sábado, 2 de junio de 2012

“Que veinte años no es nada…”



Isla Mágica ha recuperado la figura de "Curro" y estos días está a la venta
en sus tiendas de souvenir. Fotografía de Rósula Maqueda

Como dice Carlos Gardel en su famoso tango “Volver”, veinte años no es nada.

Y es que parece mentira que haya pasado tanto tiempo ya desde que acogiéramos, justo aquí en el mismo suelo sevillano que pisamos a diario, la Exposición Universal del 92. Recuerdo como si fuera ayer las interminables colas, pase en mano, esperando con mis amigas, quinceañeras todas por aquel entonces, impacientes por descubrir al otro lado las maravillas que nos esperaban.

Al echar la vista atrás  muchas personas lo recordamos como si fuera hoy. Fue un año especial, del que nos quedan estupendos recuerdos: explosiones de colores, sonidos, olores, emociones, sensaciones a flor de piel. Cómo no, también fue un buen año para la economía de la ciudad que acogió a tantísimos ciudadanos y ciudadanas procedentes de todos los rincones del mundo. Un año de innovación, de emprendimiento y también de creación de empleo.

Una lástima que su vigésimo aniversario esté impregnado de sensaciones bien distintas, con una economía en retroceso, con cientos de empresas cerradas o al borde de la quiebra, y unos catastróficos datos de paro.

¿Quién me iba a decir a mí que cinco años más tarde trabajaría allí mismo? Y es que, Isla Mágica, la empresa a la que pertenezco, es  de las pocas herencias que conservamos de  aquel histórico año, lo que en cierto modo la hace especial. También tiene mucho, como su propio nombre apunta, de magia: no sabemos muy bien cómo, pero seguimos vivos…que no es poco, con la que está cayendo.

Su mayor patrimonio, los trabajadores y trabajadoras que cada día
ponen en marcha las ilusiones de cientos de visitantes,
que tras dejar el Puente de Barqueta atrás y adentrarse en el “Puerto de Indias” de la Sevilla del siglo XVI, aunque sólo sea por unas horas o un día consiguen abstraerse de la situación actual.
Imprescindible ha sido todos estos años la apuesta política
de distintas instituciones.

Todo ello ha hecho posible que este proyecto, que nació en junio de 1997, en los alrededores del Pabellón de España y con el famoso lago como eje central siga vivo.

Son momentos convulsos en todos lados, en los últimos meses también lo han sido para esta empresa que emplea (en su mayoría en precario) a 600 personas en su momento más alto de actividad. Si la rotación antes afectaba sólo a parte de su plantilla, parece que ahora también al “staff”. Cajasol era su accionista mayoritario, tras la “fusión-absorción”, Banca Cívica pasó a ser "la dueña" y tras una reciente gestión, está previsto que sea La Caixa quien mande en consejo de administración de la empresa.


Son momentos de mantener el tipo, aguantar el tirón y mirar hacia delante.

APL






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