lunes, 25 de noviembre de 2013

El machismo que mata y el que no deja vivir


Hoy vuelve a ser 25 de noviembre, el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

La elección de las palabras con que nombramos cada efeméride es importante porque en ellas delatamos también sentimientos, intenciones, percepciones... incluso nuestra propia ideología. Si no, que nos lo cuenten a las que tan duramente criticamos a Ana Mato y su “violencia doméstica” nada más estrenar Ministerio. Pero en esta ocasión insisto en que siendo importante la terminología que usemos lo es más, y mucho, la realidad que se quiere denunciar: asesinatos.

Este año han sido 45 las mujeres asesinadas, y como muy bien apunta el excelente titular de hoy en eldiario.es “703 hombres han asesinado a sus parejas o exparejas en los últimos diez años”. Escalofriante, injusto y vergonzoso en una sociedad que quiere llamarse democrática. Pero si nos quedamos en los titulares corremos el riesgo de que el 25 de noviembre nos termine atrapando en un solo día. Cuando la realidad es que el asesinato machista es el último eslabón en la cadena del maltrato. Le preceden en el día a día micromachismos insoportables, agresiones invisibles y un verdadero maltrato hacia la mujer que impregna esta sociedad, no sólo en el ámbito privado, también en el público.

El machismo de “guante blanco” o el machismo institucional, es casi tan peligroso como el que violenta con agresiones físicas, lo es porque ambos se retroalimentan y convierten esta lacra en un círculo vicioso del que no terminamos de salir. Morir asesinada es algo dramático e injusto como también lo es vivir en una continua violencia.

Estoy convencida de que la clave está en la educación. Sólo sembrando la semilla de la igualdad y el respeto entre géneros desde edades muy tempranas tendremos mayor garantía de éxito en la conducta de cada persona que irá conformando la sociedad futura sin reproducir vicios y roles de semejantes consecuencias. En ese sentido llevan trabajando muchísimos años las compañeras y compañeros del sector de la enseñanza en UGT, su campaña “Educando en Igualdad” es digna de mención. Excelente material y trabajo, que nada tiene que ver con el modelo que pretende imponernos el gobierno de la mano de aquellos que siguen creyendo en la educación segregada por sexos, la santa  y retrógrada iglesia.

Ni que decir tiene que los máximos dirigentes político-sociales-institucionales tienen que sacudirse de una vez por todas, ese cinismo que les hace denunciar públicamente el machismo y la violencia y ejercerla en su entorno a diario.

Sólo en una sociedad que no nos discrimine y que en la que podamos participar estaremos libre de violencia.


“Mañana nos despertaremos, nos pondremos el disfraz de civilizados, analizaremos los datos, cacarearemos de pura inercia los porcentajes y nos preguntaremos hipócritamente: ¿qué ocurre para que las mujeres estén infrarrepresentadas en los cargos de poder y en los lugares donde se toman decisiones? Volveremos a hablar de techo de cristal, de segregación ocupacional, de violencia de género, de acoso sexual, de brecha salarial…”

APL.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Volver...con la frente marchita



Pasada una semana de la conferencia del PSOE, han sido muchos los análisis y valoraciones que he leído sobre ésta, desde el escepticismo absoluto de Juan Tortosa en “PSOE, no me creo nada” hasta el contundente y acertadísimo artículo de Soledad Gallego en el País, “Un discurso fuertemente político”, pasando por el post “Luces y sombras en la conferencia socialista” de Carlos Carnicero en su blog, que dicho sea de paso, es el periodista al que más tiempo llevo leyendo y  escuchando hablar sobre la crisis interna del PSOE y la necesidad de renovación.

Estupendo artículo también el de Juan José Téllez Rubio, "Las horas bajas del PSOE" que en página y media nos repasa la historia de la última etapa del socialismo en nuestro país en el despertar de la democracia y la libertad: “socialismo joven de chaquetas de pana y dos caballos cutres” (ese del que su mayor protagonista, Felipe González, parece haberse olvidado con el cumplir de los años) hasta la cruda realidad actual, tan necesitada de proyectos e ilusiones de futuro.

Confieso que no puedo abstraerme de mi experiencia de  todos estos años en una estructura similar y también socialista, la UGT. Mi corta pero casi meteórica trayectoria (más por el tiempo que por otra cosa) en el seno del sindicato me ha aportado una visión bastante completa y también crítica del que debe ser un funcionamiento muy similar.

Por eso creo que el análisis de la conferencia debe hacerse desde dos puntos de vista distintos, el interno y el externo.

Desde el punto de vista interno, creo que la conferencia era necesaria y probablemente haya sido útil en un intento de equilibrar un partido muy tocado y cuestionado, hasta como oposición, que ya es complicado. La terapia de grupo en momentos así es imprescindible para cerrar filas.

La conferencias, comités, consejos y actos varios, tienen detrás, me consta, mucho trabajo y tiempo. Ponencias, argumentarios, discursos, comisiones de trabajo… mucho papel de ese que lo soporta todo, pero me pregunto si sirve de algo.

¿Tan necesario era volver a acercarse a esos principios en torno a los cuales debe girar el socialismo? Si es así, cabe la pregunta ¿cuándo se produjo el alejamiento y quién fue el responsable de él? Y en todo caso, valorar muy positivamente tanto el reconocimiento del error como la intención de ponerle remedio.

Pero ahora viene otra pregunta, ¿quienes han valorado, participado, elaborado los documentos y propuestas? ¿los mismos de siempre? ¿las bases más cercanas a la calle? ¿los aspirantes cercanos a la cúpula? ¿los aspirantes cercanos a las bases? Porque si se trata de que los de siempre, los viejos y sabios del lugar sean los que dirijan los debates, marquen los ritmos y señalen el camino, entonces ya sabemos dónde nos llevará éste, justo donde estamos ahora. De  vital importancia sería que esos proyectos de futuro los elaborasen quienes van a ser el futuro…si es que les dejan.

Tercera pregunta ¿les van a dejar? ¿O se van a aferrar al sillón del poder y a colocar a aquellos que estéticamente parezcan un cambio pero que se dejen “manejar” por las costumbres de antaño? En este sentido el debate de las caras es tan importante como el de las ideas, porque los de siempre no son tan polivalentes como para estar eternamente liderando por encima del tiempo, incorporar nuevas formas de hacer política y que además nos lo creamos. La credibilidad, ese gran problema, pasa incuestionablemente por nuevas caras.

Sinceramente sigo pensando que este tipo de estructuras se han convertido en macroestructuras excesivamente pesadas a la hora de hacerlas rodar, tienen un funcionamiento interno muy obsoleto y una prioridad sería aligerarlas y hacerlas ágiles y eficaces porque están al servicio de una ciudadanía cuyos problemas se acumulan por días y las consecuencias de éstos no pueden esperar un mandato detrás de otro.

Si a la macroorganización le sumamos el perfil de los que la mueven y su resistencia más que probada a dejar hueco, la conclusión es que el aparato fagocita al proyecto. Las ideas se ahogan entre personas con intereses particulares que utilizan la burocracia como herramienta para imposibilitar.

Que ideas inocentes, lideradas por perfiles políticos virginales sean capaces de proyectar ilusiones pueriles en una ciudadanía tan castigada, es como encontrar una aguja en un pajar.

El otro análisis el de la proyección externa, tampoco es positivo. Las cámaras nos mostraban a través de la pantalla esos usos y costumbres que las personas que militamos en cualquier organización asumimos con total normalidad y que tan sólo una cierta capacidad de abstracción puede hacernos caer en lo anacrónico de los detalles y en el rechazo que puede provocar al ciudadano de a pie, con preocupaciones tan importantes como llegar a final de mes sin morir en el intento. Me refiero a la euforia en los aplausos, a la puesta en escena de los discursos y al culto al líder, un líder que se aferra al poder de unas siglas por encima del hundimiento en las encuestas.

Entre tanto ritual, cómo no, el discurso de género en forma de la siempre recurrente brecha salarial. ¿Hasta cuándo tendremos que presenciar esta tremenda contradicción por no llamarlo cinismo? Seguir oyendo reivindicaciones sobre igualdad entre géneros por parte de instituciones y  organizaciones que en la práctica bloquean el acceso de las mujeres al poder, es simplemente inadmisible.

El remate final lo puso Rubalcaba al pronunciar el desafortunado "hemos vuelto”, inevitablemente muchos y muchas pensamos ¿también él vuelve? ¿con el nuevo proyecto? ¿con la frente marchita?

Irremediablemente el debate sobre las ideas está estrechamente vinculado al de las caras y eso significa, al de las primarias.

Lamento el análisis tan crítico sobre organizaciones a las que tengo verdadero cariño, pero la izquierda sin autocrítica, no avanza. Es necesario identificar errores y obstáculos, hacer un ejercicio de generosidad y priorizar el proyecto por encima de las personas.

La ciudadanía no se ha separado ni un milímetro de las ideas, lo ha hecho de la institución porque sus líderes no han sido capaces de mantener ondeando bien alto la bandera de las ideas.

APL



jueves, 7 de noviembre de 2013

Quieren apagar nuestros megáfonos #SOScorreo #SOSciudadanos #SOSdemocracia



Estos días vuelven a mi cabeza los recuerdos de la navidad pasada, cuando Isla Mágica, la empresa cuyo comité presido, estuvo a punto del cierre.

Fueron muchos los esfuerzos que el conjunto de la plantilla y el equipo que conformamos el Comité de Empresa hicimos. Creo que no faltó rincón en Sevilla dónde no fuésemos a pedir apoyo y contar nuestro problema.

Pero si importante fue todo lo que hicimos, mucho más lo fue la visibilidad mediática que tuvo.

Fueron muchos los compañeros de los medios de comunicación que hicieron de altavoz de nuestro conflicto, que inmortalizaron todos y cada uno de los momentos. Desde su profesionalidad empatizaron con nosotros, hicieron suyo nuestro problema y empujaron hacia delante hasta llegar a la meta, el cierre del expediente que permitiría la venta de la empresa y la apertura de la temporada 2013. Recuerdo a Fernando (europa press) siempre pendiente y especialmente aquella noche que cerramos el acuerdo. Su profesionalidad le llevó a casi las 2.00 de la madrugada, cuando a pesar de no estar en turno, hablamos por teléfono para confirmarle la esperada noticia. Así son ellos.

Hoy son aquellos compañeros que trascribieron las palabras y pusieron voz e imagen a nuestro conflicto los que lo están pasando mal. Por eso quiero desde mi pequeño rincón, aportar un granito de indignación, de solidaridad y de apoyo a los trabajadores de El Correo de Andalucía.

Esta mañana pasé con algunas compañeras por la redacción donde acababan de comenzar su encierro, para estar un rato con ellos. Nos contaban Laura, Isabel, Clara  e Irene lo esperpéntico de la situación, una plantilla al pie del cañón, en su lugar de trabajo, la “sede” de una empresa, en este caso, sin empresario, trasmitían esa desazón e incertidumbre que nosotros vivimos hace un año.

Quiero asomarme más allá del problema concreto porque sé que el horizonte es mucho más amplio aunque nos lo estén estrechando a marchas forzadas. Y asomarme es ver que su problema sí que es el nuestro, el de toda la sociedad. Porque si tal y como está ocurriendo consiguen cerrar los medios, entonces nos invisibilizan a todos y a todas. Y la invisibilidad es la muerte silenciosa de los derechos, de las conquistas, de las reivindicaciones.
el correo

Los medios de comunicación son importantes para muchas cosas, pero imprescindibles en una sociedad democrática y en un Estado de derecho. La desaparición de los primeros podría incluso ser una señal de la extinción de los segundos. Sin medios no hay democracia.

Quiero llamar la atención desde mi faceta de sindicalista sobre el papel que juegan los medios con respecto a este mundo, el del sindicalismo. En un momento en que la normativa laboral deja poco que desear a los empresarios y muchísimo a la clase trabajadora de este país, cuando los recovecos y vacíos legales son aprovechados de manera cruel para eludir responsabilidades, cuando cobra más fuerza y sentido la acción sindical y la protesta en la calle que la defensa de los derechos, pues éstos van escaseando por días, entonces los medios se convierten en nuestro altavoz. Son imprescindibles porque bien sabe el rancio empresariado de este país que nada mejor que unos juzgados saturados por demandas de despidos, reclamaciones de cantidad y un largo etcétera para disuadir la denuncia. Que nada mejor que un Estatuto light para diluir exigencias y por supuesto, que nada como un PP gobernando el país por absoluta para ir dejando al descubierto una CEOE cada vez más totalitarista.

Nos están robando derechos, empobreciéndonos por momentos, destruyendo el pilar fundamental de esta sociedad, el bienestar. ¿Vamos a permitir que también nos arrebaten nuestros megáfonos? ¿Vamos a dejar que nos prohíban expresar nuestro desacuerdo, nuestra rebeldía y nuestra indignación?

Mi máximo apoyo a las compañeras y compañeros de El Correo de Andalucía, mucha fuerza para vencer resistencias y mucha suerte en vuestra lucha que es también la nuestra.

APL





lunes, 4 de noviembre de 2013

El talón de Aquiles de los presupuestos de la Junta de Andalucía


Que elaborar un presupuesto cuando la base principal de ello, la económica, escasea es complicado, sin duda. Que hacerlo para una comunidad autónoma como Andalucía debe ser más que difícil, también. Y ya si hablamos de que encima hay que marcar esa diferencia, la que mandataron en las urnas los vecinos que habitan de despeñaperros para abajo, entonces ya estamos hablando de “hacer encajes de bolillo”.

Ciertamente no es fácil, nunca lo es cuando una tiene que avanzar y todo se vuelve en contra. Pero la diferencia entre esos que se dejan llevar por la corriente del capitalismo más salvaje (hoy personificado en Mariano Rajoy) y un gobierno progresista son los derechos, el bienestar y la protección social de la gente de a pie.

Cuando esa diferencia reside en que tu vida o la de tu familia corra riesgo por una menor calidad en la prestación de un servicio como sanidad pública, cuando la diferencia reside en que a tus hijos se les prive de un derecho como es el de formarse para ser personas libres y decidir con criterio sobre el mundo que quieren, cuando la diferencia reside en que a las personas mayores, que pasaron toda una vida ahorrando en esa hucha común llamada seguridad social, se les diga ahora que sus ahorros no llegan para descansar tranquilas el último soplo de vida que les queda. Cuando todo esto ocurre, hay que poner en valor a esas personas que desde la política hacen lo imposible por marcar la diferencia.

Y los presupuestos de la Junta de Andalucía son indudablemente unos presupuestos muy sociales, elaborados desde una izquierda comprometida y teñidos de rojo. Priorizan el estado de bienestar, la sanidad pública, la educación y los recursos para que se pueda acceder a ello, independientemente del dichoso estrato social al que se pertenezca.
Sin embargo, y sin quitar mérito alguno a todo ello, tienen un importante talón de Aquiles, la debilidad de siempre: la clase trabajadora. Debiera haberse evitado, a mi entender y por todos los medios, tocar el bolsillo a los funcionarios.
El funcionariado está muy estereotipado. Se tiende a pensar que el funcionario vive como dios y trabaja bien poco. Y siendo cierto que se trata de trabajadores y trabajadoras con una mayor estabilidad que la gran mayoría que pertenece a sectores de producción (estaría bueno que también el propio gobierno generara minijobs), hay de todo, no sólo en cuanto a salario se refiere, también a condiciones de trabajo.

No puede, o no debe, un partido llamarse “obrero” ni “izquierda” y en las relaciones laborales establecidas con su plantilla comportarse como la patronal rancia de este país, acostumbrada a racanear en las mesas de negociación hasta el último céntimo.

Y no hablo ya de lo que económicamente suponga, sino de lo que significa, del ejemplo y de las armas que se dan al empresariado y de la decepción que provoca en la ciudadanía. Y por supuesto de la contradicción que supone hablar públicamente de la lucha contra el paro, de la generación de puestos de trabajo, de la estabilidad y de la calidad en el empleo y sin embargo tocarle la nómina a su plantilla suprimiendo, por ejemplo, el complemento de las pagas extra, por muy transitoria que sea la medida.

También los trabajadores (ni que decir los parados) hacen encajes de bolillo para llegar a final de mes. Tocarles el bolsillo es tocar el consumo y tocar el consumo es seguir ahondando en esta crisis que nos está llevando a todos por delante.

Y dicho todo esto, también me voy a permitir este comentario: anda que le ha faltado tiempo al sindicato CSIF para echarse en los brazos del Partido Popular. Ese partido que habla de sindicatos politizados y de políticos sindicalizados a la vez que impone implacables recortes contra la clase trabajadora. Pues eso, todos tenemos nuestro talón de Aquiles.

APL.


jueves, 24 de octubre de 2013

Pobres de por vida y de “por muerte”



Hoy es la educación pública, pero la verdad es que poco le queda ya al Partido Popular por tocar.
Desde que el actual gobierno del PP ganase por mayoría absolutísima las elecciones el pasado 20 de noviembre de 2011, parece empeñado en no dejar títere con cabeza en la clase trabajadora. Tabla rasa para todos. De un lado ricos y del otro, pobres, los dudosos también apartados al lado oscuro. ¿Quién dijo clase media? ¿Ese invento ficticio para aspirantes a sangre azul? En la actualidad social de este país no caben medias tintas, o jamón de pata negra o papas a lo pobre.

Y es que no siempre se tiene la oportunidad de gobernar en solitario, con el poder absoluto, una crisis brutal y una ciudadanía que, creyéndose “con derechos”, se relajó y descuidó sus valores fundamentales.

La hoja de ruta está marcada y ésta no nos lleva precisamente hacia el norte, sino más bien todo lo contrario, al sur del sur.

Bajo el manto de la crisis económica “nos cabe todo”. Muy pronto llegaron los ataques a los derechos laborales, dicen que es de bien nacido ser agradecido, así que lo primero que hizo el PP fue agradecer a sus fieles votantes de la CEOE su lealdad en el voto, y parece, a juzgar por los numerosos escándalos y causas abiertas, también en la financiación. Ahora sabemos dónde iba todo ese “racaneo” en las mesas de negociación por parte de las patronales.  Al parecer se trataba de una “inversión de gobierno”.

Para que nos olvidásemos de cualquier pretendido acomodo: reformazo laboral y todos en bolas. Trabajadores y trabajadoras sin derechos, sindicatos sin margen de maniobra y sin rechistar que mañana viene más.

Y fue así como llegó toda esa vorágine que nos dejó noqueados durante meses. Afortunadamente esa inercia que nunca se olvida (parecida a la de aprender a montar en bici) nos llevó a reaccionar en las calles ante cada uno de los ataques. Nadie puede decir hoy que las organizaciones sindicales, los partidos de izquierdas, el movimiento asociativo o las distintas plataformas sociales, no hayan salido a la calle ante todos y cada uno de los numerosos arrebatos de derechos y dignidad. La reforma laboral, el aborto, la sanidad, las pensiones, la dependencia, las tasas judiciales…no hemos parado, tampoco ellos.

La llamada Ley LOMCE, impulsada por el ministrísimo y solitario Wert, contra la que hoy, 24 de octubre de 2013 nos revolvemos una vez más, es especialmente grave. Tiene efectos inmediatos muy negativos, pero son mucho más brutales sus consecuencias a largo plazo.

Esta ley dificulta el acceso a la educación pública por parte de todos independientemente de nuestro poder adquisitivo, incorpora varios filtros para ir dejando en el camino y sin oportunidades  a parte de los aspirantes, encarece las tasas de forma que no sea cualquiera quien pueda permitirse económicamente estudiar una carrera, para más inri limita el acceso  a las becas para el estudio. En definitiva sólo los hijos de los ricos podrán acceder a lo que dejará de ser un derecho para convertirse en un lujo.

Las consecuencias a largo plazo serán muy regresivas, una población analfabeta, sin acceso a los trabajos cualificados y mejor retribuidos y también fácil de manipular, una élite poderosa y dominante. Estarán los ricos y los hijos de los obreros. Ni que decir tiene que la tan ansiada fantasía gallardoniana de “las mujeres a casa, a parir y a sufrir” será de nuevo una realidad. Las dos Españas.

Piénsenlo bien ¿A quiénes perjudican todas estas imposiciones y arrebatos? ¿A quiénes benefician?

Ha habido mucho de golpe de efecto, de ataque brutal y agresivo, pero no nos despistemos porque  en silencio, poco a poco, avanza una trasformación absoluta del país, una vuelta en tiempo récord a épocas de miseria, a las dos Españas, a la sociedad analfabeta que fuimos, al olor a naftalina y al gris de los grises.

Nos están haciendo pobres de “por vida”, sólo queda que nos tiren a las cunetas “de por muerte”.

APL.

sábado, 19 de octubre de 2013

Ampliando horizontes


Con este post, no sólo no me despido, sino que os invito a que me acompañéis en mis reflexiones de la misma manera que hasta ahora, sólo que en otro espacio más dónde (por supuesto) “esto seguimos arreglándolo nosotras”.

Este blog nació el 26 de junio de 2011 en un rincón público y especial de la ciudad de Sevilla, una tetería cercana a la Alameda de Hércules. Me acompañaba también alguien muy especial, de quien he aprendido muchas pequeñas cosas (que le hacen muy grande).

Durante distintas etapas me ha gustado compartir con los demás reflexiones, pensamientos, reivindicaciones, trabajo…en definitiva ratos y vida. Este blog se estrenó durante mi paso por la Secretaría de la Mujer de UGT Andalucía, trabajo que me apasionó y del que disfruté de principio a fin. Como ya explicaba en mi entrada “Seguir creciendo después de un año” detecté la necesidad de hacer visible toda esa labor que, desde ese rincón del sindicato también se llevaba a cabo, aunque muy ensombrecida por el “patriarcado sindical” en forma de poder.

Lógicamente, hacerlo visible supuso que muchos (incluido, y de manera muy beligerante, el actual Secretario General de UGT Andalucía, Francisco Fernández Sevilla) terminaran identificándolo como una amenaza más que como una herramienta para acercarnos al mundo real. “Esto lo arreglamos nosotras” fue poco a poco convirtiéndose en un rincón de denuncia y de reivindicación, pero sobre todo, de libertad. A medida que fue creciendo en publicaciones y difusión, también crecieron los ataques (hasta personales) y los fallidos intentos de censura.

Tratándose esto de algo puramente anecdótico y sin la más mínima importancia, fue uno de los episodios que más me hizo reflexionar y terminó poniendo al descubierto ante mí varias cuestiones, entre ellas, la mediocridad de parte del personal dirigente y otra, mucho más importante, que nunca creyeron ni en la igualdad entre géneros, ni en el feminismo, ni en nuestras oportunidades, más allá de su utilidad “propagandística”.

Hay muchos pequeños detalles del discurrir diario en el seno de las organizaciones e instituciones, que merecerían una reflexión, sobre todo porque justo en ellos está la clave de esa distancia, de esa brecha entre las bases y las cúpulas, entre las instituciones y la ciudadanía.

El “modus operandi” no puede seguir siendo matar moscas a cañonazos y gastar todas las energías y municiones disparándonos a los pies para que, llegado el verdadero enemigo, no tengamos capacidad de reacción más allá de esos alaridos y maullidos. Es necesario que las organizaciones e instituciones hagan un verdadero ejercicio de autocrítica, que reconozcan sin complejos sus defectos para afrontar el cambio. Y, lo más importante, que sus dirigentes sean capaces de priorizar el prestigio y el nombre de su organización, el esfuerzo y el trabajo de su militancia de base, por encima de los intereses personales y onanistas. Esos mismos (los intereses) que les hacen, pese a los más desagradables escándalos, permanecer atrincherados en el sillón.

Lo mejor de superar etapas es continuar mirando hacia delante, avanzar y seguir creciendo. Por eso hace unos meses puse en marcha una web que permite ampliar las posibilidades técnicas de este blog. Me he llevado con mucho cariño todas y cada una de las reflexiones y los comentarios, también momentos muy personales a la web.

En breve el link www.estoloarreglamosnosotras.com estará completado y será un nuevo rincón que recoge con nuevas formas viejas reivindicaciones: la política, el feminismo, el mundo laboral, el sindical, el imprescindible relevo generacional y de género, la libertad, la denuncia…y sí, ¿por qué no? también tienen cabida placeres como los viajes, el vino, la cultura…

Aunque sigamos viéndonos por aquí os espero también allí a todos y a todas las que seguís confiando en que “esto lo arreglamos nosotras” (www.estoloarreglamosnosotras.com). 

APL



viernes, 28 de junio de 2013

Otra vez el "machismo institucional"

foto tortilla

Me despierta todos los días la Cadena Ser. Hoy tenía turno de tarde en el trabajo así que me quedé un rato rezagada escuchando la radio-despertador. Poco tardé en cabrearme de nuevo, como hace unas semanas. Vuelve al ataque el “machismo institucional”, otra vez. Y otra vez con la Consejera de Presidencia, Susana Díaz.

En esta ocasión era José María Rodríguez de la Borbolla “ex-ex Presidente de la Junta de Andalucía”. Si no me equivoco, este señor ocupó ese cargo con tan sólo 37 años, dos menos de los que ahora tiene Susana. Pero por lo visto con mucho más bagaje y “crecimiento personal” que ella, según podría deducirse de sus críticas declaraciones. José María, según afirma, no ve preparada a Susana. Y he aquí una desventaja, no podemos darle a la máquina del tiempo hacia atrás y descubrir qué pensaban de él entonces.

Pues claro que no la ven, ni la verán nunca, ni a ella ni a ninguna otra. Los "señores señoreados" que ejercen el poder, en general no suelen ver a nadie más que a ellos y a su "camarilla", no les da por favorecer la “integración” en altos cargos de personas jóvenes o de mujeres.

Estoy convencida de que se trata de una estrategia de supervivencia: obstaculizan la llegada, la participación en reuniones de alto nivel, el acceso a la información y al entramado en que se desarrolla el día a día político. Y llegada la hora, a las que (bichos de ellas) consiguen estar a la altura y mantenerse, muy a su pesar, las tachan de perversas y del uso de técnicas implacables (aunque se trate de las que aprendieron de ellos mismos). A las que no llegan a sobrevivir les dan las gracias por los servicios prestados y les achacan falta de experiencia, impaciencia, lo que venga bien para tranquilizar al “aplaudidor auditorio” siempre fiel y leal al líder, después adiós muy buenas y vuelta a empezar. Como consecuencia, la rotación de mujeres en los cargos de responsabilidad para mantener la cuota numérica de género y evitar que consoliden como ellos sí hacen. Eso sí luego se pegan unos discursos de igualdad que te quedas boquiabierta…

No conozco al detalle las habilidades de la Consejera de Presidencia, pero desde luego últimamente si destaca alguna, es justo la de dejar en evidencia clara, pública y notoria ese machismo institucional, rancio y arraigado en esta sociedad que no para de caminar hacia atrás.

A este señor, retirado ya de la vida pública (al menos eso dice la Wikipedia de él) hay que reconocerle sin duda alguna, la gran herencia que él y otros “varones” de su generación nos han dejado a Andalucía. Pero, en mi modesta opinión, habiendo sido parte tan importante de la historia del pueblo andaluz, hoy no debiera, ni él ni ningún otro, ser noticia justo por resistirse a que la historia continúe por otros derroteros que nada tienen que ver con etapas de antaño.

Llama la atención cómo cada vez que asoma la cabeza alguien que no responde al perfil de la manada, los viriles rugidos empiezan a resonar desde lo más profundo de la selva. Implacables, ellos sí que lo son. Tan implacables que para que un perfil como el de una mujer joven sea aceptado, ha de llegar de la mano de alguien tan veterano y como mínimo, igual de implacable que ellos. Alguien con la misma experiencia, eso sí con distintas aspiraciones. Y es que nada parece tener que ver Pepe Griñán con aquellos “apoltronados de profesión”. Sobre eso no creo que a estas alturas quepa duda alguna.

Bastante (me da la impresión y quede claro que es una impresión muy personal) ha debido lidiar el actual Presidente de la Junta para mantener a raya al patriarcado político de turno a la hora de dar mínimamente un aire nuevo a tanto entorno de “rancio abolengo” y rodearse de dos perfiles jóvenes como son los de Mario Jiménez y Susana Díaz.

Entre los que se resisten atrincherados al pasado como la familia Alcántara en “Cuéntame”, los que piensan que la Revolución hay que hacerla “a la de ya” (porque está claro que vamos tarde) y los que hasta ven en perfiles como el de Susana Díaz “más de lo mismo” no hay manera de sacar esto adelante. Las estructuras están inmóvilizadas, petrificadas y al final terminarán derrumbándose por su propio peso. Eso sí, llegado el momento del derrumbe que no nos quepa la menor duda que habrá alguna mujer por ahí a la que echarle la culpa.

Hay dos argumentos muy socorridos en casos como el que abordo en este post. Uno el manido “lo de mujer y joven no ha de ser una prioridad, lo importante es la valía y capacidad”…Me llevan los demonios cada vez que oigo esto. ¿Nos toman por tontas? ¿O es que quieren decir que no estamos en la dirección de la política, ni de las organizaciones e instituciones porque nuestra valía o capacidad es menor? Está claro que hay un problema de representatividad, no hace falta que lo diga el 15M (o sí). En nuestro caso, el de las mujeres, más grave si cabe, a pesar de ser más de la mitad de la población no decidimos sobre los problemas y el futuro de ésta. Y por supuesto estoy convencida que esto más que tener que ver con una cuestión de valía, lo  tiene con una cuestión de resistencia patriarcal y machista. De negarse a hacer un ejercicio de responsabilidad y de generosidad y dejar hueco.

Otro de los argumentos esgrimidos es “no oigo propuestas convincentes por parte de jóvenes ni de mujeres”… Nos ha jodido (con perdón) como para oírlas, si no les dejan ni respirar. Si el 90% del tiempo en este tipo de “estructuras macroestructuradas” lo pasan esquivando dardos que tiran a matar, reponiéndose a las zancadillas e intentando saber por dónde va todo detrás de esas solemnes puertas de despacho que se cierran en sus propias narices para, entre otras cosas, no oír propuestas distintas precisamente…

Me pregunto qué habrá hecho Susana Díaz para merecer la ira de tanto dios celestial y sólo encuentro una respuesta: ser mujer y tener posibilidades.

En fin, insisto, dejen paso señores, dejen paso que el barco se hunde.

APL


lunes, 24 de junio de 2013

La última estocada de Mariano, la reforma de la administración pública

Fotografía de Huffington Post

La última estocada mariana contiene ni más ni menos que 217 medidas para “RECORTAR” la administración pública, nada de “REFORMAR”. A estas alturas a pocos se les escapa ya que cuando Mariano y su equipo dicen “reforma” lo que no quieren decir es “recorte”. No quieren decirlo sino hacerlo y además “a saco”.

Podríamos estar ante uno de mayores ataques del gobierno del Partido Popular hacia la ciudadanía de este país, si no el que acabe de una vez con todo. Esta “reforma” es mucho más grave de lo que puede parecer a simple vista. Supone un paso más en esa “hoja de ruta” que el partido en el gobierno ha marcado para este país. Y quiero insistir en la idea de la “hoja de ruta” porque es importante que a medida que nos obligan a avanzar entre tanto caos por esta senda de difícil retorno a corto o medio plazo, no podemos permitirnos -por muy noqueados que nos encontremos- perder esa perspectiva que nos lleve a analizar la fotografía completa al volver la vista atrás.

Como digo, la “medida” es especialmente grave no sólo por lo que supone en sí misma sino por el resto de “medidas” que la han precedido. Entre otras, hay dos consecuencias importantes que de manera irremediable se derivarán de ella.

Por un lado la pérdida de empleo y el deterioro de las condiciones laborales de las personas que trabajan en el sector público.

Desde que se impusiese la reforma laboral hace más de año y medio, conviene recordar que los sindicatos no hemos dejado de rebelarnos contra lo que consideramos una verdadera agresión hacia los derechos de cualquier persona que aún conserve el empleo o que en el futuro pueda acceder a él. En el sector privado claramente, pero ¡OJO! también en el público. Y es justo el momento de recordar que la citada reforma, entre otras bondades, abrió la puerta al despido y a la modificación de las condiciones laborales en el sector público. ¿Nos acordamos de aquello? Pues ya está aquí, llamando a la puerta nuevamente en este preciso momento en el que difícilmente este país puede ya soportar  el peso creciente de las colas del paro.

Por otro lado está ese irrefrenable deseo que muestra el Partido Popular hacia todo lo caro. Esa manía por tender a privatizarlo todo, una auténtica canallada si tenemos en cuenta que podemos estar hablando, como es el caso, de la sanidad o la educación. Es tremenda la obsesión por hacer inaccesibles unos derechos básicos para un sector la población cada vez mayor y de paso dificultar la protección que el Estado debe proporcionar a la ciudadanía entera independientemente de las circunstancias personales de cada cual.

Nos espera a la vuelta de la esquina el retorno a las dos Españas, la de los ricos explotadores y la de los pobres explotados. Ese país sin término medio que sus antecesores (los del Partido Popular) impulsaron por todo el territorio y que afortunadamente terminó cayendo tras largos y duros esfuerzos por la construcción del Estado del Bienestar.

Todo esto ocurre bajo el populista grito de guerra ¡muerte a los políticos!. Y vuelvo a la idea de la “hoja de ruta” porque ¿cuánto tiempo se llevan alimentando ideas, más desde unos sectores que desde otros, como la de que los políticos son todos unos corruptos y unos estómagos agradecidos, o la de de que los funcionarios son unos vagos inútiles, o la de que la sanidad pública es una “mierda” como he oído en más de una ocasión?

¿Qué ocurrirá cuando no haya políticos, cuando no haya trabajadores garantizando al ciudadano unos servicios básicos, cuando no haya sindicatos que defiendan los derechos laborales, cuando no haya instituciones a las que acudir ante una situación de emergencia? Sálvese quien pueda, quien pueda pagarse la salvación, claro.

Estando muy de acuerdo con que hace falta una revisión de la administración pública para modernizarla y hacerla más ágil y eficaz, lo siento pero esta moto tampoco se la compro al Partido Popular.

Ni es el momento, ni es el PP el partido más indicado para llevarla a cabo. Así que espero que apretón de manos que presenciamos toda España hace unos días entre Rubalcaba y Rajoy no se estrene metiéndole mano a la administración pública.

Este país espera y desea el consenso, siempre y cuando éste venga desde el respeto a la diferencia de opiniones y no desde la imposición de unas ideas sobre otras.

APL

martes, 4 de junio de 2013

Más allá de futbolistas, entrenadores de basket, maestros shaolines e “hijoputas” varios

Barcelona, julio 2012
El mes de mayo se ha despedido de una forma vergonzosa, pero es que junio no ha empezado mejor. No me refiero a la crisis, ni a las cifras de paro sino a la violencia machista, a la cantidad de agresiones y de asesinatos de mujeres. Me refiero a que nos están maltratando y matando sin parar.

Se ha dado la circunstancia de que algunas de las agresiones han sido perpetradas ó “presuntamente” perpetradas por deportistas: un jugador del Real Betis Balompié , un ex entrenador del Cajasol y anteayer mismo un “maestro shaolín” en Bilbao… “hijoputas” varios, en palabras de Gonzalez Pons.

Pero igual podía haberse tratado de bomberos, músicos, escritores, políticos, o saltimbanquis. El problema no es la profesión del maltratador, el problema es que el maltrato se ha colado por cada poro de esta sociedad, se dedica a cualquier oficio, no tiene clase social y se refleja demasiados espejos.

Y como para todo, no es lo mismo una línea política que otra. Eso es obvio. Los partidos progresistas suelen (o solían) apostar más por los problemas sociales y por las personas en situaciones de mayor desprotección. En este sentido hay que reconocerle al PSOE (y al Gobierno de Zapatero) un trabajo serio y una apuesta valiente.

Los partidos conservadores suelen “lavar la cara” con normas o leyes muy estéticas pero poco efectivas. Y es que el hecho de que se tomen decisiones políticas o se elaboren leyes enfocadas a un problema concreto, como pudiera ser la violencia de género, sirve de poco, si el conjunto de decisiones de un gobierno o la normativa general no acompaña para alcanzar el objetivo.

Para entendernos, ¿de qué sirve que PP anuncie una “Estrategia Nacional 2013-2016 para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres” si en la práctica sólo les falta mandarnos a casa a “hacer punto de cruz”? ¿De qué sirve que denuncien públicamente la violencia si después imponen una reforma laboral que debilita la negociación colectiva y favorece las desigualdades entre mujeres y hombres en las empresas? ¿De qué sirve que “Macho-Pons” los llame “hijoputas” si luego “Mrs-Mato” no se atreve a vocalizar “v-i-o-l-e-n-c-i-a d-e g-é-n-e-r-o”? Son contradicciones del sistema.

Pero ¡ojo! Porque hay otro número importante de “contradicciones” que no son patrimonio de la derecha. También son prácticas habituales en “entornos de izquierdas” o progresistas. Son los “micromachismos” que practicamos todos los días y que nos llevan hacer de esta sociedad una sociedad poco igualitaria y un perfecto caldo de cultivo para esa misma violencia que queremos erradicar.

Está muy bien que “señores muy señoreados de esos que nunca van mojados”, denuncien públicamente los asesinatos de mujeres. Pero yo, además, les animaría a que revisasen su comportamiento cotidiano, con sus colegas de profesión, con sus compañeras de partido, de sindicato o de asociación. Con sus jefas, con sus médicas, con sus “gobernantas”.

No vaya a ser que, inconscientemente, en lugar de restar estemos sumando a esta barbarie. No vaya a ser que cuando nos miremos al espejo nos quedemos cortos de miras, y no seamos capaces de ir más allá de la madre, esposa, hija o hermana (que para ellos son intocables).

Libérense de ese "paternalismo rancio" y vayan más allá, revisen su comportamiento diario porque igual la clave contra la violencia de género tenga que ver con eso. Con reeducarnos y aprender aquello que no nos enseñaban en las escuelas de antaño.

Esta crisis está teniendo unos efectos devastadores, pero entre otras cosas, también se está ocupando de dejar al descubierto las contradicciones del sistema, de las instituciones y de las personas. La calle está rechazando aquello que no es auténtico, los dobles discursos afortunadamente están en peligro de extinción.

Siempre que me refiero a la violencia de género me gusta recomendar el excelente material que elabora FETE UGT, en sus distintas campañas “Educando en Igualdad”. Porque sólo la educación puede acabar con los crímenes machistas.