educación, sanidad, sociedad, etc…. ¿Es que no sois España? Nosotros también…una España universal y diversa donde tienen cabida personas de todo tipo y color.
Qué difícil nos estáis poniendo esas señas de identidad con vuestras provocaciones diarias y con vuestros insultos.
¿Se es más por insultar? ¿Se es más por pisar más fuerte? ¿Se es más por explotar? ¿Se es más por tener acceso a privilegios?…Sí, es cierto. Se es más. Se es más inútil, ridículo e intransigente.
La democracia solo puede ser participativa. Si no, no lo es.
Y aquí, en España, nos dijeron que el trabajo era un derecho…eso nos dijeron…hasta por escrito. Cuando salimos a la calle estamos exigiendo ese derecho ¿tan grave le parece?
El 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, se caracteriza -este año- por la profundización de la crisis global; tras casi cinco años del inicio de la crisis financiera, el fracaso de las políticas neoliberales aplicadas es un hecho incuestionable y con efectos dramáticos al haber aumentado la destrucción de empleo, la pobreza y las desigualdades.
A medida que se incrementan éstas, las personas que padecen en mayor medida sus efectos ven acentuada su situación, llegando a soportar episodios verdaderamente dramáticos; es el caso de la mujer.
El día del trabajo es un día de reivindicación para todas las personas, independientemente de su sexo, edad, lugar de origen, orientación sexual, etc...
Sin embargo la relación mujer y trabajo, sigue teniendo unas connotaciones muy concretas que ponen de manifiesto un alto grado de discriminación en muchos aspectos. La gravedad de esta discriminación reside, si nos paramos a pensarlo, en que la mujer representa algo más de la mitad de la población.
En conclusión, estaríamos hablando de que la mayoría de población, cuando tiene la suerte de acceder a un empleo, lo hace en términos de precariedad y desigualdad. Y es que, la violencia hacia las mujeres en forma de acoso sexual, el acoso por razón de sexo, la brecha salarial, las dificultades para conciliar una vida personal con el horario laboral, la infrarrepresentación de las mujeres en las direcciones de las empresas e instituciones y un largo etcétera son discriminaciones que siguen estando a la orden del día en un mermado mundo laboral.
Los recortes en derechos laborales, sociales y libertades a los que estamos asistiendo suponen un enorme retroceso para una sociedad que se ha construido a base de esfuerzos a lo largo de la Historia. Un pueblo que ha priorizado lo colectivo frente a lo individual, lo público frente a lo privado y que asiste impotente a un atentado, a un saqueo sin contemplaciones.
Especialmente preocupante es que se ponga en riesgo el acceso igualitario a los pilares fundamentales que representan la sanidad, la dependencia y la educación. Insisto, especialmente preocupante para nosotras las mujeres, pues han sido tareas que hemos desempeñado durante mucho tiempo en el espacio privado, en casa y en la familia. Y ha sido precisamente la conversión de este trabajo en empleo, en trabajo retribuido, lo que nos ha permitido salir aquí fuera, al mundo, al mercado laboral, a una sociedad con derechos, a cotizar, a aportar a la saca común y a tener después acceso a una protección por desempleo, por enfermedad, por llegar a la recta final de la vida y haber guardado en esa hucha conocida como "la jubilación".
La aplicación de unas políticas progresistasnos ha hecho avanzar en la Historia.Y esas políticas sonpúblicas, universales y democráticas. Que la sanidad, que la educación y que la dependencia sean servicios públicos, asumidos por las instituciones y los gobiernos tiene relación directa y estrecha con la incorporación de la mujer a este espacio, además de garantizar al conjunto de la ciudadanía el acceso a un derecho independientemente de su nivel socioeconómico.
Las mujeres, parte del movimiento sindical andaluz, español, europeo e internacional, también reivindicamos el fin de todos los conflictos bélicos originados por los intereses económicos y políticos o por los fanatismos de todo tipo y exigimos que terminen, de una vez por todas, las violaciones de los derechos laborales, sindicales y civiles en todo el planeta.
El pasado domingo celebramos el día internacional de la Madre Tierra. Son muchas las culturas que han adorado a la tierra en forma de deidad femenina, las culturas sumeria, mesopotámica, celta, nórdica, romana, incluso la mitología vasca en la figura de Amalur. Casi siempre ha estado vinculada a la fertilidad, a la vida que en ella crecía.
Tengo especial predilección por la mitología griega, a pesar de que con los años fui descubriendo el choque frontal que supone en numerosas ocasiones con el feminismo.
En este caso Gea representa a la Madre Tierra:
(…) “en el principio era el Caos, una masa no claramente definida, sin forma. Del Caos surgió la Madre Tierra, y su hijo Urano, la modeló tal y como hoy la conocemos nosotros, con las flores, los árboles, los animales y los pájaros. De la Madre Tierra y de Urano nacieron los tres Cíclopes, con un solo ojo, y los doce gigantescos Titanes, seis varones y seis hembras. Urano miraba con horror a estos hijos suyos, y a medida que nacían los iba relegando a las más lejanas profundidades de la tierra. La madre los amaba y se lamentaba de su suerte. Convenció a Crono, el más pequeño de los Titanes, de que se vengara. Un día mientras Urano estaba durmiendo, Crono lo hirió con una hoz dentada. Tres gotas de sangre de Urano cayeron sobre la Madre Tierra y dieron origen a las terribles Herines o Furias”(...)- de, “Monstruos, Dioses y Hombres de la Mitología Griega”, Editorial Anaya-
La tierra representa el continente que envuelve y acoge a ese contenido que conformamos todos y todas. Seres más o menos vivos, pero que sin remedio estamos condenados a entendernos y a cuidar todo aquello que nos proporciona vida y subsistencia. Se trata de un equilibrio vital, en la medida en que prolonguemos la vida de la Madre Tierra, estaremos prolongando nuestra estancia, bienestar y permanencia en ella.
Sin embargo no parecen correr buenos tiempos para sus habitantes, la universalidad, la convivencia, la solidaridad, la empatía, el sentimiento de grupo andan en crisis
Las “Furias” de antaño, campan a sus anchas estos días, promoviendo otro modelo más cercano al individualismo, a la exclusión,a la división de clases, a la xenofobia, la misoginia, la polarización de posturas políticas, la violencia, etc. Ni debemos ni podemos permitirlo. APL