miércoles, 9 de mayo de 2012

Europa tiene nombre de mujer


Hoy día 9 de mayo es el Día de Europa. No corren tiempos de celebración en el viejo continente, territorio referente de conquistas sociales y espacio garante de libertades y derechos que fue.

Europa tiene nombre de mujer, pero lejos queda la bella y dulce muchacha fenicia que recogía flores cuando un Zeus, conquistador y embrutecido a la vez, se enamoró de ella y acabó raptándola convertido en toro bravo. Lejos queda como digo, el mito griego que dio nombre a Europa. Y no es que sea yo precisamente muy partidaria de hablar de este rol de mujer conquistada y delicada, pero es que hay un abismo entre la hija de Agènor y Telefasa y la nueva fémina protagonista en Europa. Han cambiado las cosas y una Merkel invasora, en forma de animal político, condiciona, secuestra y somete a sus vecinos a su antojo y capricho. Menudo contrasentido que el país que dio nombre al continente, Grecia, cuna de la cultura clasica, de históricos pensadores, políticos y filósofos sea hoy el país más represaliado y castigado de la Unión Europea.

Si no fuera porque mi condición feminista me hace evitar ciertos planteamientos, casi me atrevería a pensar que Hera, la famosa esposa de Zeus, se ha reencarnado en forma de Merkel para vengar las infidelidades de su marido.

Europa se ha masculinizado, priorizando unos valores que nada tienen que ver con las necesidades de su población en general y de las mujeres que  la habitamos en particular. Los "ritmos monetarios", el FMI, los mercados, la prima de riesgo, y todo eso que tan oscuro suena ha terminado empobreciendo unas tierras, que competían a nivel mundial en color, paisajes, cultura, armonía y alegría. Y sobre todo era líder en derechos sociales y bienestar para sus ciudades y para sus personas  sin tener en cuenta de dónde venían ni cuánto traían en el bolsillo.

Europa, maltratada y secuestrada se ha vuelto de un gris tan metálico como sus nuevos valores.

Expectantes permanecemos, casi con la respiración entrecortada y con la mirada puesta en el país vecino. La esperanza: que Hollande haya venido a correr las cortinas y dejar pasar de nuevo la luz.

Artículo publicado en la revista Mujer Emprendedora  de junio de 2012 

APL

martes, 8 de mayo de 2012

Nuevos liderazgos, nuevas masculinidades



Que las mujeres somos más de la mitad de la población y que seguimos estando infrarrepresentadas en los cargos de responsabilidad es una realidad indecente. Las decisiones políticas, económicas, sociales y demás, siguen estando, en última instancia, en manos de varones: presidentes de gobiernos, directivos de la banca, empresarios…y un largo etcétera. Es una rémora que venimos arrastrando  durante demasiado tiempo y que tiene que ver con esa incorporación aún incompleta, en desigualdad de condiciones de la mujer al espacio público, aquí, donde se desarrollan todas esas actividades que nada tienen que ver con las del mundo privado, la casa, la familia y el hogar. Afortunadamente desde muchos flancos continuamos en la lucha y en la denuncia de esta situación.
Ahora bien, no es menos cierto que a la hora de ejercer el poder hay formas y maneras. Las mujeres nos sentimos más o menos identificadas con los líderes dependiendo de la política que hagan, me refiero a las decisiones políticas que tomen y a la forma en que esa política se lleve a cabo, y me refiero también al modelo de liderazgo que éstos ejerzan.
He insistido en anteriores entradas a este blog sobre las consecuencias de los recortes en lo público y en cómo esto nos afecta principalmente a nosotras. Es a ello a lo que me refiero cuando digo que no es lo mismo hacer una política que otra. Un ejemplo claro es el actual presidente del gobierno, por mucho que Mariano Rajoy se rodee de mujeres con una importante cuota de poder, éstas, en la línea de su partido, ejercen políticas que nos perjudican y dificultan nuestra incorporación a ese mundo de lo público. No todas tenemos estatus de condesa o ministra del PP, por ejemplo. No todas tenemos la posibilidad de que otra mujer nos lleve las tareas domésticas y familiares. La gran mayoría de mujeres necesitamos de una red de servicios públicos que atiendan esas tareas (guarderías, comedores escolares, atención a la dependencia, sanidad etc.), además de unas políticas que vayan fomentando un sistema que propicie la educación en valores y una mayor corresponsabilidad cada día. La incorporación del varón al espacio privado de una manera activa es fundamental. Como digo, no todas tenemos ese estatus, necesitamos esa red pública, y eso, para trabajar simplemente en un supermercado. Así que no, no es lo mismo una política que otra.
Por otro lado, otra cuestión mucho más compleja de analizar es el tipo de liderazgo. Cada época tiene su momento y si miramos atrás podremos observar cambios que merecen un análisis profundo. Los tiempos han cambiado, y los líderes progresistas también están haciéndolo. Frente a líderes dictatoriales, agresivos, dominantes, impositores, estáticos, con posturas intolerantes y excesivamente piramidales, surgen nuevos modelos de dirección, nuevas formas de hacer política que favorecen mucho más la integración y participación de la mujer en estos espacios.
Es fundamental destacar que las mujeres nos sentimos mucho más cómodas y podemos aportar mucho más en entornos de trabajo distintos.
Espero no equivocarme, pero el liderazgo representado por Hollande y Griñán, que fácilmente, y a juzgar por la edad, podría ser conservador, me parece, a priori, justo lo contrario. Parecen estar más cercanos a un “ecosistema” diferente y moderno. El talante conciliador, el aire innovador, el tono humilde, el discurso integrador y cercano…todo ello junto conforma un panorama distinto y una forma de trabajo donde el poder es un poder compartido y no prestado, donde el líder delega en su equipo y el reparto de tareas y funciones a desarrollar confiere un papel fundamental a cada persona que forma parte de él, también de las mujeres. Sólo así, entiendo se optimiza el trabajo y se proyecta en el pueblo confianza. Hace mucha falta que la sociedad se identifique con sus líderes y que las mujeres y jóvenes nos sintamos representados en la política.
Al menos en el caso de Griñán es incuestionable, y no hace falta detallar demasiado su apuesta por dar un papel relevante a mujeres. Sin conocer muy de cerca la situación o entramado político, visto desde fuera y con las “gafas violetas” puestas, es muy obvio que su apuesta por las mujeres y la juventud se ha materializado en el nuevo gobierno, donde, entre otras cosas, el Instituto Andaluz de la Mujer y el Instituto Andaluz de la Juventud pasan a depender de la consejera más joven, la de Presidencia.
Recomiendo la lectura del libro “Los nuevos hombres nuevos” una publicación de Miguel Lorente que describe el “posmachismo” casi como una trampa para aparentar cambios pero prolongar los mismos roles machistas de siempre. Aunque es un análisis crítico: “el mensaje del presente libro es esperanzador: el fin de la desigualdad es inevitable y será irreversible. Lo importante, lo decisivo, es llegar a ese momento después de una revisión de raíz de los papeles masculinos. Para encontrar a los “nuevos hombres nuevos”. Sólo de este modo, más que cambiar para que todo siga igual será posible, y de una vez por todas, alcanzar la “igualdad para seguir cambiando”.
Viejos mitos, errores reiterados, nuevas actitudes. Un diagnóstico lúcido y progresista sobre los obstáculos que aún hoy dificultan el camino hacia la igualdad entre sexos”.
Merece también la pena oír los discursos de ambos líderes socialistas.
APL

domingo, 6 de mayo de 2012

Un gobierno de izquierdas para Andalucía.


Cuando  redacté el post Veintiocho de febrero de dos mil doce en un rincón de Andalucía”, la emotividad, el desconcierto y la inquietud, impregnaban el ambiente que aquel día compartimos un grupo de amigos y amigas con motivo del día de Andalucía.


Se acercaban las elecciones andaluzas y la preocupación por el resultado no era en vano. Aunque nadie esperaba el implacable ritmo que Mariano Rajoy le iba a imprimir a su “particular gobierno”, sí que conocíamos de buena tinta el modelo por el que apostaban y su incompatibilidad con las necesidades y derechos  de la ciudadanía de a pie.


Hace apenas  unas horas, Griñán (PSOE) ha tomado posesión del Gobierno Andaluz, lo que significa que los cimientos y las bases de la izquierda andaluza son sólidas y no han permitido que finalmente "el vaivén de la gélida marea azul derribase el muro de contención llamado Despeñaperros".


En Andalucía gobierna la izquierda y eso me produce muchísima satisfacción, tanta, que pienso disimularla casi de la misma manera que la CEOE (los empresarios) cuando el PP, con Rajoy a la cabeza, ganó las generales. A alguno le faltó sacar a la ministra Báñez bajo palio. Y es que, cada signo político tiene sus señas de identidad, nada que ver unos planteamientos con otros, nada que ver el progreso con el conservadurismo, y lamentablemente, nada tienen que ver hoy los intereses salvajes y estrictamente económicos con las necesidades del pueblo, que dicho sea de paso -y de una manera muy básica-, son quienes convierten la materia prima en  economía con su fuerza de trabajo. 


Hay veces que precisamente las personas que representamos los intereses de izquierdas y progresistas, tendemos a evitar opinar, por aquello de que se nos vincula a partidos políticos, por aquello de la agresividad con la que nos atacan y sobre todo, por aquello de no tensar y romper la cuerda del equilibrio social.

 

¿Y qué pasa si se nos vincula con partidos políticos que comparten ideología?
¿Es que hay que esconderse?
¿Es que tiene una que renunciar a sus principios?
¿Cuándo además apenas que esos mismos partidos al gobernar “se columpian” y flaquean perjudicando los intereses de aquellas personas a las que representamos, no dudamos en salir a la calle y llegado el caso, incluso convocar una huelga general?

Lo que sí es cierto, y sobre eso debiéramos reflexionar, es que a la CEOE (los empresarios) no les pasa factura representar y ser brazo ejecutor -en los centros de trabajo y en la sociedad en general- de las directrices del conservadurismo más rancio y anticuado: las del PP.
 


¿Por qué disimular a estas alturas?

¿Para qué si se ha perdido el respeto y se ha llegado a la agresión 

y al saqueo de derechos básicos y fundamentales?

 

 

Me viene a la cabeza aquel famoso eslogan "No nos representan”: estos sí que no nos representan.


Andalucía tendrá gobierno de izquierdas, por más que pese a Arenas, que ni siquiera estuvo ayer el acto de toma de posesión. Eso sí, se dedicó, una vez más, a marcar las diferencias y a seguir sembrando la discordia. Calificó al "aún no estrenado gobierno" como el más radical que ha tenido Andalucía. No se entera este señor que sus estrategias de oposición no le han funcionado, que hay que “renovarse o morir”.


No puedo disimularlo, estoy realmente encantada a nivel personal, por mis propias convicciones y, a nivel profesional, por los intereses que represento como sindicalista  en UGT. Especialmente ilusionada también con la entrada en el gobierno andaluz de Izquierda Unida (IU). Ese contrapeso fuerte que no debe permitir ciertas inercias dificiles de sortear a veces tras años de gobierno.  Espero que la entrada de una izquierda más de base sirva para añadir ese punto de espontaneidad y naturalidad. Se hace necesario aligerar una institucionalidad que, si bien ha sido necesaria y eficaz todos estos años, hoy, desde mi punto de vista, sería excesiva  y no acorde a las necesidades sociales.


Que los partidos políticos y los gobiernos en la actualidad no gobiernan ya lo sabemos, pero que la izquierda tiene que estar en un mismo barco, también debiéramos saberlo, admitirlo y favorecerlo, más allá de algún "Gordillo" de turno. La senda la marcan otros, y si la marcan para el gobierno de España, el gobierno de  comunidades autónomas y de ayuntamientos locales “desgobernados” por el PP, para Andalucía no va a ser distinto. La hoja de ruta es la misma, los caminos son distintos y en el estado de salud en que lleguemos unos y otros también lo es. No va a ser fácil, está claro. Hará falta creatividad para esquivar las dificultades venidas o por venir, y para mostrar que hay distintas alternativas. Pero sobre todo hay que COMUNICAR, con mayúsculas, explicar al pueblo,  hacia dónde nos llevan y por qué. En qué se traducen los recortes en el día a día. 

 

Es imprescindible explicar y opinar lo que significa priorizar unos derechos sobre otros privilegios, lo que supone priorizar unas necesidades básicas sobre otros lujos elitistas. Debemos opinar sobre política …  ¿cómo que no? Nuestras ideas, nuestra lucha no es nada si no hay un partido político que las convierta en normativa, que exija su cumplimiento y que apueste por un modelo distinto. ALLÁ DONDE LA REIVINDICACIÓN SEA LEY, estará la POLÍTICA.



Enhorabuena a Pepe Griñán,

a Diego Valderas

y también a Susana Díaz

(mujer, joven y ejecutora de una excelente campaña)


FELICIDADES A LA IZQUIERDA ANDALUZA


espero en breve felicitar también a Hollande.

APL

 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Las gamberras no están en la calle



1º de mayo, día emblemático donde los haya para cualquier persona sindicalista, comprometida y de izquierdas.

El Día del Trabajo, casi nada, un derecho fundamental que, cada día más, alguno “se pasa por el forro” y eso gobernando…Sin gobernar, ya sabemos de qué les sirvió, como arma arrojadiza para tirársela a la cara al anterior gobierno, tan sólo para eso tuvieron en cuenta los datos de la EPA.

Y es que corren días difíciles para las palabras. Las palabras en el buen sentido que tuvieron un día. Las palabras con su significado más honesto: el compromiso. Cuando alguien te daba su palabra solía no hacer falta nada más, era una garantía más que suficiente, era un pacto sellado entre personas. Por eso las palabras generaban ese sentimiento tan necesario, la confianza. Esa que el señor Rajoy tanto pedía al ex presidente del Gobierno y de la que hoy, siendo él mismo Presidente del mismo país, se ha olvidado.
Las palabras  en boca de algunos, sólo generan desconfianza, indignación, impotencia, y una desproporción absolutamente anacrónica.

Vergüenza debiera darles a algunos y a algunas -si es que la tuvieran- salir a la calle, ese espacio que todavía es público. La vía pública, espacio que es icono de libertad y que pueblos enteros invaden y ocupan para mostrar su desacuerdo. Es en la calle donde la sociedad civil habla a gritos cuando son sus palabras las que no se quieren oír.

La sociedad civil, la ciudadanía, esa que estáis intentando desprestigiar, acorralar, someter y hasta penalizar, salimos ayer, 1º de Mayo, a manifestarnos un año más. Este año con muchísimos motivos. Las calles se llenaron, muy a pesar de la derecha y de sus voceros mediáticos, que hoy pretenden llamar a engaño con titulares “maqueados”. Lo que simplemente demuestra que el tema no les pasa por alto.

Soy sindicalista y liberada, y ayer como otras tantas veces salí a la calle con mis compañeros y compañeras, con asociaciones, con otros sindicatos, con partidos políticos de izquierda, con personas anónimas, con amigos y familia… sí, lo hicimos, todos juntos. Por eso, esta mañana al escuchar en la Cadena Ser a Esperanza Aguirre decir las "burradas" que ha dicho, me ha parecido simplemente una chabacanería impropia a la altura de su cargo: Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid. No puedo evitar imaginar la que se hubiera liado si el Secretario General de la organización en la que milito, UGT, hubiera llamado a esta señora “gamberra”. La modificación del código penal se habría quedado corta, probablemente hubiéramos vuelto a la hogueras. Nos llama también “anticuados” que caeremos como el muro de Berlín, y me pregunto si no mira a sus compañeros de partido o a sus amigos de la CEOE, porque, si hay una “antigualla” por antonomasia, ese es don Arturo Fernández, pero claro, esos no salen a la calle, simplemente mueven los hilos desde sus despachos. Todavía estoy acordándome de las manifestaciones de este señor diciendo “esto empieza a oler bien” en referencia a las reformas del PP…, como ya no sale a hacer declaraciones, no sé si sigue pensando lo mismo después de los datos de la EPA.
El caso es que a la señora Aguirre parecen quitarle el sueño los sindicatos por pedir empleo y no los empresarios por destruirlo. Para anticuado el capitalismo salvaje que usted lleva por bandera.

Señora Aguirre, las gamberras no están en la calle. Como los chorizos tampoco están en las cárceles.

La calle no nos es ajena. No es exclusiva de aquellos que la paseaban a caballo para imponer su autoridad o “mostrar su altura de miras”.  Mientras a su partido no le dé por privatizarla, la calle es eso: vía pública. Un lugar para compartir y no para marcar diferencias, que sólo sirven para evidenciar los complejos trasnochados.

Estamos condenados a CONVIVIR y hasta que algunos no lo entiendan estarán perdiendo tiempo y haciendo esfuerzos baldíos.  

Las personas de izquierdas tenemos señas de identidad que tienen mucho que ver con el diálogo, con la paz, con la igualdad, con la sostenibilidad, con la democracia, con los derechos sociales, con el sentimiento colectivo y con COMPARTIR. No pasa nada señora Aguirre por compartir espacio, vivencias, educación, sanidad, sociedad, etc…. ¿Es que no sois España? Nosotros también…una España universal y diversa donde tienen cabida personas de todo tipo y color.

Qué difícil nos estáis poniendo esas señas de identidad con vuestras provocaciones diarias y con vuestros insultos.

¿Se es más por insultar? ¿Se es más por pisar más fuerte? ¿Se es más por explotar? ¿Se es más por tener acceso a privilegios?…Sí, es cierto. Se es más. Se es más inútil, ridículo e intransigente.

La democracia solo puede ser participativa. Si no, no lo es.

Y aquí, en España, nos dijeron que el trabajo era un derecho…eso nos dijeron…hasta por escrito. Cuando salimos a la calle estamos exigiendo ese derecho ¿tan grave le parece?

APL

lunes, 30 de abril de 2012

Mujer, trabajo y empleo. 1º de Mayo de 2012


El 1º de Mayo, Día Internacional del Trabajo, se caracteriza -este año- por la profundización de la crisis global; tras casi cinco años del inicio de la crisis financiera, el fracaso de las políticas neoliberales aplicadas es un hecho incuestionable y con efectos dramáticos al haber aumentado la destrucción de empleo, la pobreza y las desigualdades.
A medida que se incrementan éstas, las personas que padecen en mayor medida sus efectos ven acentuada su situación, llegando a soportar episodios verdaderamente dramáticos; es el caso de la mujer.
El día del trabajo es un día de reivindicación para todas las personas, independientemente de su sexo, edad, lugar de origen, orientación sexual, etc...
Sin embargo la relación mujer y trabajo, sigue teniendo unas connotaciones muy concretas que ponen de manifiesto un alto grado de discriminación en muchos aspectos. La gravedad de esta discriminación reside, si nos paramos a pensarlo, en que la mujer representa algo más de la mitad de la población.
En conclusión, estaríamos hablando de que la mayoría de población, cuando tiene la suerte de acceder a un empleo, lo hace en términos de precariedad y desigualdad. Y es que, la violencia hacia las mujeres en forma de acoso sexual, el acoso por razón de sexo, la brecha salarial, las dificultades para conciliar una vida personal con el horario laboral, la infrarrepresentación de las mujeres en las direcciones de las empresas e instituciones y un largo etcétera son discriminaciones que siguen estando a la orden del día en un mermado mundo laboral.
Los recortes en derechos laborales, sociales y libertades a los que estamos asistiendo suponen un enorme retroceso para una sociedad que se ha construido a base de esfuerzos a lo largo de la Historia. Un pueblo que ha priorizado lo colectivo frente a lo individual, lo público frente a lo privado y que asiste impotente a un atentado, a un saqueo sin contemplaciones.
Especialmente preocupante es que se ponga en riesgo el acceso igualitario a los pilares fundamentales que representan la sanidad, la dependencia y la educación. Insisto, especialmente preocupante para nosotras las mujeres, pues han sido tareas que hemos desempeñado durante mucho tiempo en el espacio privado, en casa y en la familia. Y ha sido precisamente la conversión de este trabajo en empleo, en trabajo retribuido, lo que nos ha permitido salir aquí fuera, al mundo, al mercado laboral, a una sociedad con derechos, a cotizar, a aportar a la saca común y a tener después acceso a una protección por desempleo, por enfermedad, por llegar a la recta final de la vida y haber guardado en esa hucha conocida como "la jubilación".
La aplicación de unas políticas progresistas nos ha hecho avanzar en la Historia. Y esas políticas son públicas, universales y democráticas. Que la sanidad, que la educación y que la dependencia sean servicios públicos, asumidos por las instituciones y los gobiernos tiene relación directa y estrecha con la incorporación de la mujer a este espacio, además de garantizar al conjunto de la ciudadanía el acceso a un derecho independientemente de su nivel socioeconómico.
Las mujeres, parte del movimiento sindical andaluz, español, europeo e internacional, también reivindicamos el fin de todos los conflictos bélicos originados por los intereses económicos y políticos o por los fanatismos de todo tipo y exigimos que terminen, de una vez por todas, las violaciones de los derechos laborales, sindicales y civiles en todo el planeta.


APL

miércoles, 25 de abril de 2012

Madre Tierra

Imagen de Eneko González. Recomiendo enlace http://www.ekilikua.com/

El pasado domingo celebramos el día internacional de la Madre Tierra. Son muchas las culturas que han adorado a la tierra en forma de deidad femenina, las culturas sumeria, mesopotámica, celta, nórdica, romana, incluso la mitología vasca en la figura de Amalur. Casi siempre ha estado vinculada a la fertilidad, a la vida que en ella crecía.
Tengo especial predilección por la mitología griega, a pesar de que con los años fui descubriendo el choque frontal que supone en numerosas ocasiones con el feminismo.

En este caso Gea representa a la Madre Tierra:

(…) “en el principio era el Caos, una masa no claramente definida, sin forma. Del Caos surgió la Madre Tierra, y su hijo Urano, la modeló tal y como hoy la conocemos nosotros, con las flores, los árboles, los animales y los pájaros. De la Madre Tierra y de Urano nacieron los tres Cíclopes, con un solo ojo, y los doce gigantescos Titanes, seis varones y seis hembras. Urano miraba con horror a estos hijos suyos, y a medida que nacían los iba relegando a las más lejanas profundidades de la tierra. La madre los amaba y se lamentaba de su suerte. Convenció a Crono, el más pequeño de los Titanes, de que se vengara. Un día mientras Urano estaba durmiendo, Crono lo hirió con una hoz dentada. Tres gotas de sangre de Urano cayeron sobre la Madre Tierra y dieron origen a las terribles Herines o Furias”(...)- de, “Monstruos, Dioses y Hombres de la Mitología Griega”, Editorial Anaya-

La tierra representa el continente que envuelve y acoge a ese contenido que conformamos todos y todas. Seres más o menos vivos, pero que sin remedio estamos condenados a entendernos y a cuidar todo aquello que nos proporciona vida y subsistencia. Se trata de un equilibrio vital, en la medida en que prolonguemos la vida de la Madre Tierra, estaremos prolongando nuestra estancia, bienestar y permanencia en ella.

Sin embargo no parecen correr buenos tiempos para sus habitantes, la universalidad, la convivencia, la solidaridad, la empatía, el sentimiento de grupo andan en crisis

Las “Furias” de antaño, campan a sus anchas estos días, promoviendo otro modelo más cercano al individualismo, a la exclusión,  a la división de clases, a la xenofobia, la misoginia, la polarización de posturas políticas, la violencia, etc.

Ni debemos ni podemos permitirlo. 

APL

martes, 17 de abril de 2012

De la “res publica” a la “res privata”. De Alcalá Zamora a Mariano Rajoy


Como ya es bien sabido la etimología de la palabra República se remonta al latín y significa “res”: cosa, “publica”: pública. Es decir la cosa pública, el asunto público. Conceptualmente en la antigua Roma estaba referido a  la propiedad pública: el Estado.

Partiendo de esta base y valorando los movimientos del actual gobierno, podemos ir empezando a sospechar que la etapa de Mariano Rajoy quedará para la historia como la Iberia de la res privata”.

Ante las micro y macro decisiones políticas es conveniente que la ciudadanía valore el poder y las consecuencias de su elección y de su voto. Porque las personas que gobiernan van llevando cada país, comunidad, ciudad, pueblo o pedanía hacia un tipo de sociedad y entorno concreto donde las personas tenemos más o menos derechos y nos sentimos más o menos protegidas o en inminente riesgo.

Este sábado fue la conmemoración de la II República Española
. Una etapa de la historia convulsa,en algunos casos de enfrentamientos callejeros, revueltas anarquistas, golpes de estado militares y huelgas revolucionarias.  Sin duda un periodo movido y de importantes cambios. Cambios y conquistas que han hecho mella en la memoria. Afortunadamente es recordado como un período de avances y de identidad colectiva. La modernización, el acercamiento a la Europa de entonces, a los derechos humanos, y a las libertades sociales, impregnaron el sentir de aquellos años.

Tuvieron lugar cuestiones tan esenciales e innovadoras a la vez, como que la enseñanza religiosa en la escuela pública pasó de obligatoria a voluntaria, se llevó a cabo una de las mayores alfabetizaciones de la población que probablemente haya conocido la historia de este país, la popularización, o el acercamiento al pueblo de la cultura, del cine, del teatro,  de actividades diversas, hasta bibliotecas ambulantes. Se aprobó la ley del divorcio, se celebraron las primeras elecciones con sufragio femenino, el aborto fue legalizado, y como no, una época en la que los grandes sindicatos, tuvimos un papel importante en todo aquello relacionado con lo social, inevitablemente el derecho laboral también se vio ampliamente beneficiado y con ello la clase obrera. Destacaron leyes como la de la jornada máxima, la contratación laboral, la regulación del derecho a la huelga, el aumento de salarios, etc.

El papel de las mujeres republicanas fue fundamental, tanto que me resisto a dedicarle un solo párrafo en este post y lo desarrollaré de manera más extensa en otro dedicado en exclusiva a ellas.

Inevitable fue el pasado sábado, 81 aniversario de la II Republica el cuestionamiento de la corona española. Las redes sociales ardían literalmente, y es que coincidía este día de celebración con la caida y la rotura de una cadera del jefe de Estado, mientras cazaba elefantes en Botsuana. Lo peor es que coincide con otros escándalos como el caso Noos, en el que su propio yerno se ha visto salpicado de toda una trama de corrupción, o el también reciente accidente de uno de los nietos del rey, quien se disparó en un pie mientras, al parecer manipulaba un arma. 

Dicen que a perro flaco todo se le vuelven pulgas, ¿mala suerte? ¿vehemencia? ¿inconsciencia? ¿falta de empatía? La cuestión es que, si bien es cierto que nadie duda del importante papel que desempeñó el rey durante el final de la dictadura de Franco y la posterior etapa de la transición, prestigio que, hasta hace bien poco, ha venido beneficiando a la famila real, no es menos cierto que debiera Juan Carlos otorgar prioridad absoluta al problema de España y de su ciudadanía que no es menor, y que además lo parezca. Con todos mis respetos, no puede ser que un cuarto de la población española activa esté "inactiva" o en el paro, que cada día haya más familias sin ningún tipo de ingresos, que a diferencia de la época republicana, se esté fomentando lo privado frente a lo público, que este recién estrenado gobierno nos esté llevando al caos económico y a la prehistoria en derechos sociales y que él, el propio Rey de España, se dedique en su tiempo libre a cazar elefantes, con todo lo que ello conlleva. No es posible...

APL






viernes, 13 de abril de 2012

El “señor” con taparrabos


Advertencia
El siguiente post puede herir la sensibilidad de personas creyentes, practicantes o no, personas convencidas de, o por la religión cristiana, católica, apostólica y romana, personas vinculadas al mundo eclesiástico, ni que decir de obispos, curas, monjes y monjas.

A estas alturas no es ningún secreto mi condición agnóstica. Sin embargo debo confesar que esta semana santa (“santísima y santificada” donde las haya), he ido “a ver pasos”, sí, efectivamente, por motivos estrictamente personales y voluntarios, me ha apetecido, después de 20 años, ver la semana santa de mi ciudad, Sevilla.

La he vivido como observadora, como testigo de un espectáculo que es seña de identidad de esta tierra. He disfrutado el ambiente, las luces, el olor, la música, los espacios…todo y debo decir que mucho.

Quiero mostrar mi mayor respeto hacia las personas que asisten como yo lo he hecho , por puro placer, las que lo hacen por creencia o por pura penitencia. Sin embargo, ni quiero ni puedo evitar otros puntos de vista, otras perspectivas, bien distintas.

Mi compromiso como persona de izquierdas (o “roja”) y mi condición feminista (cuestiones ambas que ya mismo les dará también por prohibir), me llevan a abstraerme en determinados momentos del espectáculo en sí, y me sumergen en un análisis muy particular del entorno.

Para empezar y por ver así, a grosso modo, la estampa,  ¿Cómo se puede pasear la imagen de un señor prácticamente “en bolas” por las calles de una ciudad sin que nadie se escandalice? ¿Y ella? tapadísima, tan sólo al descubierto el óvalo facial y las pálidas manos.

El vestuario de ella lleno de encajes, oropeles, abalorios, coronas y rosarios y hasta espadas clavadas simbolizando el dolor. Rococó absoluto para adornar la virginal imagen de la mujer. Para él un simple y diminuto “taparrabos” es suficiente.

A la vista queda el tallado cuerpo de Cristo, una verdadera obra de arte que define en cada trazo, tendones, venas, músculos, piel, sangre y cabello. Si intentamos adivinar el cuerpo de ella, no podremos. Pero si tenemos oportunidad de verla sin vestir nos encontraremos con un palo de madera. A eso se reduce el cuerpo de todas las “vírgenes” que procesionan.

Me pregunto si esta mutilación casi íntegra tendrá que ver con el concepto de mujer que tiene la institución que saca a la calle tales figuras. Para la Iglesia Católica el cuerpo de la mujer siempre fue icono del pecado. Tanto es así que no puede ni materializarlo en algo visible.

En realidad, no sólo el cuerpo de cualquier fémina, sino ella en sí. Por eso debe ser también que la participación de la mujer en estas entidades es simbólica y además, muy concreta. Desempeñando el papel de “sirvientas servidoras”. Ese rol tan potenciado por la España rancia y que ahora estamos a un tris de recuperar
.

En consonancia con ese rol femenino de mujer virginal, cuidadora, sanadora, prudente, sometida diría yo…nos topamos con el perfil de hombre que, no digo que en exclusiva, pero sí que predomina demasiado en este entorno. El hombre fuerte y de pelo en pecho que hace la “levantá”, las bases que representan esos hombres, capaces de soportar sobre sus hombros tan supremo peso durante largas horas. A otro nivel los gerifaltes, con sus patillas, embutidos en sus trajes, gomina en cabello, perfumes inimitables y corbatas imposibles.

Cada vez que me topo con este ambiente recuerdo una de las reflexiones de uno de mis mejores amigos: “fíjate como es la Iglesia de astuta, se las han apañado para, delante todo el mundo, comer los mejores manjares y beber el mejor vino, llamándolo cuerpo y sangre de Jesucristo”.


El día que vea mujeres dirigiendo pasos,
Papisas gobernando el Estado del Vaticano,
mujeres ocupando la santa sede,
vírgenes con su cuerpos reales,
con sus hoyitos de celulitis y barriguitas propias del post-parto,
costaleros depilados y gays….

..entonces, quizás entonces, empezaré a pensarme si “creer que Dios existe”.

APL.


martes, 10 de abril de 2012

Sanidad, educación y dependencia. Líneas rojas, líneas verdes y borrones


La sanidad, la educación y la dependencia por lo que dice el PSOE, conforman su línea roja. Por lo visto para el PP son justo la línea verde.

¿Y para la ciudadanía? Pues parece que para la ciudadanía y especialmente para nosotras las mujeres pueden significar un borrón en la historia. O lo que es lo mismo borrón y cuenta nueva.

Es imposible hablar de estos puntos sin tener en cuenta el sesgo de género o sin ponerse las gafas violeta.

La sanidad, la educación y la dependencia son sectores con una altísima presencia femenina. No es casual esto, se trata del trabajo que hemos desempeñado las mujeres toda la vida, en el espacio privado, en la casa y la familia.

Es precisamente la conversión de este trabajo en empleo, en trabajo retribuido, lo que nos ha permitido salir aquí fuera, al mundo, al mercado laboral, a una sociedad con derechos, a cotizar, a aportar a la saca común y a tener después acceso a una protección por desempleo, por enfermedad, por llegar a la recta final de la vida y haber guardado en esa hucha conocida como "la jubilación", etc.

Es precisamente la aplicación de unas políticas concretas, de unas políticas progresistas, las que nos han hecho avanzar en la historia, insisto, avanzar y no retroceder, como estamos haciendo en el “presente actual”. Y esas políticas son PÚBLICAS, UNIVERSALES Y DEMOCRÁTICAS. Que la sanidad, que la educación y que la dependencia sean SERVICIOS PÚBLICOS, asumidos por las instituciones y los gobiernos tiene relación directa y estrecha con la incorporación de la mujer al ESPACIO PÚBLICO (que también tenemos derecho, digo yo…)

Lo que de verdad resulta lamentable es que las ciudadanas y ciudadanos tengamos que estar con las carnes abiertas ante cada cambio de gobierno. Que, en lugar de conservar lo conquistado y avanzar mirando hacia delante, algunos se dediquen a adaptar  el mapa a su “estrechez de miras”, a su modelo. A dar la vuelta y caminar en sentido contrario.

En este caso estoy hablando claramente del partido en el poder, del Partido Popular y de sus políticas REACCIONARIAS. Insisto en lo de reaccionarias, porque  ser reaccionario significa literalmente, querer restablecer lo abolido y ser completamente opuesto a cualquier innovación.

APL





Enfermar un mal universal, curarse ¿un derecho privado?


No sé cómo va a acabar esto, pero desde luego cada vez pinta peor.

Lo de que el presidente del gobierno no de la cara, no es de extrañar, en tan sólo 100 días nos ha acostumbrado a ello. Pero lo de que sus “secuaces” empiecen también a recular, comienza a ser preocupante.

Hoy nos habíamos levantado con De Guindos haciéndonos el cuerpo con su “Particular Progresividad pero es que más tarde nos hemos merendado con la “concreción mariana” en forma de nota de prensa que, ya sí, ha centrado el tiro: 10.000 millones de euros en recortes para la sanidad y la educación.

La veda está abierta, sólo queda ir ahondando en la herida. Y ahí es donde ha entrado la sanidad privada sin perder puntada y saliendo públicamente a proponer que su uso desgrave.

Llevamos tiempo advirtiéndolo desde los sindicatos de clase. Las insinuaciones, comentarios, intenciones de este gobierno, empiezan a materializarse en actuaciones, recortes e imposiciones. No es que seamos más listos y listas que nadie, es simplemente que se trata de un gobierno de derechas, que cree en unas políticas concretas: poco para muchos y mucho para unos pocos, justo los que más tienen y menos necesitan. 

Nunca creyeron en los derechos, apostaron por la caridad.
Nunca gobernaron para universalizar sino para privatizar.
Han comenzado el camino y por lo visto no piensan parar. 

La prioridad está clara, se hace necesario contraargumentar cada medida populista que este gobierno decide, unilateralmente, poner en marcha. Porque encima te encuentras con quien, quedándose en la superficie, piensa que es algo que va con los mas ricos y que ya era hora de que alguien les tocara el bolsillo.

Es la primera pieza de dominó en caer, detrás vamos el resto de fichas. Porque tener que pagar supone, efectivamente, elegir a quien pagar, a lo público o a lo privado. Supone dejar de ingresar en la saca común (la pública).

Y como no todo el mundo puede elegir, sigamos apostando por aportar todos y todas a la saca común y dejarnos de inventos que ya sabemos dónde nos conducen, a perder derechos que se conquistaron con muchísimos esfuerzos.

Ojala no esté en lo cierto, pero si todo esto nos lleva a la temida privatización de la sanidad, la educación y lo que venga detrás, la ciudadanía completa pierde, y lo hace por enfrentarse a una nueva sociedad más injusta, con clases sociales más diferenciadas, si cabe.

Quiero seguir viviendo en un país donde ese mal universal llamado enfermedad, siga teniendo una cura solidaria y justa llamada sanidad pública.

Quiero seguir estando segura de que si el cáncer, la anorexia, la depresión, la alergia, y hasta la insufrible pulmonía asoman por la puerta, pueda acceder a un tratamiento, gane lo que gane,  trabaje o esté en paro, sea mujer u hombre, autóctona o inmigrante ...

APL