martes, 29 de noviembre de 2011

valer, valdremos más….pero costar, costamos menos (I)



¿Cuántas veces hemos oído aquello de
“las niñas son más listas pero los niños son más nobles”
ó 
“nosotras valemos más, somos más constantes”?
...como estas cientos.

No creo que estas frases sean más que producto de esa prolongación histórica y social de los roles y estereotipos asignados a cada sexo, que no sólo no nos benefician sino que ayudan a la confrontación entre unos y otras, unas y otros.

Lo que sí es cierto es que por cuestiones que darían para un análisis más profundo, los datos son los datos, y revelan que el número de universitarias mujeres es mayor que el de hombres y que además nuestros resultados académicos son también mejores.
  
Sin embargo, detrás de los datos se esconde una realidad alarmante y a la vez consentida socialmente: las mujeres cobramos menos que los hombres. Así de claro y crudo a la vez.

Esta realidad, conocida como brecha salarial, desigualdad retributiva, discriminación salarial, se impone y sitúa nuestros ingresos entre 5.000 y 5.500 euros anuales menos, lo que supone entre un 15 y un 30% de diferencia dependiendo del sector. Siendo la Industria el que mayores diferencias presenta y el de la Enseñanza el que menos.

La desigualdad retributiva es una de las más invisibles y más particulares. Difícilmente nos encontramos con alguna denuncia directa de alguna trabajadora. Y es que, cobrar distinto ocupando una misma categoría profesional por el hecho de ser mujer u hombre, es ilegal y sería directamente corregido por medio de una simple denuncia.

Pero la realidad no es tan sencilla. Y las diferencias entre lo que cobra anualmente una mujer y un hombre vienen dadas por otros motivos que se ponen de manifiesto cuando hacemos un anális más profundo del mercado laboral y cuando afrontamos la negociación colectiva con una perspectiva de género, con esas gafas violetas que tanto nos cuesta ponernos.

Es por tanto, la negociación colectiva -y quiero hacer hincapié en esto, dado el interés de algunos en debilitarla- una herramienta muy útil para detectar y corregir discriminaciones que nos perjudican seriamente a nosotras.

Son los delegados y las delegadas (especialmente los que han recibido formación en género) quienes detectan estas irregularidades y ponen en marcha medidas correctoras que benefician a las plantillas completas de empresas y a trabajadoras y trabajadores de sectores.

LOS MOTIVOS DE TAL DESPROPORCIÓN

Menos empleo y más precariedad

Por un lado condiciones generales: menor acceso al empleo (la tasa de desempleo femenino sigue siendo mayor que la masculina). Cuando accedemos a un trabajo, lo hacemos en condiciones más precarias, es decir, los índices de temporalidad femenina están por encima de la masculina. También ocurre esto con la contratación a tiempo parcial que sigue teniendo cara de mujer.
Algunos al conocer estos datos dicen: ah bueno  era eso! yo pensaba que os pagaban menos que a nosotros pero así como así… Y a una se le queda cara de: no, si encima solo está justificado corregir la discriminación cuando ésta es directísimamente manifiesta y palpable.

Techo de cristal

Menor acceso a categorías profesionales mejor retribuidas. Las categorías profesionales más altas y los puestos de dirección, en definitiva, las retribuciones más altas siguen estando masculinizadas. Este fenómeno también es conocido como la segregación vertical del mercado de trabajo. Asimismo, hay que hacer referencia a la segregación horizontal, que está referida a la concentración de mujeres en los empleos o a la feminización de algunos sectores: menos valorados y peor retribuidos.
Conciliación y Corresponsabilidad

El hecho de que sea sobre nosotras sobre quienes siga recayendo, de manera prácticamente exclusiva, la conciliación también perjudica a nuestros salarios. Y es que si alguien tiene que solicitar una reducción de jornada o una excedencia por cuidado de un menor, un mayor o una persona dependiente  ¿Quién lo hace? Nosotras sin duda. Con la consecuente reducción de salario proporcional  en los casos de reducción de jornada y con la ausencia de salario en el caso de las excedencias.

Salarios

La estructura retributiva de los convenios colectivos debe ser lo más transparente posible y evitar discriminaciones como las que se producen en:

1.      Categorías Profesionales con distinta nomenclatura y similares funciones que se asignan unas a mujeres y otras a hombres, unas con menor salario y otras con mayor (por ejemplo gobernanta y encargado de mantenimiento)

2.      Complemento de Antigüedad. Las mujeres, además de incorporarnos más tarde al mercado laboral, tenemos menos oportunidad de consolidar un puesto de trabajo estable, por lo que tendremos, a diferencia de nuestros compañeros, menor acceso a esta retribución.

3.      Plus de Peligrosidad o Penosidad, es decir el premio al esfuerzo físico. Sin tener en cuenta los riesgos a los que nosotras estamos más expuestas, como los posturales o psicosociales, frecuentes en actividades feminizadas.

4.      Plus de Disponibilidad: premiar la disponibilidad es discriminatorio dado que las mujeres disponemos en menor medida de nuestro tiempo por aquello que comentamos anteriormente: la conciliación sigue recayendo en nosotras. La escasa corresponsabilidad por parte del varón, hace que sigamos asumiendo tareas domésticas y cuidados familiares  de descendientes, ascendientes y personas dependientes.

LA PENSIÓN: el final de nuestra vida laboral.

Toda esta intermitencia, estas salidas y entradas del mercado laboral con sus correspondientes mermas en percepciones salariales y en cotizaciones hacen que cuando lleguemos al final de nuestra vida laboral, también lo hagamos en desigualdad de condiciones.

El mayor número de pensiones no contributivas son percibidas por mujeres. Hay un número importantes de mujeres mayores que hoy viven bajo el umbral de la pobreza.

MAYOR IMPLICACIÓN

La solución a esta problemática viene de la mano de una mayor implicación por parte de todos y todas:

Instituciones Públicas y Gobiernos: Implantar medidas que corrijan la segregación ocupacional (vertical y horizontal).

Agentes Sociales, Empresarios y Sindicatos: Promover la negociación colectiva desde la perspectiva de género.

Todos y todas: Fomentar en las familias y en los centros educativos la educación en valores y en igualdad de oportunidades donde se incentive la conciliación en términos de corresponsabilidad. Esto sólo podemos hacerlo gracias a una educación pública, gratuita y de calidad.



La pobreza tiene cara de mujer
y la desigualdad retributiva
está estrechamente relacionada con ella.


APL

viernes, 25 de noviembre de 2011

Uno de esos días


Hoy lo es, es 25 de noviembre el Día Internacional contra la Violencia de Género. Sólo es hoy una vez al año.

Por eso es uno de esos días que debemos convertir en extraordinario. Hoy debemos apartar la rutina de nuestras vidas y centrar  la atención, la máxima preocupación y toda la energía en esta vergüenza que nos convierte a los ciudadanos y ciudadanas de este país en personas infrahumanas.

Digo yo que los mercados financieros, la prima de riesgo, la deuda de los estados, la crisis mundial, y la retirada de "Pepiño" de la política, podrán esperar 24 horas: ya va para unos años que están aquí y acaparan demasiado protagonismo. Tienen 364 días más para seguir haciéndolo.

Me gustaría que hoy los medios de comunicación dedicasen sus publicaciones y emisiones íntegramente a la Violencia de Género, ¿o no es suficiente con los distintos tipos de violencia a que nos someten diariamente a las mujeres y con visibilizar los 61 casos de mujeres asesinadas?

Inundemos de mensajes y de reivindicaciones la red, ese lugar donde, no pueden callarnos, donde cada cual opina y decide consigo misma qué decir y qué difundir. “Retwitteemos”, “compartamos”, pulsemos el “me gusta” y dediquemos nuestro blog a denunciar esta barbaridad. Aportemos cada granito de arena para conseguir un mundo más justo e igualitario.

Hay muchas personas, para las que esta lucha forma parte de nuestro trabajo y del compromiso diario. Aunque ya nos gustaría que fuese de otra manera, sabemos que mañana otros mu chos volverán a su mundo habitualmente ordinario. Por eso, aunque sólo sea por hoy, sumemos al #pactodegenero ese #pactoentregeneros tan necesario y exijamos respeto durante las 24 horas del 25 de noviembre.

Aunque inevitable, es muy lamentable que haya lugares y ámbitos donde hoy ni parezca el Día Internacional contra la Violencia de Género.

Sin embargo, las personas con ideología de izquierdas, las que llevamos por bandera la libertad, la igualdad, el compromiso por conseguir un mundo mejor, donde no tengan cabida la pobreza, las desigualdades ni la violencia, hoy tendremos en nuestras mentes muchos dramas. Unos más cercanos y otros más lejanos pero todos igualmente execrables.

No podremos olvidar que hay mujeres víctimas de la trata con fines de explotación sexual, que hay mujeres cuyos clítoris son literalmente cortados, castigadas así y privadas para toda la vida del placer sexual, que hay culturas, donde el nacimiento de bebes niñas, supone un drama familiar con un fin fatal, que hay lugares donde el feminicidio, aunque denunciado una y otra vez, sigue estando inmoralmente presente, que las guerras disparan las violaciones de mujeres y niñas. Que diariamente hay mujeres asesinadas por el simple hecho de serlo.

En España aún 600.000 hombres excusan esta conducta y 3 millones de personas responden afirmativamente ante la pregunta ¿sería “correcto” utilizar la violencia en casos de separaciones? (en palabras de Miguel Lorente, delegado del Gobierno de Violencia de Género)

Quiero pedirte que participes hoy
en los actos convocados en tu ciudad.

APL




martes, 8 de noviembre de 2011

Debate en blanco y negro, a lo “cuéntame”



Soy una ciudadana española, de izquierdas, sindicalista y feminista que cree en la democracia. Eso sí, en el sentido etimológico de la palabra, ese que aprendí en las clases de griego, mientras estudiaba COU, en un instituto público andaluz. Allá por el año 1994.

Democracia: “demos” (pueblo), “krátos” (poder o gobierno): “gobierno del pueblo”, justo lo que no existe hoy por hoy.

Me preocupa la situación política y económica que atravesamos en España, en Europa y en el mundo. Por eso, a pesar de que me hallo en Londres unos días de descanso, no pude dejar de ver el debate.

Así que dejé la prometedora noche londinense transcurrir ahí fuera y me dispuse psicológica y “tecnológicamente” a ello: @conRubalcaba versus @MRajoy / @MRajoy versus @conRubalcaba, vía Internet. Dos candidatos que fingen aspirar a gobernar, aún sabiendo ambos de buena tinta que será solo “de mentirijilla”.

De entrada, ya mi convicción feminista empieza a retorcerse desde la primera imagen: “tres varones veteranos”, con experiencia política y periodística. Manuel Campo Vidal (60), Alfredo Pérez Rubalcaba (60) y Mariano Rajoy Brey (56).

¿Será la fórmula mágica para el éxito 60-56-60?


Esto me lleva a otra reflexión sobre el “continente” frente al “contenido”. Pero abordaré primero la cuestión del contenido, y permitidme la expresión “más de lo mismo”…sí, más de lo mismo.

Ya lo sabemos, sí. El programa oculto de uno y el programa imposible de otro. Ya los conocemos, de más, diría yo. Ya sabemos en qué cree uno y en qué otro. Sabemos que aunque ambos aspiran a gobernar el País, también saben de sobra que no podrán hacerlo, ninguno podrá a corto-medio plazo. También empezamos a saber quien manda, y no es ni uno ni otro, ni tan siquiera sus respectivos partidos. Ni “los famosos mercados” me atrevería a decir  . Cada día creo más en esa teoría que va mucho más allá, que está relacionada con esa ”Europa de las dos velocidades” que tan bien, desde mi modesto punto de vista, retrató El País en su publicación del domingo y cuya lectura recomiendo



Y centrándome en el continente, algo, que a pesar del riesgo de ser tachada de “superficial”, insisto en argumentar, porque en este momento es mucho más elocuente de lo que imaginamos. Es más, creo que es lo único que habla a gritos. Se hace necesario abstraerse y  y observar de lejos la realidad.

En ese ejercicio tan sano de “la abstracción”, que practico a diario, desde lugares institucionales (hasta en lugares de lo más inesperados) me da claves que me hacen más liviano el día a día y me desvelan algunos secretos del comportamiento humano. Ayer mismo lo detallaba en mi post sobre Londres,  



Hablaba de la dificultad para discernir entre “lo retro” y “lo anticuado”, anoche afronté la misma dificultad en #eldebate, si no fuese porque estoy en un entorno bien distinto, me retrotraería a la famosa serie televisiva “Cuéntame” y me convertiría en “una Alcántara de la vida” o, lo peor, en la “Mildred” de “Los Roper”, creo me salva de ello la confección de los trajes. Las solapas y los bajos acampanados han dejado de ser los de la transición, vale….poco más… en lo demás, aplico el photoshop, filtro sepia o blanco y negro incluidos y me teletransporto a los años 70.

¿podemos sentirnos representadas mujeres y jóvenes
en ese tripartito de debate?
(lo siento por Campo Vidal, pero también es significativo..)

¿dónde está el color?

¿dónde estamos más de la mitad de la población?

¿Quién decide por nosotras?

El debate de anoche me resultó anacrónico total, con todos mis respetos y sin ánimo destructivo. Pero pidiendo el mismo respeto constructivo en el sentido contrario, que ya está bien “hombre”.

El “momento igualdad” tal y como comenté en twitter se despachó en dos minutos y con acuerdo por parte de ambos candidatos…vaya, de pasada y por compromiso, eso dice mucho de ambas ideologías tan opuestas en todo, según delata la crispación política durante el resto del año. En esa ñoñería de la igualdad, hasta se ponen de acuerdo. Sintomático.

La política está corriendo el riesgo de convertirse
en lo contrario para lo que fue inventada.

Lo siento no me creo nada, me fui a la cama sin ilusión alguna….


APL

domingo, 6 de noviembre de 2011

Londres, la ciudad donde todo cabe



Viajar es algo que hago bastante a menudo por motivos de trabajo. Por eso hacerlo por placer es algo que ya venía necesitando. Creo que  Londres está siendo el destino perfecto para desconectar y a la vez ver algo distinto, porque hay momentos en la vida en que una necesita tomar perspectiva, alejarse y ver más allá de lo que respira cada día.

Ese instinto conservador -que por muy progresistas que seamos, casi todas las personas escondemos en algún lugar- me lleva a comparar y a buscar similitudes entre lo que observo, lo que percibo y  el entorno en que habitualmente me muevo.

Afortunadamente, cuando una se relaja, es capaz de tomar distancia y disfrutar de lo parecido y lo distinto a la vez. Qué osadamente conservador y qué escandalosamente moderno me está resultando Londres. Pasear esta ciudad es una experiencia tan enriquecedora como contradictoria a la vez. Lo retro y lo anticuado resulta a veces difícil de distinguir. Una ciudad multirracial que mezcla lenguas, sonidos, olores, colores, estéticas, sabores…

Londres me resulta un lugar tremendamente acogedor y frío en una sola vez, pasa del gris al fluorescente en sólo segundos, la solemnidad  de sus edificios contrasta con el caos de sus calles llenas de vida, de cotidianeidad. Lo vulgar se mezcla sutilmente con la elegancia y la horizontalidad de sus calles.

Toda una explosión de sensaciones que jamás pude imaginar, de la misma manera que tampoco pude imaginar que pudiesen darse escenarios tan antagónicos en un mismo espacio, en una misma ciudad.

Como anécdota, contaré que una puede visitar la exposición de las "Mujeres de Vermeer"

quedar atrapada en la cuidadosa imagen que trasmite el pintor en el siglo XVII. Una mujer lúgubre, pudorosa, virginal y minutos después de salir del Fitzwilliam Museum, toparse con cinco chicas jóvenes, megáfono en mano, octavillas al viento y pancarta incluida abordando a las féminas transeúntes bajo el mensaje “Women!!, tell us what you are good at…” (“Mujer! cuéntanos qué se te da bien…”)




Antagonismos, tan sumamente opuestos, que hacen de Londres un sitio bipolar

Simplemente, ESPECTACULAR


APL

martes, 18 de octubre de 2011

Se rompió la bragueta



Imagen diseñada para este post por el compañero Raúl Delgado,
de la Sección Sindical UGT en Supermercados MAS (UGT Sevilla)




Llevo semanas esperando que alguien diga algo, pero no veo ninguna publicación al respecto, así que, por no perder la costumbre, y puesto que tampoco quiero que el silencio me haga cómplice de una cuestión que clama al cielo, dedico este post a una denuncia muy concreta.

Hubo un tiempo en que se apostaba por la representación equilibrada, hubo un tiempo en que quedaba hasta bien hablar de igualdad de géneros, hubo un tiempo en que éramos tan innovadores y estábamos tan a la vanguardia, que el PSOE andaluz fue más allá de la normativa estatal.

La ley estatal (Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres) obligó a los partidos políticos a que sus candidaturas electorales presentadas a las asambleas legislativas cumpliesen con carácter obligatorio el principio de composición equilibrada de mujeres y hombres, al menos el 40% de cada uno de los sexos.

Aquí ni cortos ni perezosos, por no decir “más chulos” que nadie… fuimos más allá: se aprobaron las “listas cremallera”. La Ley Electoral de Andalucía establece desde 2005 la obligatoriedad de las listas-cremallera. Esta composición va más allá de las paritarias, al establecer por ley la alternancia hombre-mujer; es decir, si el número 1 es hombre, el 2 debe ser mujer (y viceversa).

Fueron tiempos memorables en que la crisis no azotaba el mundo mundial y había abundancia hasta para apostar por mujeres para los puestos de salida en las listas. Eso fue antaño.

Llegó el “tío paco con las rebajas” y se fue todo al garete, crisis hasta en los espacios de poder, recortes hasta en los puestos a ocupar y austeridad hasta en la proyección y en la presencia pública de las mujeres. Y es que, cuando para todos no hay: las mujeres a casa….o a las bases, a currar.

¿Quién dijo listas cremallera?
¿Quién dijo que las políticas de igualdad entre géneros
eran una prioridad para “la izquierda”?

Y, mira por donde, siempre hay un argumento, antes, que no había mujeres, o que las mujeres no querían, no podían…ahora: que con los tiempos que corren hace falta experiencia (y esa la tienen, obviamente los que han ostentado el poder, o sea, los “varones” del partido con cierta edad)

Todavía hay quien no se entera de que quienes nos han llevado al caos político y económico tienen el rostro de hombre…

Lo más triste es que la sociedad espera de los partidos políticos esa referencia ejemplar en la que apoyarse para argumentar avances en otros ámbitos.

Y lo más lamentable es que podríamos mencionar a lideresas cabezas de listas, presidentas de Comunidades Autónomas, cuyo ejercicio del poder es patético, pero desde luego lo hacen sin cortapisas por parte de sus partidos, que encima representan el conservadurismo más rancio de este país.

Griñán, el actual Presidente de la Junta de Andalucía, ha manifestado públicamente que sus listas sí serán cremallera. Confiemos en que así sea, porque hechos son amores y no buenas razones…



Cuestiones como esta restan credibilidad ante la ciudadanía, no se pueden impulsar normas para no cumplirlas. Sobre todo un asunto que no cuesta dinero, no hay argumentos ni lógicos ni razonables para incumplir esta ley, salvo se me ocurre y espero que no sea así, el atrincheramiento en los cargos…




APL

lunes, 17 de octubre de 2011

En la calle una vez más (I)


Ayer, una más, como tantas otras veces, salí a la calle a manifestarme. Es algo que llevo haciendo toda la vida. Forma parte del trabajo diario en el sindicato. Entre otras muchas cosas como denunciar (verbal, formal y literalmente), montar “pollos” en las puertas de las empresas, convocar huelgas...también está salir a la calle.

No podía faltar al #15O, si como digo, es lo que me enseñaron a hacer y lo que llevo haciendo toda la vida, si me dedico a militar en un sindicato
¿Cómo iba a faltar a esta convocatoria?
Un movimiento donde la ciudadanía se tira a la calle de esa manera.
Una movilización donde se denuncia lo mismo que denunciamos desde #UGT#Andalucia todos y cada uno de los días.
¿es que no soy una ciudadana?
¿es que no estoy indignada?
¿es que no tengo los mismos problemas que el resto de personas de este mundo?
Por eso estuve donde considero que tenía que estar el sábado a las 18.00.

Allí nos encontramos gente de UGT, a medida que avanzamos coincidimos con gente de la Universidad, del partido, del movimiento asociativo, feministas, todos y todas con algo en común: estábamos allí como personas anónimas y como personas indignadas. Las pequeñas y “rudimentarias” pancartas, a cual más creativa, los slogans, los canturreos, los gritos, todo valía para sacar la rabia y la impotencia que tanta gente llevamos dentro sin que nadie haga nada por explicar qué está pasando y por qué nos están llevando al caos.

Este movimiento es un “zarandeo” en toda regla a la clase política y a los poderes económicos (quizás eché en falta una mayor crítica al poder empresarial). Lo que está claro es que quienes deciden en nombre de la ciudadanía lo están haciendo fatal. Van en la dirección contraria a la que queremos y necesitamos las personas que un día depositamos nuestra confianza (voto) en ellos y delegamos el poder de dirigir el país (países en este caso). Ya no pueden seguir mirando hacia otro lado.

En ningún momento durante la manifestación, oí ni leí nada en contra de los sindicatos, no sé si fue pura coincidencia. Lo que sí es cierto es que, en los medios digitales que publican la noticia, sigue habiendo comentarios de personas, que con bastante acritud, pretenden culparnos de todos los males del mundo. Y tengo que decir que no son tiempos de exclusión, ni de ver quien es mas. Si las organizaciones, asociaciones o movimientos que defendemos y denunciamos lo mismo nos “tiramos los trastos a la cabeza” mal lo llevamos.
Si un movimiento como este excluyese a los sindicatos, estaría excluyendo a muchas de esas personas anónimas que marcharon el 15O en todas las ciudades y que, como yo, dieron difusión al acto por todos los medios a su alcance. Somos personas que, además de sentirnos indignadas, tenemos la condición de sindicalistas y una sensibilidad importante con las injusticias sociales. Personas que en todo caso sumamos y no restamos.

Participar en el 15O ha sido una experiencia muy grata pero no puedo negar que las múltiples manifestaciones que en estos días también organizamos desde el sindicato, me ponen cada vez más, los vellos como escarpias. Será por aquello del vínculo emocional de los años en UGT, será por aquello de participar directamente en las decisiones de la organización, será porque conozco de primera mano el trabajo tan duro que se hace todos los días, será por la empatía con el drama de cada compañero en cada empresa, será …

De cualquier manera yo también aporté mi granito de indignación el 15O lo seguiré aportando en cada movilización que convoquemos y sobre todo lo seguiré aportando en el trabajo del día a día.

El 15O en las setas con Rosario Valpuesta, Alicia Vañó, Santiago Navas y el fotógrafo “Anonymus”
APL

martes, 11 de octubre de 2011

Ellos tenían el bar, nosotras tenemos la escuela

 


Convivimos con una cultura patriarcal, es decir,  un sistema en el que el rol del varón predomina sobre el de la mujer. Este modelo está instaurado en nuestra sociedad desde hace siglos. Sus raíces se hunden muy profundas y las consecuencias son especialmente visibles en las organizaciones de todo tipo. Llámense asociaciones, peñas, partidos políticos, sindicatos…

Como Secretaria de la Mujer me toca, con el resto de mujeres, compañeras de trabajo, analizar y combatir este comportamiento en el día a día dentro de la organización a la que pertenezco, UGT Andalucía.

Cualquier mujer que haya tenido una mínima trayectoria en el seno de esta organización en, al menos, la última década compartirá con toda probabilidad las reflexiones de este post.

Cuando una se “abstrae” y observa, ve cómo la sociedad reproduce comportamientos misóginos y machistas a diario y por momentos, pero es que a medida que una se va acercando al terreno de juego, va sintiéndolo mucho más. Especialmente cuando una colabora o milita en cualquier estructura participativa conformada por personas de ambos sexos y donde exista una mínima jerarquía de poder. El poder lo siguen ostentando y ejerciendo ellos, con muy poco interés además por compartirlo.

El sindicato, como organización representativa de la sociedad que es, reproduce esos roles y estereotipos,  desde mi punto de vista, demasiado. Tanto, que a veces aunque sólo fuera en esto, ya me gustaría que fuésemos menos representativos…

A medida que pasan los años, voy teniendo una mayor perspectiva de este problema -que lo es- y a la vez se incrementa mi interés por  denunciarlo, visibilizarlo, combatirlo y avanzar hasta alcanzar un entorno donde mujeres y hombres seamos iguales en derechos y oportunidades. Me resisto a resignarme.


En el sindicato desde los veinticinco


Aterricé en el sindicato allá por el año 2001, con veinticinco años. Una edad, por cierto, a la que algunos compañeros ya habían sido Secretarios Generales (máximo cargo de responsabilidad en UGT). Desde el principio me sentí muy identificada con las reivindicaciones y el trabajo que se desarrollaba en un sindicato, cuestión de la que, por otro lado, algo había conocido durante mi niñez en el entorno familiar.

Nunca dejó de resultarme peculiar e interesante observar los comportamientos con los que se desarrollaba la actividad sindical.

Eran largas las horas de trabajo, en las que los compañeros atendían múltiples conflictos en empresas, negociaban convenios colectivos y otro tipo de acuerdos,  realizaban procesos electorales, asesoraban directamente a personas afiliadas o no sobre despidos, reclamaciones de cantidad, derechos como permisos, salarios, etc.
Pero especialmente curiosa me resultaba la prolongación de la jornada por parte de los responsables políticos del sindicato.

Tras estas horas de trabajo la jornada se prolongaba en el bar, allí se desarrollaba otra parte del trabajo, que tenía que ver con las líneas hacia donde debía orientarse interna y externamente el sindicato, decisiones políticas…

Incluso se debatía sobre la idoneidad de ciertas personas en cargos de dirección, principalmente en etapas de procesos electorales de la estructura (congresos). En estos debates tan “importantes”, por supuesto, no participaban las mujeres. No sólo porque escaseaban, sino también porque las pocas que había probablemente no podían prolongar su jornada para tomar algo en el bar. Tenían que atender esas otras tareas del espacio privado (casa y familia).

Ni que decir tiene que los compañeros sí podían tener dedicación exclusiva y “hacer política” porque siempre había una mujer detrás, generalmente la esposa o la madre, que se ocupaba de las tareas domésticas y el cuidado de familiares.

A medida que se ha ido incrementando la presencia femenina en el mundo sindical, mujeres y hombres con responsabilidad han sido capaces de detectar estos desequilibrios y el sindicato ha sido capaz de proponer medidas que en un futuro más cercano que lejano puedan corregir esta injusticia.


Escuela de Mujeres Dirigentes


Especialmente importante es la iniciativa de la Escuela de Mujeres Dirigentes de UGT, que una vez al año desde hace seis, reúne a más de cien mujeres de todo el territorio nacional en Galicia. Una Escuela donde las mujeres sindicalistas de UGT, además de prepararnos y formarnos para ejercer el poder aprovechando nuestros valores y nuestras diferencias (pues se trata de eso, ejercer el poder de una manera distinta y de enriquecer al sindicato de nuestra perspectiva), también encontramos  ese espacio que probablemente nuestros compañeros encontraban antaño en el bar. Supone esta Escuela un foro de debate, un espacio donde marcar estrategias comunes, un lugar donde el pacto de género se cultiva.


Igualdad, esa “ñoñería” inofensiva


Es curioso descubrir cómo nuestros propios compañeros siguen pensando en esta escuela como algo “color de rosa”, algo relacionado con la igualdad, esa ñoñería inofensiva que no supone amenaza alguna para su estatus sindical. Sin embargo cuando una participa en ella, descubre talleres muy instructivos: por ejemplo  sobre cómo incorporar el género a nuestro trabajo sindical, o el nuevo liderazgo sindical con perspectiva de género, los trabajos en equipo desde la perspectiva de género, el empoderamiento y el desarrollo de redes en el marco sindical…

En los ratos libres, entre pasillos, durante la comida, incluso por la noche, finalizada ya la jornada lectiva, las conversaciones y debates entre las mujeres son tan interesantes y actuales como constructivos, cuestiones como las liberaciones, el bloqueo de las negociaciones, la debacle política que está tomando el país, la postura antisindical de las administraciones, las políticas antisociales del partido que hasta hoy ha sido la referencia de la izquierda en el poder, etc.

De vital importancia debe ser además el hecho de que en esta escuela no sólo se formen mujeres con responsabilidad en políticas de igualdad y género, sino también Secretarias Generales, de Organización, Administración etc.

Es importante no sólo tener en cuenta lo que cuesta ocupar esos espacios de poder, sino además mantenernos ahí, decidiendo y dirigiendo el sindicato. Debemos trabajar todas en la misma dirección y abrirnos las puertas unas a otras. De lo contrario corremos el riesgo de perpetuar la eterna rotación de mujeres en los cargos. Es decir, la cuota se garantizará pero nos irán cambiando a unas y otras, de manera que duremos un cuarto de horas en los puestos de dirección, impidiendo así la consolidación de nuestras políticas, ideología y planteamientos.

Algunos preguntan:
¿por qué tiene que haber una Escuela de Mujeres?
Y pregunto yo:
¿Por qué tuvo que hacerse durante tanto tiempo política en los bares?

La apuesta que el sindicato debe hacer por iniciativas
 en las que se consoliden nuevos perfiles de liderazgo debe ser contundente.
No podemos olvidar que las mujeres representamos
más de la mitad de la población.

APL



En el centro Almudena Fontecha, Sª para la Igualdad de UGT



Dolors Renau y Ana Rubio