jueves, 29 de septiembre de 2011

Desigualdad en las empresas andaluzas

Estos días, además de participar en las múltiples movilizaciones que estamos convocando, me hallo inmersa en plena presentación del Programa IGUALEM “Igualdad en las Empresas”. 

Tan inmersa, que la Secretaría de la Mujer “casi al completo”, vamos a presentación por provincia (ocho). Incluimos tres talleres: “elaboración de protocolos para la prevención y tratamiento del acoso sexual y por razón de sexo en las empresas”, “análisis de la política salarial de una empresa desde la perspectiva de género” y “nuevas formas de organización del trabajo: conciliación y corresponsabilidad”.
Las jornadas se han presentado, a día de hoy, en cinco provincias, con un total de 322 personas formadas (en la edición de 2010 más de 700).

El IGUALEM, consiste en acercar la igualdad de oportunidades a las empresas, a los centros de trabajo, con las principales herramientas de que disponemos, convenios colectivos y planes de igualdad. Por eso, además de apostar por el aumento de la participación de mujeres en las mesas de negociación, formamos a los delegados y delegadas en género, para que sean capaces de afrontar sus negociaciones y su acción sindical teniendo en cuenta a esa otra mitad de la población: NOSOTRAS.

IGUALEM es un programa en colaboración con el Instituto Andaluz de la Mujer, y más allá de la pura demagogia y leyenda negra sobre esas supuestas subvenciones multimillonarias a los sindicatos, el programa “da para lo que da”, mucho trabajo y pocos medios. La contratación de dos personas expertas en género (dos profesionales a las que les apasiona su trabajo y que a veces desesperan ante tan tímidos resultados).
Entre otras mil tareas, se desplazan a cada una de las provincias donde los compañeros y compañeras reclamen su asesoramiento y allá donde se solicite formación en género (presencial, semipresencial y on line) para el ámbito laboral (acceso y promoción en el empleo, acoso sexual y moral por razón de sexo, discriminación retributiva, segregación ocupacional, conciliación y corresponsabilidad…y un largo etcétera), revisión de diagnósticos, elaboración de documentos de apoyo con propuestas para la negociación y otro larguísimo etcétera.

Pero los datos cantan: más de 700 personas formadas e intentando llevar la igualdad a su espacio. Más de 100 empresas con asesoramiento directo desde la Secretaría de la Mujer. Y tan sólo tres Planes de Igualdad en el marco de IGUALEM aprobados e implantados.

Hasta aquí, información objetiva e imparcial y ahora voy al grano, a lo “políticamente incorrecto” y a la opinión, guste o no, que para eso, entre otras (inconfesables) cuestiones, creé este blog.

Si la administración está  poniendo recursos
(en mayor o menor medida)
y los sindicatos estamos
desarrollando y ejecutando el programa

¿Qué es lo que está pasando?

Muy simple, lo de siempre,
que el compromiso con la igualdad de oportunidades
entre mujeres y hombres
por parte de los empresarios andaluces es “Zero”

Ya se opusieron rotundamente a la aprobación de la Ley de Igualdad ¿pensábamos que una vez aprobada iban a facilitar su desarrollo? …al fin y al cabo la igualdad también es negociación colectiva, es diálogo social y es concertación…todo eso que suena tan bien pero que algunos se pasan por donde ya sabemos.

Y en esas estamos los trabajadores y trabajadoras “tal que” bola de ping pong, entre unos empresarios rancios y obsoletos y un gobierno cuya capacidad de intervención es muy limitada.

Tuve la oportunidad de participar hace un par de semanas en la VI Escuela de Mujeres Dirigentes, que organiza todos los años UGT. Intervino, entre otras personas, Jaime Cabeza, Catedrático de Derecho del Trabajo y de Seguridad Social de la Universidad de Vigo. Me pareció interesante, no sólo que se autoafirmara como feminista, sino también una de sus reflexiones, en las que argumentaba cómo las mujeres son más libres y existe mayor igualdad de oportunidades entre ambos sexos en aquellos estados y países con mayor intervencionismo por parte de sus gobiernos.

Por eso, en la inauguración de estas jornadas formativas, además de presentar y poner las herramientas a disposición de las personas asistentes, finalizo llamando a las mujeres a que se unan al calendario de movilizaciones que estos días estamos llevando a cabo, porque es en la calle donde las mujeres hemos conseguido nuestras mayores conquistas.

“Como Mujer y como sindicalista tengo que decir que cuando se agota la vía de las palabras y se rompen las negociaciones sólo queda la presión y la movilización. Somos la parte más pobre, que no más débil, de las relaciones laborales, por tanto nos queda lo de siempre: la calle.

Así que además de animaros a usar los servicios de que la Secretaría de la Mujer dispone también os animo a participar en el calendario de movilizaciones previstas por ambos sindicatos. Especialmente a las mujeres y a las personas comprometidas por la igualdad, porque tenemos que seguir exigiendo ese espacio, ese lugar donde todavía no estamos”

Llamamiento éste, que hago, sentada junto a la Consejera y a la Directora del Instituto Andaluz de la Mujer.
Y aclaro esto para aquellos que andan algo despistados, pues a alguno parece “descuadrarle” que seamos capaces de criticar a la administración y después “aparecer en la foto”.
Y me cuestiono la amplitud de miras de más de uno… si es lo que llevamos haciendo toda la vida en las empresas. Montarles huelgas y concentraciones en sus propias puertas pero también sentarnos con el empresario para arrancarles, a base de duras negociaciones, derechos para esas personas a las que representamos: la parte más pobre, que no más débil en este gran desequilibrio de las relaciones laborales.

Por eso me siento y me seguiré sentando con aquellas personas u entidades que apuesten por la igualdad social, se llamen como se llamen y sean del color que sean…

¿con quién me voy a sentar si no?
¿con el párroco del pueblo?
…para que me cuente lo de Adán, Eva y la manzana…

APL




 

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿De vuelta a casa?



Que la crisis económica nos está jodiendo la vida nadie lo duda a estas alturas, que no sabemos hasta cuando y que encima no vemos luz al final del túnel, pues también.

Pero además esto, tiene perspectiva de género. Y seguro que alguien piensa…ya está ésta con lo mismo de siempre… pues sí. Y es que “la austeridad” y “los recortes” tienen cara y nombre de mujer (y no son ni Merkel ni Aguirre, precisamente…)

Como me gusta recordar cada vez que tengo la oportunidad de compartir espacio con otras mujeres: “las mujeres nos hemos incorporado al espacio público sin abandonar el privado, sin embargo nuestros compañeros no se han incorporado a este último” llamémoslo doble jornada, llamémoslo falta de corresponsabilidad o dificultades para conciliar, llamémoslo desigualdad…la cuestión es que esto produce un desequilibrio importante que se ha ido soportando gracias a unos servicios que forman parte de ese “Estado de Bienestar Social” tan maltratado e infravalorado en los últimos tiempos.

Los servicios públicos han jugado un papel importante en esto de nuestra incorporación a ese mundo también público, a salir de casa, a emanciparnos, a compartir y conquistar el mundo laboral.

Un sistema sanitario, una atención y cuidado a las personas mayores o dependientes y la escolarización de los menores han sido cuestiones clave. Sí, mejorable en el primer caso, por desarrollar en el segundo e insuficiente en el tercero, cierto. Y probablemente por ese motivo nos hemos incorporado “a medias” es decir, no en igualdad de condiciones. Pero a ver si encima va a resultar que antes de llegar a la meta nos damos la vuelta y caminamos hacia atrás…

Esta cuestión que me hace permanecer en constante estado de alerta y me da vueltas en la cabeza a diario, hoy lo ha hecho especialmente. Esta semana he tenido la oportunidad de participar en un encuentro con compañeras de origen marroquí pertenecientes a otros sindicatos, conversando con ellas, descubres que son perfectamente conscientes de que su situación va con mucho más retraso, pero su fuerza y compromiso las hace permanecer en el camino y avanzar poco a poco.

Y me pregunto:
¿Nos encontraremos en el camino?
Me encantaría que así fuese,
pero porque ellas hubiesen “dado un sprint final”,
nunca porque nosotras hayamos dado la vuelta y retrocedido.

Si se dejasen de prestar los servicios que, en mayor o menor medida, fueron sustituyendo nuestro trabajo en el espacio privado, en el hogar…no nos engañemos, las que volveríamos a casa seríamos nosotras, no ellos. No hemos avanzado tanto como para que se volviesen las tornas…además siempre existirá el argumento de “si hay que renunciar a algún sueldo, mejor el tuyo cariño, que es más bajo”…

Por eso me pareció tan acertado el planteamiento del máximo responsable de UGT Andalucía en el sector de los Servicios Públicos hace unos días cuando informaba de la manifestación del próximo día 1 de octubre


 “los recortes en servicios públicos no son sólo cosa de los trabajadores y trabajadoras del sector, lo son también de todas las personas como ciudadanos y ciudadanas”

Y como tantas otras veces pienso en violeta: esto no es sólo cosa de hombres, lo es MUY PARTICULARMENTE de mujeres. Así que allí estaré como mujer, como sindicalista y como persona comprometida con una sociedad igualitaria.

Pero sobre todo porque me gusta la calle,
me encanta lo público y me niego a “volver a casa”

APL






 


martes, 13 de septiembre de 2011

El silencio de las putas



“Tu puta madre”, “me cago en la puta”, “como puta por rastrojos”… es curioso la cantidad de veces que nombramos a las prostitutas al día y lo poco que realmente pensamos en ellas.

Quiero ir más allá y denunciar cómo se está tratando la prostitución y sobre todo a las mujeres que se prostituyen. Sabemos que existen, que están a los lados de la carretera, en determinados barrios que conocemos, si nos molestan  protestamos, si no, simplemente nos dan igual. Sin entrar en análisis moralistas sobre “el oficio más antiguo del mundo”, sí debemos reflexionar ¿qué consecuencias tiene no moralizar? ¿Ignorar? Es cierto que esta sociedad de hoy en día sufre de una terrible crisis de olvido de los dolores de sus miembros más vulnerables, pero hay cosas que claman, no al cielo, sino a una conciencia común, colectiva y con valores, que me niego a pensar que no existe.

Hace unos días, en un programa de TV se denunciaba que hay determinados ayuntamientos que aceptan dinero de los clubs de alterne de sus municipios por habitación y año, y que supuestamente luego lo invierten en obras o servicios públicos. Algunos alcaldes lo reconocían sin ningún tipo de escrúpulo, otros lo negaban y fue una política la que añadió la guinda al pastel, manifestando que “era igual que el dinero que venía de la energía eólica o cualquier otra explotación”, “explotación”. Me imaginé la similitud entre un molino de viento y una mujer prostituida, además de lo obvio, que es comparar a una cosa con una persona,  pensé en ese gran, enorme, cacharro dando vueltas, viéndose desde kilómetros y haciendo mucho ruido, y después a ella, pequeña, silenciosa, invisible. Y nos olvidamos de la persona, de la mujer, claro…tenía que ser mujer.

Hablaron también del dinero negro que se movía, de los clientes, del gobierno, pero no hablaron de ellas, nunca se habla de ellas, o peor aún, las que nunca hablan son ellas. Cada una en su habitación, en su club, en su esquina, pero siempre separadas, aisladas, vulnerables, violentadas y otra vez, calladas. Salió después otro programa sobre turismo sexual en Brasil, de la prostitución se lucraban los del hotel, los chulos, los policías vendidos y los taxistas, estos últimos tenían álbumes con fotos de chicas de todas clases, “vamos a comprarnos un souvenir” dicen los turistas. También las mujeres sacan dinero, claro, pero pierden mucho más si no sólo cuantificamos sino que valoramos lo que significa tener una identidad aparte de la sociedad, que nadie te conozca, que vendas tu sexualidad y que te acuestes con quien no te guste, incluso con quien te repugne, además de te juegues el cuello cada parte de la noche que empiezas con un nuevo cliente.

Yo no voy a entrar en valoraciones morales con ellas, porque sé que si lo hacen es porque no encuentran otra salida, porque pocas opciones tienen para elegir, son lo que son, mujeres prostituidas,  mercancía, negocio, objeto de consumo… así las ven los clientes, esos hombres machistas y misóginos que piensan de nosotras, todas, que somos inferiores y que servimos para lo que manden ellos. ¿pero qué piensa el resto de la sociedad de todas las mujeres cuando no sólo mira hacia otro lado sino que además lo tolera?
Estamos siendo cómplices con una forma de explotación tan antigua y deplorable como la esclavitud, pero mientras esta fue abolida, la prostitución no se cuestiona, ni se habla de ella, y cuando se hace parece un reality show, que desdibuja la terrible realidad que estas mujeres están viviendo a nuestro lado. No nos engañemos, el silencio significa para ellas explotación, abusos, maltrato y violencia...

...ustedes dirán…